17 de noviembre de 2014
17.11.2014
Óbito

Hasta siempre, Monseñor

La Catedral se queda pequeña para acoger a las personas que quisieron dar su último adiós Javier Azagra

17.11.2014 | 22:21

La Catedral se quedó pequeña para acoger a los más de un millar de fieles, amigos y vecinos venidos de distintos rincones de la Región de Murcia, que quisieron dar su último adiós a Javier Azagra, obispo emérito de la Diócesis de Cartagena, quien el domingo falleció a los 91 años de edad.

El féretro de Azagra, llamado «el obispo del pueblo», fue portado por varios sacerdotes desde la capilla de Santiago, en el Palacio Episcopal, hasta el altar mayor de la Catedral, donde tuvo lugar la misa exequial.

En una abarrotada Catedral, el obispo de Cartagena, José Manuel Lorca Planes, destacó la figura de Azagra y el cariño que toda la sociedad murciana le profesaba. «Fue el obispo de la calle, el obispo de Dios para todos, un pastor querido y respetado».

Lorca Planes, que ofició la ceremonia acompañado por otros cuatro prelados más: el obispo de Vitoria, Miguel Asurmendi; el de Guadix-Baza, Ginés García; el de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Plá; el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez; y el que hasta hace unos días fuera el arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, se lamentó «de las dos veces que hemos gritado a Dios» en pocos días, recordando el funeral del pasado lunes por las 14 víctimas del accidente de autobús de Cieza.

«¿Hacer tu voluntad, quiere decir que te gusta vernos sufrir?», se preguntó el obispo murciano, a la vez que destacó que «cuando se impone la serenidad te das cuenta de que tenemos más razones para dar gracias que para lamentarnos». No quiso perder la oportunidad de manifestar aquellas cosas por las que Azagra destacó: «alegre, confiado, entrañable, siempre con los brazos abiertos y la sonrisa en su rostro».

La ceremonia quedará grabada en el corazón de los asistentes como una celebración emotiva por un hombre «que supo ejercer el ministerio que se le encargó y estar al lado de la gente». Quedó patente el tremendo cariño que Murcia le tenía, reflejado en los aplausos que inundaron cada esquina de la Catedral. Al finalizar la misa funeral, los restos mortales de Azagra fueron enterrados en la capilla del Sagrado Corazón de Jesús de la Catedral.

Junto a los familiares de Javier Azagra –dos de sus hermanos, sobrinos y sobrinos-nietos, dos de ellos seminaristas–, sacerdotes, fieles, autoridades religiosas y civiles, quisieron despedir al obispo emérito de Diócesis de Cartagena.

La Coral Discantus interpretó más de una docena de piezas que, en más de una ocasión, emocionaron a los presentes, en cuyos rostros se pudieron ver lágrimas de cariño, de reconocimiento y de amistad.

Una gran ovación acompañó al féretro hasta la capilla del Sagrado Corazón de Jesús de la Catedral, donde descansan los restos de Azagra. Al término de la celebración se leyó un telegrama llegado desde el Vaticano, en el que el nuncio apostólico transmitió a familiares y fieles el pésame del papa Francisco.

Por otro lado, está prevista la celebración de dos misas funerales por monseñor Javier Azagra. La primera de ellas tendrá lugar el próximo 1 de diciembre, en la Catedral, a las siete y media de la tarde. A esa misma hora, pero en la iglesia de Santa María de Gracia de Cartagena, se celebrará otra misa, el 2 de diciembre.

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