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Medio ambiente

Los errores más frecuentes al reciclar que los murcianos siguen cometiendo después de 30 años

Si llamas al amarillo 'el contenedor de los plásticos', estás reciclando mal

El contenedor azul registra muchos menos impropios que el amarillo, entre un 5% y un 7%, según estima Ecoembes.

El contenedor azul registra muchos menos impropios que el amarillo, entre un 5% y un 7%, según estima Ecoembes. / Daniel Navarro

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Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

Después de casi tres décadas de campañas de concienciación, todavía seguimos dudando ante algunos contenedores. El resultado es que miles de residuos acaban cada día en el lugar equivocado. En la Región de Murcia, uno de cada cuatro objetos que llegan al contenedor amarillo ni siquiera debería estar allí.

Desde llamar al contenedor amarillo 'el de los plásticos' hasta depositar en él juguetes, textiles o restos de comida, los errores persisten y obligan a las plantas de selección a hacer un esfuerzo adicional para recuperar los materiales que sí pueden reciclarse.

Juan Carlos Arranz, gerente de Ecoembes en la Región de Murcia, explica que uno de los principales retos ya no pasa tanto por convencer a la ciudadanía de la importancia del reciclaje como por hacerlo correctamente. "La importancia de la correcta separación en el hogar es fundamental porque, cuanto mejor se separa, más eficientes son luego las plantas para procesar ese material", señala.

Los datos reflejan que todavía queda margen de mejora. En la Región de Murcia, alrededor del 25% del contenido del contenedor amarillo corresponde a impropios, es decir, residuos que nunca deberían haber acabado allí. Aunque el porcentaje no es excepcional respecto a otros territorios, supone un obstáculo para optimizar el proceso de reciclaje.

No, el amarillo no es 'el contenedor de los plásticos'

Es probablemente el error más extendido. El contenedor amarillo no está destinado a cualquier objeto fabricado en plástico, sino únicamente a envases de plástico, latas y briks. Sin embargo, siguen apareciendo con frecuencia juguetes, perchas, cubos, utensilios domésticos o cepillos de dientes, que deben depositarse en el contenedor de restos o llevarse a un punto limpio.

A esa lista se suman dos residuos que, según Arranz, aparecen con demasiada frecuencia en las plantas de selección: el textil y la materia orgánica. Su presencia dificulta el tratamiento posterior de los envases y reduce la eficiencia del proceso. El responsable de Ecoembes considera que la implantación progresiva del quinto contenedor para los residuos orgánicos y el aumento de puntos específicos para recoger textiles contribuirán a reducir estos errores.

Una mujer deposita envases de plástico en el contenedor amarillo.

Una mujer deposita envases de plástico en el contenedor amarillo. / L. O.

El azul también genera confusión

Aunque el contenedor azul registra muchos menos impropios —entre un 5% y un 7%, según estima Ecoembes—, continúa habiendo fallos muy repetidos.

Uno de ellos consiste en depositar briks de leche o zumo junto al papel y el cartón. Pese a su aspecto exterior, estos envases contienen también plástico y aluminio, por lo que deben ir siempre al contenedor amarillo. Tampoco deben depositarse en el azul las servilletas usadas, el papel de cocina con restos de comida o las cajas de pizza manchadas de grasa, ya que la suciedad impide reciclar correctamente esas fibras.

Otro gesto sencillo que muchas personas siguen olvidando es plegar las cajas de cartón antes de introducirlas en el contenedor. Hacerlo permite aprovechar mejor el espacio disponible y mejora la eficiencia de la recogida.

Los bulos siguen presentes

A pesar del tiempo transcurrido, todavía pervive una idea que aparece de forma recurrente: la de que separar los residuos no sirve de nada porque después "se mezcla todo". Arranz rechaza esa creencia y recuerda que los residuos recogidos de forma selectiva llegan también de forma separada a las plantas de clasificación, donde se dividen por materiales antes de iniciar su reciclaje. De hecho, considera que visitar una de estas instalaciones es la mejor manera de desmontar ese falso mito.

Cada error tiene consecuencias

Aunque un envase mal depositado pueda parecer un gesto sin importancia, la acumulación de errores obliga a realizar una separación adicional y reduce la calidad del material recuperado. Cuanto más limpio llega el contenido de los contenedores, más sencillo y eficiente resulta convertir esos residuos en nueva materia prima.

Por eso, desde Ecoembes insisten en que reciclar correctamente sigue siendo tan importante como reciclar. El reto ya no consiste solo en separar los residuos, sino en hacerlo en el contenedor adecuado y evitando errores que, pese a las numerosas campañas informativas de los últimos años, continúan siendo demasiado habituales.

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