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Social

Activistas en la Región lamentan "el alma en ruinas" de Marruecos: "Los ahogados en Ceuta son las víctimas más trágicas del sistema marroquí"

Desde la Plataforma Ciudadana Musulmana, creada tras los disturbios de Torre Pacheco, creen que "el Estado español tiene que volver a estudiar cómo defender su propia frontera", mientras que ATIM lamenta que el país vecino se esté cayendo "a pedazos"

Combo de imágenes de Sabah Yacoubi (i) y Osama Alalo.

Combo de imágenes de Sabah Yacoubi (i) y Osama Alalo. / L. O.

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Ana Lucas

Ana Lucas

Osama Alalo, portavoz de la Plataforma Ciudadana Musulmana, organización que surgió tras los disturbios rascistas de Torre Pacheco, tiene claro que lo sucedido en Ceuta «no tiene que ver nada con la inmigración, son más cuestiones geopolíticas».

Alalo criticó la «represión que ejerce el Estado marroquí contra el Estado español» y también arremetió contra «la extrema derecha», al tiempo que elogió «la contestación de la población ceutí: salieron a echarles, a los de la extrema derecha, su discurso no ha encontrado cabida ahí, porque son años de convivencia y lo han demostrado».

Lo que más duele a los integrantes de esta plataforma son las cuantiosas pérdidas humanas, personas que perecieron en el mar «por una mera estrategia geopolítica». «Hay muchísimas pérdidas humanas, ya van más de 100 personas, la situación es catastrófica y hay culpables por todos lados», manifestó Alalo al respecto.

"Uso instrumental de los jóvenes"

Hizo hincapié en «el uso instrumental de los jóvenes» que, tiene claro, realiza Marruecos, y puso el acento en la «desesperación» de una población que aspira a «intentar ir al extranjero y formar una vida mejor» porque ven que en algunas zonas de su país natal, como en Tánger «se construyen apartamentos de lujo, pero a ellos no les está llegando nada de eso, es para extranjeros de fuera».

Los jóvenes, prosigue, «necesitan de alguna manera algo a lo que engancharse para tratar de revertir la situación». Mientras tanto, «el Estado, que sabe todo esto, maneja a la gente», también en las redes sociales, precisa.

Varios migrantes, el pasado fin de semana en una playa de Ceuta custodiados por policías nacionales.

Varios migrantes, el pasado fin de semana en una playa de Ceuta custodiados por policías nacionales. / MARCOS MORENO / Europa Press

Cree Osama Alalo que la entrada masiva a una ciudad autónoma española «volverá a pasar, si ellos dejan que pase», al tiempo que especifica que «quien ha visto cómo funcionan las fronteras en Melilla o en Ceuta sabe el control que hay por parte de Marruecos, con un despliegue de guardias las 24 horas; pero, cuando les apetece, parece que se quitan y dejan a la gente pasar». Desde su punto de vista, «el Estado español tiene que volver a estudiar cómo defender su propia frontera sin depender de otro país».

Por su parte, Sabah Yacoubi, presidenta de la Asociación de Trabajadores e Inmigrantes Marroquíes (ATIM) en Murcia y vicepresidenta de la misma entidad en España, asevera que «lo ocurrido en la frontera de Ceuta es la radiografía impecable de lo que debería ser una vergüenza nacional para Marruecos», puesto que «la desesperación de miles de personas expone la desconfianza absoluta de la sociedad marroquí en sus instituciones».

A su juicio, «el movimiento digital de la Generación Z ha recogido el testigo histórico de movilizaciones como el Hirak del Rif, cuyo líder Nasser Zefzafi sigue encarcelado». Y es que en Marruecos, sostiene, «la respuesta estatal no es el diálogo, sino la represión judicial y penas de cárcel desproporcionadas para acallar la disidencia digital, enviando un mensaje devastador: en su propio país no hay espacio para la reforma, solo para el silencio o la cárcel».

"Un país desorientado"

La responsable de ATIM considera que «resulta sangrante que el Estado marroquí priorice el gasto masivo en estadios e infraestructuras deportivas megalómanas para la Copa del Mundo, mientras la sanidad y la educación públicas se caen a pedazos». «Esta fachada de modernidad salta por los aires cada vez que el rumor de una frontera abierta provoca un éxodo masivo», manifiesta, al tiempo que enfatiza que «los ahogados y los desesperados en Ceuta son las víctimas más trágicas del sistema marroquí».

«De nada sirve vestirse con las galas del desarrollo si el alma del país sigue en ruinas», considera Sabah Yacoubi, que recalca que «mientras la única aspiración de la juventud marroquí y de sus elites profesionales sea escapar, poniendo en riesgo sus vidas en cuanto se abra la primera puerta, Marruecos seguirá siendo un país desorientado que se niega a proteger a sus propios hijos y prefiere enviarlos a perseguir espejismos al otro lado del mar para salvaguardar sus propios intereses políticos».

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