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Salud

Cuatro centros murcianos diseñan una herramienta para calcular el riesgo de cáncer en nódulos tiroideos

El proyecto liderado por el Hospital Santa Lucía de Cartagena representa un paso más hacia una medicina de precisión aplicada a la patología de tiroides

Una ecografía tiroidea es la prueba principal para detectar nódulos y valorar características como tamaño, composición y vascularización.

Una ecografía tiroidea es la prueba principal para detectar nódulos y valorar características como tamaño, composición y vascularización. / L. O.

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E. P.

El Hospital General Universitario Santa Lucía de Cartagena ha liderado una investigación multicéntrica junto a los hospitales Morales Meseguer, Reina Sofía y el Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria Pascual Parrilla (IMIB) para mejorar la precisión diagnóstica antes de la cirugía en los nódulos tiroideos clasificados dentro de la categoría citológica Bethesda III.

El trabajo, realizado por el doctor Manuel Carpio Salmerón y coordinado por los endocrinólogos Luis Marín Martínez y Ana Belén Arroyo Rodríguez, ha sido publicado en la revista científica internacional 'Frontiers in Endocrinology', según ha informado el Área II de Salud.

Los nódulos tiroideos con citología Bethesda III corresponden a aquellos en los que el análisis de la punción no permite determinar con certeza si la lesión es benigna o maligna, situando el riesgo estimado de cáncer entre un 13% y un 30%.

Esta falta de definición representa uno de los principales retos de la especialidad a la hora de indicar el tratamiento más adecuado, lo que plantea dudas entre el seguimiento ecográfico, la repetición de la prueba, la solicitud de estudios moleculares o la derivación directa a quirófano.

Para reducir esta incertidumbre y optimizar la toma de decisiones, el equipo investigador analizó la evolución de 85 pacientes intervenidos quirúrgicamente entre los años 2020 y 2025. Tras el examen histológico posterior a las operaciones, se constató una tasa de malignidad del 23,5% dentro del grupo de estudio.

Factores clave

El procesamiento estadístico de los datos permitió identificar tres factores clave que, evaluados antes de la intervención, se asociaban de forma independiente con una mayor probabilidad de carcinoma: la presencia de un riesgo ecográfico moderado o alto en las exploraciones por ultrasonidos; la detección de atipia nuclear en la muestra obtenida mediante punción aspiración con aguja fina y la existencia de tiroiditis linfocítica demostrada en la citología del paciente.

A partir de estas tres variables, habituales en los exámenes de rutina, el equipo diseñó una escala de puntuación clínica de 0 a 15 puntos capaz de estratificar el riesgo de cáncer de forma individualizada.

Según los resultados publicados, la probabilidad de malignidad oscila desde un 2,4% en los casos con menor puntuación hasta un 74,8% en quienes alcanzan el valor máximo. Asimismo, fijar un punto de corte a partir de los 10 puntos arrojó una sensibilidad del 75% y una especificidad del 78%.

Los autores han remarcado que esta herramienta no busca sustituir el criterio médico ni las pruebas complementarias habituales, sino actuar como un soporte inicial para graduar el riesgo y discriminar qué pacientes requieren un seguimiento estrecho, pruebas adicionales o la extirpación quirúrgica directa.

Esta herramienta ayuda a reducir la incertidumbre

Al respecto, el doctor Manuel Carpio Salmerón ha señalado que el propósito del proyecto es "disponer de una herramienta sencilla, basada en datos que ya forman parte de la práctica clínica habitual, que ayude a reducir la incertidumbre en una categoría diagnóstica especialmente compleja y facilite una toma de decisiones más individualizada".

Por su parte, los doctores Luis Marín Martínez y Ana Belén Arroyo Rodríguez han calificado los hallazgos de "prometedores", aunque han aclarado que resulta "imprescindible validar esta puntuación en cohortes más amplias e independientes antes de incorporarla de forma rutinaria a la práctica clínica".

El equipo concluye que este desarrollo constituye un avance hacia la medicina de precisión en la patología tiroidea regional, orientado a evitar cirugías innecesarias y a prevenir retrasos en el abordaje quirúrgico de las lesiones malignas.

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