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La Economía Social suma un nuevo reconocimiento con el Compromiso Iberoamericano 2026-2030

Impulsado por España y respaldado por los 22 países iberoamericanos, por primera vez se crea una hoja de ruta común para fortalecer este modelo empresarial, reconocido como pilar esencial mundial, con vistas a cinco años

Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Economía Social.

Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Economía Social. / Ucomur

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España, con el respaldo de los 22 países iberoamericanos, ha impulsado la aprobación del Compromiso Iberoamericano por la Economía Social y Solidaria (2026-2030). Se trata del primer gran acuerdo político de alcance iberoamericano que establece una hoja de ruta común para fortalecer la Economía Social en los próximos cinco años. Este fue adoptado durante la VI Conferencia Iberoamericana Ministerial de Trabajo, celebrada en Avilés como antesala de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno de Madrid del próximo noviembre.

Un documento que ha sido celebrado por la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (Cepes) como un nuevo hito internacional, que sitúa a este modelo empresarial como una herramienta estratégica para promover un desarrollo más sostenible, inclusivo y democrático. «Constituye uno de los avances políticos más relevantes para la Economía Social de la última década. Por primera vez, toda Iberoamérica comparte una visión común sobre el papel estratégico que debe desempeñar este modelo empresarial para construir economías más resilientes, inclusivas y sostenibles», ha señalado el presidente de Cepes, Juan Antonio Pedreño.

Asimismo, ha destacado que «España vuelve a demostrar su liderazgo internacional en Economía Social, impulsando un acuerdo que trasciende las fronteras nacionales y que sitúa a este modelo empresarial en el centro de las políticas públicas de desarrollo, empleo y cohesión social».

Pilar esencial

El Compromiso reconoce expresamente a la Economía Social y Solidaria como un pilar esencial para afrontar algunos de los principales desafíos que comparten los países iberoamericanos, entre ellos la creación de empleo digno, la reducción de la desigualdad, la cohesión territorial, la transición ecológica y digital, la inclusión de las personas en situación de vulnerabilidad y el fortalecimiento de democracias más participativas.

Asimismo, establece 17 líneas de actuación que servirán de referencia para el desarrollo de políticas públicas durante el periodo 2026-2030. Entre ellas destacan el impulso de marcos normativos específicos, el diseño de estrategias nacionales de Economía Social, el fortalecimiento de instrumentos de financiación, la promoción de la contratación pública responsable, el apoyo al emprendimiento colectivo, la digitalización, la transición ecológica, la incorporación de jóvenes y mujeres, el desarrollo rural y el refuerzo de la cooperación internacional.

El texto también apuesta por consolidar la presencia de la Economía Social en los grandes organismos multilaterales y fortalecer la cooperación técnica entre los países de la región mediante la Red Iberoamericana de Fomento de la Economía Social y Solidaria (Rifess), favoreciendo el intercambio de conocimiento y el desarrollo de políticas públicas comunes.

Hito histórico

La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, calificó la aprobación del Compromiso como «un hito histórico al constituir el primer gran acuerdo político de alcance iberoamericano consensuado en esta materia», subrayando que representa «un paso decisivo hacia la consolidación de una visión compartida sobre el papel estratégico de la Economía Social y Solidaria como motor de desarrollo sostenible, cohesión social, generación de empleo de calidad y fortalecimiento de democracias más inclusivas y resistentes».

«Este acuerdo es el resultado de muchos años de trabajo conjunto de gobiernos, organizaciones representativas de la Economía Social y organismos nacionales e internacionales. Demuestra que este modelo es un actor imprescindible para afrontar los grandes desafíos económicos, sociales y ambientales del siglo XXI», resalta Pedreño.

El Compromiso es coherente con la resolución de la Organización Internacional del Trabajo sobre Trabajo Decente y Economía Social y Solidaria (2022), así como con las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la promoción de la Economía Social y Solidaria para el desarrollo sostenible (2023 y 2024). Además, refuerza la creciente presencia de este modelo en las principales agendas multilaterales, así como en la Unión Europea.

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