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Tradición

La muerte viaja en coche

El ‘coche de los muertos’ es una tradición que en pleno año 2026 sigue vigente en muchos puntos de la Región de Murcia y que sorprende y horroriza a partes iguales a quien no la conoce

El ‘coche de los muertos’, una tradición vigente en la Región de Murcia

Eva Mondéjar

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«Ha fallecido Dolores Pérez García, más conocida como ‘Lolita del Molinico’. El entierro con misa se celebrará el viernes a las siete de la tarde en la Iglesia de San Lorenzo. Sus familiares les estarán agradecidos por su asistencia». Son las 9 de la mañana y este sonido resuena por las calles del pueblo. Algunos vecinos se acercan a la ventana para oír de quién se trata, mientras que otros se despiertan con una voz que ya reconocen repitiendo el mismo mensaje en bucle.

Este sonido puede sorprender a los residentes de algunos puntos de la Región de Murcia, pero hay otros que lo encontrarán de lo más cotidiano. Entre lo macabro y lo reconfortante, esta tradición traspasa generaciones y sigue siendo la forma elegida por la mayoría de familias para dar a conocer el fallecimiento de un ser querido al resto de los vecinos. Esta costumbre única de nuestra Región sorprende a los ciudadanos del resto del país, que no dan crédito al ‘coche de los muertos’: «Cada vez que salgo de Murcia y tengo que explicar lo que es el ‘coche de los muertos’ sin que suene muy psicótico, no sé cómo hacerlo», comentaba una murciana en la red social X.

Los tanatorios se llenan, las iglesias también. Una afluencia que quizá no habría si esta esquela sobre ruedas no recorriera las calles del municipio anunciando el nombre del fallecido (normalmente junto a su apodo), el lugar donde se situará la capilla ardiente y la hora del funeral. Muchos de los vecinos más ancianos del pueblo siguen sin tener un móvil con Whatsapp y redes sociales, y simplemente se conforman con las llamadas telefónicas de sus familiares. ¿Cómo se enterarían ellos de la muerte de un vecino del pueblo? El boca a boca ayuda mucho, pero hay quien no puede salir a menudo de su casa y queda aislado de las noticias de su alrededor.

Esto lleva a otra incógnita: dentro de un par de décadas, los residentes más ancianos de los municipios serán quienes ahora tienen 50 y 60 años, por lo que todos contarán con móvil para enterarse de los sucesos del municipio. ¿Seguirán utilizándose entonces estos altavoces pasajeros para anunciar los fallecimientos, o es una tradición ‘destinada a la muerte’? Desde NoeVic, empresa de megafonía que se encarga de estos anuncios en gran parte de la provincia, Vicente Fernández cree que «se va a mantener la tradición», aunque concede que «la gente joven cada vez quiere menos esto de la megafonía, así que en un futuro muy lejano a lo mejor sí desaparece».

En Santomera, el coche que recorre sus calles pertenece a los mismos dueños que también dirigen la funeraria del municipio, por lo que la coordinación del servicio es sencilla: «El seguro deriva la información a la funeraria y nos hacemos cargo del coche». Aseguran desde la empresa que cada vez menos familias solicitan este servicio: alrededor de un 70% de los nombres de los fallecidos suenan en Santomera, unas dos o tres veces por semana. Por su parte, Fernández cubre zonas de toda la Región, por lo que sale al menos seis o siete veces todos los días con el coche: «Hay que ir en primera, así que imagínate si cansa ir así siete u ocho horas al día».

Los vecinos del centro de la ciudad de Murcia no escuchan este sonido tan característico, pues la Ordenanza de protección del medio ambiente contra la emisión de ruidos y vibraciones deja clara la prohibición «en vías y zonas públicas del empleo de todo dispositivo sonoro con fines de propaganda, reclamo, aviso, distracción y análogos». No obstante, en gran parte de las pedanías y barrios de la ciudad sí que se permite, ya que se acogen a la excepción de «uso tradicional» que recoge la ordenanza.

‘El coche de los muertos’, como todas las tradiciones, puede estar destinado a desaparecer lentamente hasta convertirse en un recuerdo borroso. Pero, mientras exista, los murcianos seguirán acercándose a la ventana mientras se preguntan: «¿Quién es el muerto?».

Las incineraciones casi igualan a los entierros: el alquiler de columbarios está en auge

Unas décadas atrás, no había dudas sobre cómo descansar eternamente: la gran mayoría elegía el entierro tradicional e incluso, en muchas ocasiones, tenían reservado un nicho en el cementerio. Hoy en día, la decisión está más dividida, pues las incineraciones han ido ganando terreno con el cambio generacional y la pérdida de algunas tradiciones.

Fuentes de una funeraria de Cartagena confirman que en los últimos 20 años ha habido un aumento progresivo de las incineraciones, hasta llegar a casi el 50% en la actualidad. «Sin duda se debe a la mentalidad, las personas mayores piensan que nadie va a mantener el cementerio cuando no estén», confirman desde la funeraria y añaden que incluso se piden exhumaciones de familiares para poder incinerarlos y dejar atrás el cementerio. Sin embargo, desde otra funeraria de Murcia no opinan lo mismo: «La gente mayor lo único que quiere es enterrarse, eso de incinerarse como que es muy moderno».

Otro aspecto a considerar es el precio: las incineraciones tampoco son baratas, pero el coste de los entierros pueden dispararse mucho más. Los gastos básicos son muy similares entre ambas elecciones, pero la incineración cuenta con la ventaja de que no siempre es necesario invertir en ataúdes, lápidas o sepultura, pues la urna tiene un coste bastante más bajo que el ataúd (a partir de 150 euros, frente a los más de 600 que cuestan los féretros más baratos) y ocupa muy poco espacio.

Los familiares de los fallecidos, una vez incinerados estos, tienen dos opciones: quedarse la urna con las cenizas o alquilar un columbario. Estas estructuras se están poniendo muy de moda, por lo que cada vez hay más espacios de este tipo en tanatorios, iglesias y cementerios. Ocupan poco espacio, no requieren apenas mantenimiento y los contratos de alquiler pueden llegar hasta los 30 años. Una vez pasado ese tiempo se puede renovar el contrato o pasar las cenizas al Cenizario Común, tal y como explica el Real Santuario Virgen de la Cabeza en su web. Sin embargo, desde la funeraria de Murcia ya mencionada cuentan que muchos usuarios prefieren llevarse a casa la urna.

Algunos románticos optan por esparcir las cenizas en algún lugar sentimental para el fallecido, pero es un tema algo controvertido debido a la normativa que regula esta acción. En general, no es algo que esté prohibido, sino que depende del lugar en el que se quiera realizar. Parques, jardines y playas no suelen estar permitidos por ser lugares de mucha concurrencia donde puede suponer un riesgo para la salud pública, al igual que sucede en ríos y lagos. Para esparcir las cenizas de un ser querido en el mar o en la montaña se debe consultar al órgano correspondiente por si fuera necesario un permiso especial.

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