08 de septiembre de 2008
08.09.2008
religión

París y Lourdes preparan una multitudinaria bienvenida al Papa

08.09.2008 | 18:03

París y el santuario de Lourdes, en el suroeste de Francia, se preparan para recibir este fin de semana al papa Benedicto XVI, quien se prevé que reunirá a unas 200.000 personas en la explanada de los Inválidos de la capital francesa.

El Papa "viene a reunirse con los franceses, en especial los católicos", dijo hoy en una conferencia de prensa el cardenal André Vingt-Trois, arzobispo de París.

Resaltó que este primer viaje será una oportunidad para dar a conocer la personalidad del Sumo Pontífice en Francia, donde su predecesor, Juan Pablo II, se ganó la simpatía y admiración de grandes sectores de la población.

Se trata, pues, de la primera visita de Benedicto XVI a Francia, que comenzará el próximo viernes en París con una reunión con el jefe del Estado francés, Nicolas Sarkozy, en el Elíseo y concluirá el día 15 en el santuario de Lourdes, que conmemora este año el 150 aniversario de las apariciones de la Virgen a Bernadette Soubirous.

El primero de los dos eventos más multitudinarios en París será la ceremonia de vísperas en la catedral de Notre Dame el viernes, seguida de su saludo a los jóvenes en la puerta del templo.

Benedicto XVI participará en su "papamóvil" en una procesión alrededor de la catedral, en la que por primera vez la estatua de Nuestra Señora de París saldrá del edificio.

El público congregado en los muelles del Sena podrá participar luego en una vigilia en Notre Dame y otras diez parroquias, antes de emprender el "Camino de Luz" hacia la explanada de Los Inválidos.

La misa del sábado por la mañana en la explanada de los Inválidos estará abierta a todos, católicos y de otras religiones, y no habrá restricciones para entrar o salir del recinto, aseguraron hoy miembros del equipo organizador.

A su llegada a París, Benedicto XVI será recibido por Sarkozy para, según el cardenal, "un encuentro protocolario habitual" que constará de una reunión "cara a cara" y después habrá una recepción con miembros del Gobierno e invitados, en la que ambos pronunciaran sendos discursos.

El Papa "no viene en viaje turístico, sino en peregrinaje" y con una misión apostólica, declaró el cardenal y presidente de la Conferencia Episcopal de Francia.

Vingt-Trois destacó la apretada agenda de las 72 horas de la visita a Francia, que ha sido preparada en los últimos seis meses.

Hizo hincapié en el hecho de que el Pontífice se reunirá con los responsables de la comunidad judía antes de que comience el Sabbat y posteriormente con los de la comunidad musulmana.

También despierta interés su discurso del viernes en el recién restaurado Colegio de los Bernardinos ante destacadas figuras de la cultura y que versará sobre la articulación entre "la fe cristiana, la razón y la cultura".

Los organizadores cuentan con un total de 10.000 voluntarios en París para esta visita, que se desarrollará bajo medidas de seguridad extremas.

El paso del Papa por la capital gala tendrá un costo de 1,5 millones de euros para la iglesia, de los que el 52 por ciento será financiado con donaciones particulares.

La mayor partida del presupuesto ha sido destinada a las instalaciones de vídeo y sonido para la transmisión en grandes pantallas de las ceremonias en Notre Dame y Los Inválidos, según los organizadores.

Preguntado por la prensa, Vingt-Trois negó que los católicos se hayan convertido en una minoría en Francia.

"Nuestra iglesia tiene dificultades, pero no creo que sea una gran enfermedad", dijo el cardenal, quien tampoco considera que el Papa "venga con la intención de hacer una revolución" religiosa.

Por su parte, un responsable de la organización de la visita a Lourdes destacó que este año ha aumentado un 55 por ciento el número de peregrinos al santuario.

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