26 de octubre de 2013
26.10.2013
Exposición

Sucesos encadenados

La artista cartagenera Lola Nieto presenta sus ´fotoesculturas´, agrupadas bajo el título de ´Metro cuadrado´, en el Palacio Molina de la ciudad portuaria

26.10.2013 | 13:38
Lola Nieto, en la sala de exposiciones Palacio Molina de Cartagena.

En Murcia y en diferentes museos de Finlandia, en 2011, ya se expusieron 17 obras con la misma temática, y entonces sí correspondían a las medidas reales de un metro por un metro. Hoy, Lola Nieto (Cartagena, 1976) emite una convocatoria para dar a conocer sus últimas creaciones: 38 piezas en total, de las que 19 fotoesculturas son cuadros inéditos que no corresponden a las dimensiones que dan nombre a la exposición, Metro cuadrado. La utilización del mismo título repetido de un proyecto anterior, designando una nueva creación artística, por mucho que insista su autora, no resulta aclaratorio ni justificable para un servidor, porque a corto plazo, en su currículum queda reflejado como si se tratase de la misma exposición en lugares diferentes y en años distintos. Nieto insiste: «El título es lo bastante amplio (?) como para poder abarcar también a las nuevas piezas con diferentes tamaños; ya que el metro cuadrado es una medida de superficie, y yo sigo trabajando en superficie». ¿Lo han entendido, estimados lectores€? Yo, no.

Las 38 fotoesculturas se distribuyen perfectamente por la aséptica y amplia sala de exposiciones del Palacio Molina, del ayuntamiento de Cartagena, convertida en un continente idóneo para albergar las modernas propuestas de Lola Nieto. El noble edificio, antigua residencia del marqués de Pinares, fue construido entre los siglos XVIII y XIX, con sus dos fachadas donde se compaginan los estilos barroco y neoclásico y cuenta con una efeméride histórica acontecida en 1923. En este palacio se alojaron el rey Alfonso XIII y su esposa Victoria Eugenia de Battenberg, durante una visita a Cartagena. La concejalía de Cultura de esta ciudad organiza exposiciones temporales desde 2008 en el rehabilitado inmueble con importante rejería.

Garbanzos y arte
El día de la inauguración, desbordante de público, fuimos obsequiados, entre otros manjares, con hummus o crema de garbanzos cocinado con receta libanesa, que preparó Alex, el novio de la artista, y mientras, ella se pronunciaba diciendo: «Invito a todas las personas a que abran su mente y que se interesen por el arte contemporáneo, que es el más difícil de ver y de sentir. El arte nos hace felices». La artista cartagenera es Licenciada en Bellas Artes por la Facultad Alonso Cano de Granada, y desde hace cinco cursos, imparte clases de Educación Plástica y Visual a alumnado de primero y de tercero de ESO, en el colegio Miralmonte de Santa Ana (Cartagena). Su inquietud artística la ha llevado a indagar y a trabajar en las modalidades de fotografía, pintura, escultura, instalación€ e incluso en diseño moda.

La exposición, que se puede visitar hasta el 11 de diciembre, cuenta como inicio del dossier con los versos épicos del Kalevala (poesía finesa tradicional), recogidos en 1835 de la tradición oral por el lingüista Elias Lönnrot. «Vaya a ver a su maravillosa belleza./ Ver su oro y prendas de plata./ Verla vestida en mejor vestidos./ Verla sentada en el arco iris€». Desde la Universidad de Granada le propusieron este reto a la artista multidisciplinar, un proyecto colectivo e itinerante que se ha mostrado en diferentes museos de Finlandia. Y ella aceptó el complejo reto y se puso a investigar acerca de la figura de Sampo, que aparece en el libro, y según Lönnrot es un artefacto mágico que se interpreta como un molino que produce, de la nada, harina, sal y oro. En otras leyendas Sampo se identifica con una brújula, árbol de la vida, cofre o reliquia misteriosa.

¿Porqué define usted estos cuadros como fotoesculturas?
Las diferentes disciplinas del arte se encuentran en constante movimiento y existe una invasión de unas respecto a otras, y así se demuestra que se rompe su condición estática y rígida. El arte contemporáneo se caracteriza por su heterogeneidad en sus conceptos y procesos técnicos, y abre un abanico creativo de gran libertad, donde toda obra de arte puede ser posible. Las piezas de esta muestra las ejecuto en un plano bidimensional, partiendo de la fotografía y a continuación juego aplicando pintura reflectante, que necesita espacio físico para ser percibida, y en ese momento es donde el cuadro, con sus ligeros volúmenes, adquiere tridimensionalidad.

Trabaja sobre fotos con imágenes capturadas e impresas en soporte de vinilo, pero ¿qué lugares selecciona para después intervenirlos y pintarlos?
En realidad, los sitios que enseño no son trascendentes para el entendimiento del proyecto, lo significativo es que siempre fotografío espacios vividos, abandonados, derruidos, deshabitados€ porque me resultan rincones con el recuerdo de la presencia de seres mágicos que allí estuvieron. En las instantáneas la naturaleza se deja entrever y se refleja en fragmentos puntuales de las obras.

Utiliza únicamente pintura dorada para dibujar sobre las fotos. Explíquenos.
La elección de los materiales está muy meditada, y los busco de calidades diferentes, porque considero que refuerzan la idea de momento mágico. Partiendo de la realidad te dejas entrar en lo fantástico y onírico. En algunas ocasiones, los materiales compiten entre ellos, otras veces se integran silenciosamente, y en algún momento funcionan de forma individual.

¿A qué podría ser debida su fascinación por la mitología?
En el plano conceptual de mis creaciones uso la idea de la mitología, por su aportación como significado universal y metafísico. Estudiando la cultura finesa, quedé sorprendida al leer esas historias irreales, donde la naturaleza tiene alma y se comporta como un ser humano. De repente, mientras me enfrentaba al trabajo, todas las ideas que me rondaban en la cabeza comenzaron a tener sentido. Profundizar en el Kalevala me ha facilitado ordenar pensamientos e inquietudes artísticas. Descubrí mi afinidad con la idea de Sampo, y rápidamente necesité trasladar a mi actividad creativa y a mis vivencias ese mágico concepto. La motivación principal de esta muestra es una serie de sucesos encadenados vividos€ y –tal vez– la necesidad de transmitir esas sensaciones.

Ya dijimos que no todas las fotoesculturas miden un metro cuadrado. Carmen Pina, amiga y cómplice, me recuerda que el arte es libre y que Lola Nieto es «muy suya». Y me pongo a contarle que también existe una película que se titula Metro cuadrado (2011), dirigida y escrita por la joven actriz chilena Nayra Ilic, basada en descomprimir y construir una vida sentimental en pareja, y podríamos situar el filme en el interior de algunas de las fotos pintadas por Lola Nieto, de las que miden un metro por un metro. Vuelvo a tomar hummus de garbanzos, mientras, otra invitada me cuenta historias de senegaleses y el efecto de su estabilizador emocional.

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