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Medio ambiente

El Mar Menor resiste el calor de julio y mantiene una situación estable

La Comunidad destaca que el sistema de seguimiento "sin precedentes" permite anticipar riesgos ambientales mediante boyas, sondas oceanográficas y el gemelo digital del ecosistema

El presidente regional, Fernando López Miras, junto al catedrático Ángel Pérez Ruzafa, y el consejero Juan María Vázquez.

El presidente regional, Fernando López Miras, junto al catedrático Ángel Pérez Ruzafa, y el consejero Juan María Vázquez. / CARM

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Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

Las altas temperaturas registradas durante la primera quincena de julio no han alterado, por el momento, el equilibrio del Mar Menor. Los últimos datos de seguimiento reflejan una situación estable del ecosistema, con parámetros similares a los del pasado verano, un escenario que aleja el riesgo inmediato de episodios de hipoxia mientras la red de vigilancia científica mantiene un control permanente sobre la laguna.

Ese balance fue trasladado este martes por el presidente del Gobierno regional, Fernando López Miras, durante una jornada de supervisión en el Mar Menor junto a científicos, técnicos e investigadores. El jefe del Ejecutivo defendió que la Región dispone en la actualidad de una capacidad de conocimiento y seguimiento de la laguna "sin precedentes", gracias al despliegue de un sistema integral de monitorización ambiental desarrollado en los últimos años.

La expedición contó también con la participación del consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez; el catedrático de Ecología de la Universidad de Murcia Ángel Pérez Ruzafa; el director del IMIDA, Andrés Martínez, además de investigadores de la Universidad de Murcia y especialistas en informática y telecomunicaciones.

Según el último informe elaborado a partir de las mediciones realizadas en el Mar Menor, la salinidad, el oxígeno disuelto, la clorofila, la transparencia del agua y la temperatura presentan valores muy similares a los registrados en estas mismas fechas del año pasado. Esa información procede de un sistema de vigilancia que combina tecnología, trabajo científico y análisis continuado para detectar cualquier alteración y anticipar posibles situaciones de riesgo.

López Miras destacó que la Comunidad dispone de información "rigurosa, actualizada y científicamente contrastada" sobre la evolución del ecosistema, lo que permite evaluar con mayor precisión la eficacia de las actuaciones que se están desarrollando para favorecer su recuperación.

Una de las herramientas más avanzadas derivadas de ese trabajo es el denominado gemelo digital del Mar Menor, construido a partir de una base de datos acumulada durante más de una década. Este modelo virtual reproduce el comportamiento de la laguna y permite simular distintos escenarios para prever la evolución del ecosistema y mejorar la respuesta ante posibles episodios ambientales adversos.

Fernando López Miras, este martes en una de las actuaciones de supervisión del estado del Mar Menor, acompañando a científicos, técnicos e investigadores.

Fernando López Miras, este martes en una de las actuaciones de supervisión del estado del Mar Menor, acompañando a científicos, técnicos e investigadores. / CARM

La monitorización se apoya principalmente en campañas realizadas durante todo el año mediante sondas oceanográficas CTD, un equipamiento de alta precisión utilizado para el estudio de masas de agua. Las mediciones se llevan a cabo en una red de 22 puntos distribuidos por toda la laguna, donde se registran los cambios que experimentan distintos parámetros desde la superficie hasta el fondo.

Posteriormente, los datos son procesados mediante algoritmos que ponderan la información obtenida en función de la masa de agua representada en cada punto de control. Ese tratamiento permite elaborar una fotografía global del estado del Mar Menor, evitando que el análisis quede limitado a zonas concretas.

A ese dispositivo se suma una red de ocho boyas científicas instaladas en distintos puntos estratégicos de la laguna. Estas estaciones automáticas recogen de forma continua información sobre temperatura, salinidad, oxígeno disuelto y clorofila a diferentes profundidades, ofreciendo un seguimiento diario de la evolución ambiental. La infraestructura, desarrollada en colaboración con la Universidad Politécnica de Cartagena, constituye uno de los elementos tecnológicos más innovadores del sistema de vigilancia.

El exceso de nutrientes, la principal amenaza

El seguimiento científico se completa con los trabajos que desarrolla el grupo de Ecología y Ordenación de Ecosistemas Marinos Costeros de la Universidad de Murcia, que analiza tanto las condiciones hidrológicas y oceanográficas como la evolución de la calidad del agua y de las comunidades biológicas. Durante el verano, además, se intensifica la vigilancia en las zonas más someras del litoral.

Los investigadores continúan prestando especial atención al exceso de nutrientes, considerado por la comunidad científica el principal factor de los desequilibrios ecológicos sufridos por el Mar Menor en las últimas décadas. El sistema de vigilancia controla de forma específica la presencia de nitratos, nitritos, amonio y ortofosfatos, además de monitorizar las aportaciones de agua procedentes del acuífero cuaternario y de la cuenca vertiente mediante una red de 19 sondeos piezométricos y controles periódicos en las principales ramblas que desembocan en la laguna.

Junto a las tareas de seguimiento científico, permanece activo el dispositivo ordinario de retirada de biomasa en todo el perímetro del Mar Menor. Los 80 operarios que integran este servicio han retirado más de 6.000 toneladas de biomasa en lo que va de año.

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