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Empresa vinculada al proyecto Caetra

Un oráculo digital para el S-80

La joven compañía Arkos AI Development desarrolla un modelo de inteligencia artificial dedicado al mantenimiento predictivo de los submarinos de Navantia

Uno de los submarinos S-80 en el puerto de Cartagena.

Uno de los submarinos S-80 en el puerto de Cartagena. / L.O.

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En la mitología griega, el Oráculo de Delfos era un santuario desde el que unas sacerdotisas llamadas Pitia transmitían mensajes premonitorios del dios del Sol, Apolo. El gran problema de las profecías que salían de este templo era su ambigüedad. A menudo eran frases entrecortadas, confusas, incomprensibles o incluso contradictorias.

En la realidad, el templo era un centro religioso que utilizaban reyes, generales y líderes como punto de reunión para la diplomacia y que, si bien jugó un importante papel sobre las decisiones que estos tomaban, perdió progresivamente su influencia con el ascenso de Roma y la prohibición de los cultos paganos.

Muy alejadoa de la ambigüedad de este sitio se encuentra la tecnología desarrollada por la empresa Arkos AI Development de la Región de Murcia. Se trata de un modelo de inteligencia artificial dedicado al mantenimiento predictivo de los submarinos de la serie 80 creados por Navantia. Mientras el oráculo basaba sus profecías en humos extraños y supuestas señales enviadas por una deidad, el sistema de Arkos se basa en los datos brutos y, sobre todo, en la experiencia de los expertos.

Cabe resaltar que la innovación, creación e implementación de esta inteligencia artificial se encuentra amparada por el programa Caetra del Instituto de Fomento de la Región de Murcia (INFO), un proyecto de la Comunidad que tiene el objetivo de impulsar pymes y centros del sector tecnológico para la invención de productos o servicios duales. Es decir, útiles tanto para Defensa como para el mundo civil.

IA predictiva

Iván Rojo Fibla, CEO de la empresa, explica que su tecnología tiene el objetivo de anticiparse a los fallos del equipo que analiza, el submarino S-80 -en este caso-. Agrega que pretenden optimizar el tiempo operativo que pasa este buque en el mar porque, gracias al mantenimiento predictivo, pueden reducir las fases de “fuera de servicio o reparaciones”.

Añade que desde la Armada valoran mucho la posibilidad de que un “activo tan valioso como este” no esté, por ejemplo, dos meses parado. Por tanto, la idea es que se sepa de antemano qué habrá que reparar durante los próximos meses. Esto reduce la fase que, generalmente, es la más larga en los procesos de reparaciones: el diagnóstico.

Como todos los algoritmos, este modelo necesita material para entrenar y funcionar. Sin embargo, en este caso el equipo de Arkos ha llevado a cabo algo novedoso. Rojo Fibla indica que llevan nueve trabajando junto a técnicos de Camar Industrial que visitan a menunudo el submarino -otra entidad del sector en Cartagena- para recopilar información. En este sentido, han realizado entrevistas a los especialistas de esta última para la creación de la IA.

No obstante, esta parte empírica no es el único pilar de su innovación. También utilizan otros métodos más conocidos entre los especialistas que se dedican al entrenamiento de las IA como docuementación y datos en bruto.

Al respecto del funcionamiento de la IA, aclara que se basa en “reglas expertas”. Esto es, una de las formas más clásicas de inteligencia artificial. La gran diferencia que tiene con respecto a los sistemas de IA más modernos es que no aprende patrones, sino que interpreta el conocimiento de un experto humano mediante la lógica. Un ejemplo sería: si la temperatura del motor supera un determinado nivel de grados durante una cantidad de tiempo concreta, entonces el nivel de riesgo y fallo aumenta en x por ciento. “Queremos que el sistema sea comparable a un técnico que, tras 40 años trabajando en un sistema, es capaz de anticipar un fallo con semanas de antelación”, subraya.

Por otra parte, la tecnología no funciona como un modelo de lenguaje que responde preguntas: está totalmente orientada a la detección y el análisis de los fallos. En palabras del CEO, “es una capa sobre el ordenador del submarino que procesa los datos en tiempo real y muestra el estado de los componentes y un nivel de riesgo ponderado”. Esto último aumenta o disminuye con el tiempo, según las reparaciones que ejecuten los trabajadores. Todo esto, según Iván Rojo, facilita que el operario del buque pueda verificar manualmente el riesgo, lo que “añade otra capa de veracidad al análisis”.

Quieren que su producto sea el equivalente a un técnico con más de 40 años de experiencia

Aplicación dual

Además del sistema que predice las averías, trabajan en otra solución “más generalista” que se destina a la automatización en la gestión de documentación, como las justificaciones del propio mantenimiento. Un proceso que, como señala, es engorroso. Insiste en que este sí que es una aplicación de “venta tradicional”, adaptada ligeramente a cada cliente.

Sin embargo, todavía no le han encontrado un propósito a su sistema de mantenimiento predictivo en el ámbito civil porque están totalmente centrados en su proyecto actual. Aún así, reconoce que ya han recibido varias ofertas de sociedades del sector industrial de la Región de Murcia porque ven una clara posibilidad de adaptación a sus sistemas.

Generalista vs. específico

Arkos AI Development enfoca toda su actividad, tal y como deja ver su nombre, al desarrollo de algoritmos autónomos en entornos donde no existe una solución generalista, y Defensa es uno de esos. El CEO dice que su enfoque no es sacar una aplicación genérica para muchos clientes, sino adentrarse en el “core” de cada empresa y desarrollar un proyecto a medida. Añade que, desde su punto de vista, esto es clave en contextos militares.

Además, llevan a cabo todo el proceso de implementación, desde la instalación de los servidores y el desarrollo del software y de la interfaz en los ordenadores, hasta la seguridad. “Damos un producto completo que cada empresa puede desplegar en local, sin depender de terceros”, afirma. Esto último es fundamental para dar más pasos en autonomía, “algo primordial para la Defensa”.

Añade que su trabajo junto a Camar es uno específico porque “cogemos el conocimiento tradicional que tienen y lo traducimos en valor añadido mediante nuevas tecnologías”. En otras palabras, toman la base técnica existente para desarrollar el modelo de inteligencia artificial. Destaca la sinergia: “La Armada obtiene un producto de una empresa de confianza como Camar y ellos ganan en innovación”.

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