02 de marzo de 2017
02.03.2017
Entrevista
Escritor 

Javier Castillo: "Hay quien piensa que la autopublicación es para los malos escritores, pero no es así"

Cientos de personas asisten en Murcia a la presentación de 'El día que se perdió la cordura' para conseguir una dedicatoria del escritor malagueño

02.03.2017 | 22:02
Javier Castillo posa con tres jóvenes lectoras en Educania.

Dedicado a las finanzas, este joven malagueño ha dado con la tecla con la publicación de su primera novela: 'El día que se perdió la cordura', todo un fenómeno de ventas en Internet y, desde este mes, también en papel. Este jueves reunió a cientos de personas en la librería Educania de Murcia, donde firmó ejemplares de su libro y charló con los lectores.

Javier Castillo (Málaga, 1987) tiene apenas 30 años y es asesor de finanzas. Para él escribir era simplemente un hobby, pero hace unos años se lanzó a desarrollar una novela que terminó en 2014. El silencio editorial le obligó a la autopublicación y a lanzarla en Amazon en formato digital y sin ninguna expectativa. Hace menos de un mes, la editorial Suma de Letras la publicaba en papel tras vender 40.000 copias en la Red y, en dos semanas, ya va por su tercera edición. Este jueves firmó ejemplares de este sorprendente El día que se perdió la cordura en la librería Educania, en la que cientos de personas hicieron cola para conseguir un ejemplar firmado.

P Llega a Murcia para presentar El día que se perdió la cordura, recién publicado, pero el libro ya llevaba un tiempo en la calle antes de que fichara por Suma de Letras.
R Exacto. Realmente lo lancé en formato digital en Amazon en 2014. Lo publiqué y me desentendí de la novela. La subí sin expectativas de nada y volví a las dos semanas y estaba entre las diez más vendidas de Amazon, por delante de Ken Follett, de Zafón, de Pérez-Reverte... Pensé que era una cosa momentánea, pero en cuestión de semanas me puse en el numero uno y, al año siguiente, Suma de Letras se puso en contacto conmigo.

P Una muy grata sorpresa.
R Totalmente. Terminé la novela en agosto y la envié a cuatro editoriales. Pensaba que no me iban a responder, así que la subí al Amazon y, lo que te digo. Cuando vi una venta el primer día pensé que era alguien que se había equivocado, pero a finales de mes llegué a vender mil copias en un día.

P Es evidente que la novela ha gustado, pero ser número uno en Amazon es algo muy serio. ¿Le encuentra alguna explicación?
R Bueno, en España se suelen vender muy pocos libros de este tipo, thrillers frenéticos. Supongo que no te lo esperas. Te piensas que es una novela negra al uso pero, cuando vas leyendo y no puedes soltar el libro, te das cuenta de que es algo diferente. Tiene una estructura con tres tramas en paralelo y cuando se presenta una bomba en uno, ésta no se soluciona hasta tres capítulos después. Pero es que en ese espacio a lo mejor aparece otra bomba. Además, tiene una historia de amor que guía la novela que tampoco te la esperas en una trama tan truculenta. Creo que la novela tiene las pinceladas correctas y eso ha sido lo que ha hecho que los lectores la reciban tan bien.

P Pero 40.000 ejemplares vendidos es una barbaridad...
R Y no solo 40.000. Eso es en digital. En papel se publicó el 2 de febrero y ya vamos por la tercera edición. Es surrealista. Está siendo un fenómeno que nunca pude llegar ni a imaginar.

P Hay autores que todavía ven con cierto recelo esto de lanzar sus novelas en digital a la Red. Supongo que no debe estar muy de acuerdo con esa postura.
R Figúrate. Hay mucha gente que piensa que si te autopublicas es porque eres un autor malo, que es porque no encuentras editorial, pero no tiene por qué ser así. Es someterte al mercado y enfrentarte a los lectores directamente. Con una editorial estás respaldado, tienes asesores, todo está más controlado..., pero aquí te tiras a un precipicio con tu obra y los lectores te aceptan o te rechazan. Y, si te sale bien como a mí, eso te abre las puertas para entrar en una editorial, que –en términos futbolísticos– para mí ha sido como que te fiche el Real Madrid.

P Pero seguro que da gusto tenerlo en papel.
R El romanticismo de ir a una librería y ver tu libro en el expositor, ir en metro y encontrarse a dos personas leyéndolo... Ese encanto sí que es verdad que no lo tiene el libro digital.

P Hábleme de 'El día que se perdió la cordura'.
R La novela arranca muy fuerte. Empieza con un hombre caminando desnudo por las calles de Boston con la cabeza decapitada de una joven; todo ello narrado en primera persona por este hombre. Lo detienen y el doctor Jenkins empieza a investigar el porqué y el cómo de este suceso. En paralelo, 17 años atrás, una familia se va a veranear a un pueblo del interior de Estados Unidos y, de ese viaje, surge un romance adolescente un tanto turbio. Y, también en paralelo, se narra la noche previa a la primera trama. Tres historias en paralelo que el lector va entendiendo poco a poco y que están conectadas de una manera casual muy bonita.

P ¿Y cómo nace esta novela? ¿Parte de alguna historia real, de alguna novela o película?
R Hay muchas referencias, tanto a películas como a novelas, pero la historia parte de un sueño que tuve, el del hombre con la cabeza decapitada. Tal cual, incluso con la frase que pronuncia cuando lo detienen: «Falta un día para Navidad». Ahí me desperté y pensé: ´Hostias, esto me da para una novela´. Siempre anoto los sueños que voy teniendo y este me pareció digno de escribir. Y sí, estoy pensando en ir al psicólogo [risas].

P La novela está inspirada en Estados Unidos, un lugar que parece propicio para este tipo de casos. ¿Cree que España no tiene ese atractivo?
R Atractivo tiene muchísimo, pero sí es verdad que la cultura española es más difícil de encajar. La personalidad que tenemos aquí, esa pillería tan característica, es difícil de cuadrar en una novela de este tipo. Y hay novelas negras buenísimas ambientadas en España, pero es muy complicado tocar todas estas palanquitas en una novela con la personalidad española. Yo la ubiqué allí porque es más fácil para el lector habituarse.

P En su día a día es consultor de finanzas. Se me ocurren pocas profesiones que a priori estén menos relacionadas con la literatura.
R Ese es mi día a día, sí, pero como tengo tiempo en los trayectos de tren –tengo todos los días 45 minutos de ida y otros tantos de vuelta– me dedico a escribir. ´El chico del tren´ me han apodado algunos en alusión a la película y el libro [risas]. Así que esta novela la escribí entera en el tren. Incluso uno de los personajes, Steven, el padre de la familia, es un hombre que me encontraba todos los días en el tren; y él no lo sabe. Supongo que es un poco siniestro... [risas].

P Y después de la buena acogida de este El día que se perdió la cordura, ¿tiene ya algo entre manos?
R Pues estoy revisando su continuación. Está ya escrita, pero la estoy corrigiendo para entregársela a la editorial en las próximas semanas. Además, en paralelo, estoy escribiendo una novela negra también con ritmo frenético.

P ¿Y para cuándo cree que tendrá en la calle esta segunda parte?
R La editorial me ha dicho que la continuación entraría en noviembre o en febrero.

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