13 de mayo de 2018
13.05.2018
Entrevista
Creadores de ´Eusebio80´ 

Jesús Martínez e Iván Molina: ''Eusebio representa el aguante, pero también a una sociedad alienada''

''Cuando no hay dinero de por medio hay que tirar del ingenio, no queda otra'', asegura Jesús Martínez

17.05.2018 | 17:30
Iván Molina y Jesús Martínez, directores de ´Eusebio80´, en la alfombra roja en el Festival de Málaga

''Un héroe'', ''un currante de la nueva era'', un hombre que ''después de trabajar toda su puñetera vida se encuentra con una pensión ínfima''; un reflejo de la sociedad y del oscuro futuro que podemos dejar a nuestro hijos. Él es el protagonista de un corto nacido en Lorca y que está conquistando festivales por medio mundo.

Hay quien piensa que el corto es un género sencillo, un campo de pruebas para aquellos que quieren dedicarse al audiovisual sin meterse en demasiados problemas; nada más lejos de la realidad. Aquel que se haya enfrentado a algo así sabe perfectamente lo complejo y trabajoso que supone hacer un buen cortometraje; y más si tienes como presupuesto 'cero' y, en mente, un título de animación –como es el caso–. Y es que la limitación del tiempo te obliga a transmitir en pocos minutos un mensaje que otros cineastas podrían desarrollar, incluso recreándose, con un largo. De hecho, esa capacidad de síntesis quizá sea la clave de Eusebio80, un corto que bajo la dirección de los lorquinos Jesús Martínez e Iván Molina está cosechando reconocimientos allá por donde va; el último, la Biznaga de Plata en su categoría que otorga el público del prestigioso Festival de Málaga.

En primer lugar: ¿Quién hay detrás de Eusebio80?
Jesús Martínez:
 Detrás de Eusebio80 están los dibujos de Iván Molina; la banda sonora de Adolfo Clemente; la animación de Francisco J. Hernández; la producción de Producciones13 y Jesús Soria, y las voces de Jaime Hernández, Mercedes Martínez y Juanjo Blázquez. Y es una historia escrita y dirigida por Iván Molina y un servidor.

''Un currante de la nueva era'', ''un héroe''. Para quien no le conozca todavía: ¿Quién es Eusebio? ¿Qué representa?
Iván Molina:
Eusebio es cualquiera de nosotros dentro de unos años, un trabajador de edad avanzada que lucha por llegar al final de cada día y que espera con ansia la fecha de su jubilación. Eusebio es esa persona que después de estar trabajando toda su puñetera vida se encuentra con una pensión ínfima con la que tiene que sobrevivir y sacar adelante a su familia. Eusebio representa la valentía y el aguante, pero también representa a una sociedad alienada y aletargada formada por individuos explotados y oprimidos por un sistema corrupto e inmoral.

He leído por ahí que este personaje nace de una viñeta satírica...
I. M.:
Sí, de una viñeta que hice para un periódico digital (La clave de Lorca) en 2013. Al poco tiempo de terminar nuestro primer cortometraje, The airplane, empezamos a pensar en algún tema para el siguiente; teníamos claro que debía ser con tinte social y, a poder ser, de actualidad o de carácter universal en lo que al tiempo se refiere. Un día, revisando las viñetas que había estado haciendo para distintos periódicos, encontré esta: 'Eusebio: Obrero por el día, superhéroe por la noche', y se nos encendió la bombilla. Era una viñeta de hacía tiempo pero que aún, por desgracia, seguía de actualidad. Nos vino como anillo al dedo.

Habladme del corto. Decís que está 'basado' en hechos reales...
I. M.:
Al ser un corto de temática futurista, el haber puesto junto a los créditos del principio que se trata de una historia basada en hechos reales –''Deshechos reales'', realmente– era una forma de decir que, aún tratándose de una distopía, la mayoría de los hechos que suceden, por muy exagerados que puedan parecer, en cierto modo ya están ocurriendo. Deforestación, extinción de animales, contaminación, explotación laboral, pobreza, el poder de las farmacéuticas, manipulación mediática y política, adormecimiento de una sociedad cada vez más individualista y absorta en su teléfono móvil, pensamiento único...

¿Un mensaje de advertencia ante el mundo que podemos dejar en herencia a nuestros hijos si no cambiamos algunas cosas?
J. M.:
Sin duda alguna. Este es uno de los aspectos que nos preocupan y que hemos intentado plasmar en Eusebio80: el cuidado por el planeta y la lucha por mantener los derechos sociales es fundamental para dejar una buena herencia a los que vienen tras nosotros. Los mayores de este país nos están dando una gran lección echándose a la calle.

Si no me equivoco, fue presentado hace unos meses, en octubre, en Lorca, su ciudad natal, en los cines Almenara y con la sala llena. ¿En ese momento esperaban el enorme reconocimiento que está teniendo Eusebio80?
J. M.:
Siempre procuramos ser cautos, poner las expectativas a cero. A priori, estábamos muy contentos con el resultado, mucho, pero nunca sabes por dónde pueden ir los tiros en cuanto al recibimiento público y de la crítica. La sorpresa ha sido muy grata.

Es que ya hemos perdido la cuenta... ¿En cuántos festivales ha estado ya el corto? 
J. M.:
Llevamos 27 selecciones oficiales en festivales de diversas partes del mundo, como Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania, Grecia, Colombia y, por supuesto, España, donde hemos podido entrar en festivales muy interesantes.

¿Y premios? También llevan unos cuantos... El último, si no estoy mal informado, la Biznaga de Plata Premio del Público en Málaga, nada menos.
J. M.:
Sí. Estamos muy contentos con este premio. Que el público reconozca tu trabajo es, al final, lo que todos deseamos; hacemos el cine que nos gusta, sí, pero siempre como vehículo para llegar al público. Casualmente, ese mismo fin de semana nos dieron un par de premios en Cantabria que pasaron desapercibidos, eclipsados por el de Málaga.

Y con cero euros de presupuesto. ¿Cómo se consigue hacer algo así sin dinero de por medio?
J. M.:
Con ingenio, no queda otra. La gente con la que te codeas en los festivales es casi siempre mejor que tú, así que no queda otra que exprimirse al máximo y tratar de contar lo mejor posible lo que tenemos en mente. Realmente esto es un llamamiento a productores del planeta: Señoras y señores, ¡salimos realmente baratos! [Risas].

Pasando al apartado técnico, todos los dibujos están hechos a mano, como antaño, como en la vieja escuela. ¿Es parte de una filosofía o los medios de los que disponían no han dejado más remedio?
I. M.:
Yo siempre me he sentido más cómodo con el pincel que con el ordenador. En este caso, me interesaba utilizar la tinta china antes que técnicas digitales, porque para lo que queríamos representar, era la estética que más reflejaba el ambiente que buscábamos. También, y aunque parezca contradictorio, me era más rápido hacerlo de esta forma.

Creo que, además, los dibujos no están tratados apenas digitalmente. ¿Por qué?
I. M.:
No he querido perfilar ni definir demasiado los trazos, dejando las imperfecciones y la textura del papel, sin detenerme demasiado en la limpieza de las manchas ni del recorte de cada pieza, dando así como resultado una imagen imperfecta y decadente?, como el futuro del que habla el corto [Risas]. Por eso he procurado que las capas que aparecen en cada plano fueran directamente del papel al escáner, sin más retoques que los de recortar cada elemento.

¿Y por qué el blanco y negro? ¿Qué tiene ­–o qué aporta– a este formato que no tenga el color?
I. M.:
En este caso, si bien el guión del corto es mucho más complejo que lo que la viñeta original expresa, me interesó seguir con la misma estética. Personalmente creo que el blanco y negro es más directo, más conciso a la hora de exponer una idea; todo se entiende a primera vista, sin adornos, sin que te distraigan otros colores. Siempre y cuando lo que quiera contar no necesite de distintas tonalidades, yo me quedo con la escala de grises.

Aunque es sin color, Eusebio80 sigue la línea de The airplane, que tengo entendido que también tuvo una gran acogida. En vista de lo sucedido, ¿tienen ya algo nuevo en mente?
J. M.:
The airplane fue maravilloso, con él empezó toda esta locura de la animación. Hicimos 30 segundos para el Notodofilmfest, que rentabilizamos de manera increíble. Más de 50 selecciones oficiales y 4 premios internacionales, una pasada para un corto tan pequeño... En Málaga fue una de las cosas de las que hablamos: ''¿Vamos a hacer otro, no?''. Iván y yo nos conocemos desde pequeños, estamos tranquilos, con los pies en la tierra, pero pensamos que lo mejor está por llegar.

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