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Agua

La Región usará tecnología de la NASA para detectar fallos en balsas

El proyecto arrancará en 15 infraestructuras de Águilas y Totana y analizará la balsa de Sangonera para identificar señales tempranas de inestabilidad

Imagen satelital de una balsa de riego.

Imagen satelital de una balsa de riego. / CARM

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Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

La tecnología utilizada para observar los movimientos de la Tierra desde el espacio dará ahora un paso más en la gestión del agua de la Región de Murcia. El Gobierno autonómico pondrá en marcha un sistema de vigilancia mediante radar por satélite para detectar deformaciones milimétricas en grandes balsas de riego antes de que puedan derivar en problemas estructurales, con el objetivo de reforzar la seguridad de estas infraestructuras y anticipar actuaciones de mantenimiento.

La iniciativa empleará tecnología de interferometría radar por satélite (InSAR) basada en imágenes de los satélites europeos Sentinel-1, un sistema similar al que utilizan organismos espaciales para monitorizar movimientos del terreno. La herramienta permitirá medir desplazamientos prácticamente imperceptibles tanto en el suelo como en las propias estructuras, complementando las inspecciones visuales y los sistemas tradicionales de auscultación.

La fase inicial del proyecto se desarrollará sobre un conjunto representativo de 15 balsas situadas en los municipios de Águilas y Totana. Además, incluirá un análisis específico en la balsa de Sangonera para evaluar hasta qué punto la observación por satélite es capaz de identificar señales previas asociadas a procesos de inestabilidad estructural.

El propósito de esta actuación es conocer con mayor precisión el comportamiento de estas infraestructuras hidráulicas, detectar tendencias de deformación, identificar posibles anomalías y facilitar la toma de decisiones sobre mantenimiento, seguridad y priorización de inversiones.

El sistema combinará datos históricos del European Ground Motion Service con procesamientos específicos de imágenes Sentinel-1 del programa europeo Copernicus, además de información topográfica, registros de auscultación y variables ambientales e hidráulicas. Toda esa información se integrará en una base de datos que podrá consultarse mediante visores geográficos, interfaces API y aplicaciones de información geográfica como QGIS.

El consejero de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, Joaquín Buendía, aseguró que se trata de un proyecto pionero que sitúa a la Región «a la vanguardia tecnológica de la seguridad hidráulica». En su opinión, la utilización de los satélites Sentinel-1 permite poner «los ojos del espacio al servicio de la protección de nuestro territorio, de nuestras infraestructuras y, lo más importante, de las personas».

La tecnología permitirá detectar desplazamientos de apenas unos milímetros que pasarían inadvertidos durante una inspección convencional, pero que pueden convertirse en un indicador temprano de un deterioro interno de la infraestructura. Hundimientos, ligeros desplazamientos laterales o pequeñas deformaciones pueden anticipar la pérdida de estabilidad de una balsa mucho antes de que aparezcan grietas visibles o se produzca una avería.

«Ya no solo reaccionamos ante el problema; ahora nos anticipamos a él», afirmó Buendía, quien destacó que esa capacidad ofrece «un margen de maniobra inédito para actuar, mantener y prevenir cualquier anomalía antes de que se convierta en una incidencia real».

La Administración regional subraya que el sistema no sustituye las inspecciones técnicas sobre el terreno, sino que las refuerza mediante un seguimiento continuo desde el espacio. Gracias a ello, los responsables podrán centrar las revisiones presenciales en aquellas infraestructuras que presenten comportamientos anómalos, optimizando recursos y mejorando la planificación del mantenimiento.

La importancia de este tipo de vigilancia radica en que una rotura de una gran balsa de riego puede provocar graves daños humanos, económicos y medioambientales. En una comunidad con una agricultura altamente tecnificada y donde el agua constituye un recurso estratégico, la detección precoz de cualquier deformación permitirá actuar antes de que una incidencia pueda comprometer la seguridad de las instalaciones o provocar la pérdida de millones de litros de agua almacenada.

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