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Medio ambiente

La cicatrices del incendio de Moratalla

La Comunidad movilizó inversiones por valor de 3,8 millones de euros durante los años 2025 y 2026 destinadas a la mejora de la resiliencia forestal en la zona que sufrió en 1994 uno de los peores incendios de España, que se suman a la intervención realizada hace 20 años y a la regeneración natural gracias a las abundantes lluvias

Parte de la zona afectada por el fuego en julio de 1994 arrastra las secuelas a día de hoy, más de 30 años después.

Parte de la zona afectada por el fuego en julio de 1994 arrastra las secuelas a día de hoy, más de 30 años después. / L. O.

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Enrique Soler

Enrique Soler

Más de 32 años han pasado desde aquel fatídico 4 de julio de 1994, cuando se inició el incendio forestal más grande vivido en la Región de Murcia, y hasta este verano el más voraz de España, en Moratalla. La causa de aquel desastre pudo estar en un fallo eléctrico, provocado por el contacto de un pino con el tendido eléctrico produciendo una chispa que originó la catástrofe, ya que en días anteriores se habían realizado labores de mantenimiento en el cableado de la zona.

En el momento de mayor ebullición del fuego se llegaron a mantener diversos frentes que sumaban más de 90 kilómetros y hubo que desalojar multitud de viviendas, aunque por suerte no hubo que lamentar daños humanos. En total, se perdieron más de 30.000 hectáreas de las sierras de la Muela y del Cerezo y los montes situados entre ésta y el santuario de Nuestra Señora de la Esperanza, en Calasparra, a orillas del Río Segura; salvándose la sierra de Hondares. También se vieron afectados las proximidades de Benizar, Camping La Puerta (que fue desalojado), Calasparra, la reserva natural de Sotos y Bosque de la ribera de Cañaverosa. También Cieza y Jumilla, así como la población albaceteña de Hellín.

El decano del Colegio de Ingenieros de Montes, Roque Pérez, explica que se está trabajando en la segunda fase de regeneración. "Se trabaja con ejemplares que tienen entre 8 y 9 metros de altura buscando recuperar el estado primitivo anterior al incendio".

Pérez subraya que "se ha trabajado mucho en su restauración, desde principios de siglo, se realizó una primera intervención hace unos veinte años", detallando que "en Moratalla se realizó un gran regenerado natural post incendio, ya que ese otoño hubo unas lluvias muy abundantes en la zona, llegando a un regenerado de 10.000 pies por hectárea y, por otro lado, el matorral pierde la parte aérea, pero luego brota de cepa con lo cual hubo una exposición de pequeños pinos". El primer trabajo fue clarear: quitar ejemplares para que los que quedaran pudieran desarrollarse con total normalidad.

En este sentido, destaca que aún se nota la huella de aquel devastador incendio: "Aún se sigue notando, por eso es tan importante la prevención, porque un incendio de 300 hectáreas es un espacio que se puede recuperar, que no afecta gravemente al territorio", puntualizando que "un incendio de 30.000 hectáreas como el de Moratalla arruina una comarca para mucho tiempo". "Por eso es tan importante la prevención, ya que restaurar estos espacios es un proceso de muchos años y muy costoso", puso de manifiesto.

El decano del colegio incide en la necesidad de trabajar en la selvicultura preventiva, "tenemos que hacer lo que hacían nuestros antepasados hace cincuenta años, aprovechar las maderas de los montes, con ese aprovechamiento se reduce la carga de combustible y los incendios no son tan violentos como estamos viendo ahora mismo", subrayando que "hoy en día existe maquinaria para poder realizar ese proceso y la biomasa se puede utilizar para combustible, como ya se está utilizando incluso en el Hospital Virgen de la Arrixaca". Pérez concluye que "invirtiendo en prevención, se aprovecha ese combustible natural, renovable y nuestro, además de generar empleo en las zonas rurales y reducir el riesgo de estos dramáticos incendios que estamos teniendo".

Las llamas llegaron al monte situado entre la Muela del Cerezo y el santuario de Nuestra Señora de la Esperanza.

Las llamas llegaron al monte situado entre la Muela del Cerezo y el santuario de Nuestra Señora de la Esperanza. / Enrique Soler

Inversión

La Comunidad Autónoma ha movilizado inversiones por valor de 3,8 millones de euros en Moratalla durante los años 2025 y 2026 destinadas a la mejora de la resiliencia forestal, la prevención de incendios, la restauración ecológica y el fortalecimiento de la conectividad ambiental en el Noroeste regional.

La principal actuación ha sido la finalización del proyecto de restauración de 81 kilómetros de viales forestales en espacios naturales, una intervención estratégica que ha permitido reforzar la conectividad ecológica y mejorar el acceso y la gestión en algunos de los espacios naturales más valiosos de la Región. La actuación, financiada con fondos Next Generation EU, ha supuesto la inversión de 550.000 euros y ha permitido recuperar diez caminos forestales deteriorados por lluvias torrenciales.

"Restaurar es muy costoso, por eso es tan importante la prevención", indica el decano

Los trabajos han mejorado la conexión entre distintos espacios de la Red Natura 2000, como Sierra de los Álamos, El Buitre, La Rogativa e Inazares, utilizando como eje vertebrador la vía pecuaria Cordel de Cehegín. Además, las actuaciones facilitan las labores de vigilancia, prevención de incendios y conservación ambiental, al tiempo que benefician a vecinos, ganaderos y agricultores que utilizan estos caminos.

Entre las actuaciones desarrolladas en Moratalla también figuran proyectos de regeneración de zonas incendiadas, actuaciones vinculadas al proyecto Spartaria para el aprovechamiento forestal sostenible, mejoras en vías pecuarias y distintas iniciativas de bioeconomía forestal y empleo verde enmarcadas en el proyecto Green Boost.

El fuego arrasó con más de 30.000 hectáreas de las sierras del Noroeeste murciano en 1994

El fuego arrasó con más de 30.000 hectáreas de las sierras del Noroeeste murciano en 1994 / L. O.

Social Forest y mejora forestal en ‘La Puerta’

El proyecto europeo Social Forest, cuya inversión asciende a 43.250 euros, desarrollado en el monte ‘El Salto y La Capellanía’, donde se están ejecutando tratamientos selvícolas adaptativos sobre masas forestales surgidas tras el gran incendio de Moratalla de 1994.

La actuación piloto, integrada en este programa Interreg Sudoe y cofinanciada por FEDER, permitirá intervenir sobre 15 hectáreas de pinar joven denso para mejorar su estabilidad, reducir la competencia hídrica y disminuir el riesgo de incendios futuros. Los trabajos incluyen clareos, podas y tratamientos de diversificación estructural para favorecer masas forestales más resilientes y adaptadas al cambio climático. Además, la Comunidad ha finalizado recientemente actuaciones de protección forestal y mejora de la resiliencia ecológica en el entorno del camping municipal ‘La Puerta’, donde se han desarrollado tratamientos selvícolas preventivos y medidas de autoprotección frente a incendios forestales.

El Gobierno regional impulsó trabajos de silvicultura en el camping municipal este verano

Estas intervenciones han permitido reducir la carga de combustible vegetal, mejorar la seguridad del entorno y favorecer una gestión forestal más sostenible en una zona de elevada afluencia turística y gran valor ambiental.

El decano del colegio de ingenieros de Montes señala el ámbito de actuación de esta  fase de regeneración.

Un técnico señala el ámbito de actuación de esta fase de regeneración. / Enrique Soler

Proyecto REPLANT

Desde entonces no se han escatimado esfuerzos por recuperar toda la masa vegetal que entonces se perdió y que aún falta por reponer. La primera fue el Proyecto REPLANT, que tiene como objetivo sanar y restaurar todas las áreas naturales afectadas por el fatídico incendio en la Comarca del Noroeste.

Desde entonces, el Gobierno de la Región de Murcia ha venido realizando diversas actuaciones en la zona para recuperar las condiciones previas al incendio y ayudar a la regeneración surgida tras éste a su desarrollo en condiciones más favorables. Ello se ha conseguido, fundamentalmente, gracias a los tratamientos selvícolas que han conseguido reducir la competencia en el pinar, de tal modo que los pies seleccionados pudiesen desarrollarse en mejores condiciones y así tener un crecimiento más rápido, dando lugar a una cubierta madura en menos tiempo.

Además de tratamientos selvícolas, se hacía necesario mejorar en la zona del incendio una serie de infraestructuras fundamentales para actuar frente a los incendios que pudiesen volver a aparecer, tales como caminos de acceso, imprescindibles para las labores de vigilancia y extinción, y creación de puntos de agua para suministro de los medios de extinción.

Asimismo, la pérdida de cobertura vegetal había propiciado la aparición de fenómenos erosivos en algunos cauces, por lo que se incidió también en la construcción de obras de corrección hidrológica en cauces con problemas patentes de erosión con el fin de estabilizarlos y proteger los terrenos situados aguas abajo de los mismos.

Otra línea de trabajo ha estado encaminada a la recuperación de la biodiversidad vegetal perdida en casi toda la zona, reintroduciendo las especies mediante plantaciones en zonas apropiadas según su hábitat característico.

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