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Pesca

El calor vacía los caladeros de la Región y reduce las capturas de la flota

Las altas temperaturas desplazan numerosas especies y complican el trabajo diario

El calor vacía los caladeros de la Región y reduce las capturas de la flota.

El calor vacía los caladeros de la Región y reduce las capturas de la flota. / Iván Urquízar

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Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

Las altas temperaturas que registra el Mediterráneo ya empiezan a dejarse notar en los puertos de la Región. La reducción de las capturas durante los últimos días preocupa al sector pesquero, que observa cómo el calor altera el comportamiento de los bancos de peces mientras la comunidad científica confirma que el calentamiento del mar está modificando de forma progresiva los ecosistemas y la actividad económica vinculada a la pesca.

El presidente de la Federación Murciana de Cofradías de Pescadores y patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Cartagena, Bartolomé Navarro, asegura a La Opinión que la incidencia ya resulta perceptible en el trabajo diario de la flota. «Nos estamos dando cuenta de que las capturas han disminuido bastante», afirma. Según explica, durante los últimos tres o cuatro días los desembarques han sido inferiores a los registrados la semana anterior.

Navarro reconoce que desconoce el motivo exacto del descenso, aunque apunta a que el incremento de la temperatura del agua podría estar modificando el comportamiento de los peces.

El profesor titular de la Universidad de Murcia y coordinador del grupo de investigación de Ecología y Conservación Marina, José Antonio García Charton, explica que esta situación encaja con una tendencia observada en estudios realizados en el Mediterráneo y a escala global. El calentamiento del agua, señala, está provocando una «disminución generalizada de la biomasa de peces» por factores como la reducción de la producción de plancton y el menor oxígeno disponible en aguas más cálidas.

El investigador añade que el cambio climático también está alterando la composición de las comunidades marinas. Las especies con mayor afinidad por aguas cálidas aumentan su presencia, mientras que otras vinculadas a temperaturas más bajas reducen su abundancia o se desplazan hacia zonas más profundas y frías. «La caballa, el bonito, la sardina o la bacaladilla son ejemplos de especies más frías, mientras que otras como algunos meros o la gamba pueden estar más adaptadas a aguas cálidas», apunta.

Un estudio del Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) junto al centro tecnológico AZTI y publicado en Global Change Biology recoge una evolución similar, con cambios en las capturas y en los ingresos pesqueros derivados del aumento térmico del Mediterráneo.

García Charton advierte, no obstante, de que la situación debe analizarse junto a otros factores como la sobrepesca, la contaminación o la degradación de hábitats, ya que los impactos marinos suelen responder a «efectos sinérgicos».

En la Región, donde la actividad pesquera se concentra en Cartagena, Mazarrón y Águilas, el reto pasa por conocer cómo está cambiando cada especie y qué consecuencias tendrá para una flota que afronta caladeros cada vez más variables.

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