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Accesibilidad

Los problemas de accesibilidad siguen presentes en las playas: "Sin la ayuda de los vecinos mi marido no se podría bañar"

Los escalones, el peso de las sillas anfibias y la falta de asistencia hacen que las personas con movilidad reducida no puedan ir solas a la playa

Baño asistido con una silla anfibia en la playa Levante de Cabo de Palos

Baño asistido con una silla anfibia en la playa Levante de Cabo de Palos / Iván J. Urquízar

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Un verano en la playa es lo que muchos esperan con ganas durante todo el año. Llegar sin prisa y sin estrés, tumbarse en la arena y darse un baño en el mar. Todo parece tan sencillo que no cuesta dejar las preocupaciones de lado. Pero no para todos resulta tan fácil disfrutar de un día de playa: las personas con movilidad reducida pueden enfrentarse a verdaderas barreras para acceder a la playa y para refrescarse en el mar.

La playa Ensenada del Esparto, en la Manga del Mar Menor, es una de las clasificadas como "practicable parcialmente equipada". Cuenta con una zona de sombra adaptada, un aseo totalmente adaptado y una plaza de aparcamiento reservada para personas con movilidad reducida, pero tiene otras carencias que no la hacen accesible al 100%.

Juan Carlos León, vecino de una urbanización cercana, tiene una importante lesión medular que le obliga a utilizar una silla de ruedas. Su mujer, Ana Millán, encargada de ayudarlo a bajar a la playa y darse un baño, llega a calificar el acceso a la playa como "territorio hostil" para personas con discapacidad.

Según esta vecina, la playa dispone también de una silla anfibia "mastodóntica", que pesa demasiado como para transportarla sin ayuda externa. Sin embargo, al no contar esta zona con servicio de baño asistido, tiene que recurrir a sus vecinos para transportar a Juan Carlos hasta el mar: "Sin la ayuda de los vecinos mi marido no se podría bañar". Asegura que no son los únicos con problemas para disfrutar de un día en la playa, pues ha presenciado a otra familia con dificultades para bañar a su hijo con la silla anfibia.

Zona de sombra adaptada y pasarela con escalón en la playa Ensenada del Esparto

Zona de sombra adaptada y pasarela con escalón en la playa Ensenada del Esparto / L. O.

Por si fuera poco, la pasarela que une la zona de sombra adaptada con la orilla de la playa está en cuesta y tiene un gran escalón al acabar la madera y empezar el camino de alfombra, que tampoco llega a la orilla. Esto hace muy difícil desplazar la silla anfibia hasta el mar, especialmente si se trata de un adulto el que va en ella. Asegura la vecina que este escalón, sumado al gran peso de la silla adaptada al baño, hace "imposible que una persona con movilidad reducida pueda ir sola a esa playa".

Aún con todos estos problemas, Ana es consciente de que su situación no es tan mala como la de otras playas: "Es lo mejor de la zona, en el resto todo está peor". Denuncian que la accesibilidad total sigue sin alcanzar a la mayoría de ciudadanos que la necesitan.

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