Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Social

Cuando ‘accesible’ se queda en solo una palabra bonita: "Todos los establecimientos deberían tener las mismas dimensiones"

Algunos lugares presentan más obstáculos de los que aparentan en sus portales web

Una persona con movilidad reducida transita un parque.

Una persona con movilidad reducida transita un parque. / L. O.

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Gonzalo Cano

"Muchas veces viajas a un sitio porque lees que es accesible y tras hacer un montón de kilómetros te das cuenta de que no es el caso", critica Pepe Piñera, miembro de la Comisión de Accesibilidad de Famdif, quien utiliza la silla de ruedas tras padecer una poliomielitis. Piñera asegura que "se ha dado el caso de llamar para comer en un restaurante de Murcia y, tras confirmar por teléfono que el sitio es accesible, encontrarse con un bordillo de 15 centímetros". Según ha contado a esta Redacción, conoce el caso de amigos que "han tenido que darse la vuelta tras llegar a su destino", ante la incapacidad de alojarse en él.

Emilio Cano, de Famdif, recuerda cómo un hotel de playa de la Región de Murcia invitó a la asociación para comprobar de primera mano la inversión en accesibilidad. Inversión que cataloga de "fiasco", con rampas que poseían pendientes del 12%, escalones de 2 centímetros...

No es el único caso. Cano también rememora cómo, hace unos meses, asistió a un evento organizado por la Alianza por el Turismo de la Región de Murcia, en calidad de representante de Famdif, en el que "no se nombró la accesibilidad ni el turismo inclusivo".

"Parece que poner que el establecimiento es accesible es un plus añadido, pero luego es una interpretación muy libre que hacen muchos propietarios, saltándose a la torera lo que tiene que ser la accesibilidad universal", critica Piñera.

A pesar de que hoteles y restaurantes son los que cuentan con una mejor puntuación en el informe ‘Viajar con movilidad reducida’, de la Fundación Mutua de Propietarios, las exigencias de las personas con movilidad reducida nunca han dejado de estar presentes en ambos sectores: "No hay espacio para diferentes interpretaciones. Todos los establecimientos deberían tener las mismas dimensiones que faciliten la libre circulación de las personas con movilidad reducida. Es una obligación que deben cumplir los establecimientos", alega Piñera, quien argumenta que "la Administración Pública tiene que ponerse las pilas y hacer que se cumplan las normas de accesibilidad".

"Antes del Plan de Accesibilidad en Playas, me metía al agua arrastrándome por el suelo"

Emilio Cano

Sin embargo, no todo es negativo. Muchas personas con discapacidad echan la vista atrás y valoran los avances que la sociedad ha conseguido, al comparar la situación actual con el pasado: "Antes de que hubiera un Plan Regional de Accesibilidad en Playas, yo tenía que meterme en el agua arrastrándome por el suelo. Por fortuna eso ha cambiado", recuerda Cano.

Otro aspecto favorable es la solidaridad de los habitantes de la Región de Murcia que, aunque puedan existir limitaciones arquitectónicas en los establecimientos que dificulten el día a día de las personas con movilidad reducida, siempre están dispuestos a ayudar a quienes lo necesiten. Así lo destaca una mujer extranjera residente en la Comunidad Autónoma, que padece artrosis: "La gente en Murcia es maravillosa; muchas veces, aunque el sitio al que vaya no esté adaptado, la gente sale afuera y me pregunta qué necesito".

Aun así, desde Famdif recuerdan que "todavía queda mucho trabajo por hacer" y que en muchos lugares "la accesibilidad brilla por su ausencia".

Cano señala que "también es una cuestión económica. Gastar el dinero para adaptar el establecimiento es una inversión. Al final el dinero de alguien en silla de ruedas es tan bueno como el de alguien que camina sin problemas y si voy con mis amigos a tomar algo, ellos no van a ir a un lugar en el que yo no pueda entrar".

El valor de estar bien informado

Desde Famdif ponen de manifiesto que, en la mayoría de los casos, el empleo del término ‘accesible’ en los portales web de los establecimientos "no responde a una mala intención ni a la necesidad de quedar bien, sino a una falta de información" y remarcan que, para conseguir la accesibilidad universal que defienden, es indispensable conocer el contenido de la Ley 4/2017, de 27 de junio sobre accesibilidad universal en la Región de Murcia, para que todos los locales dispongan de unas dimensiones similares que garanticen el libre movimiento de las personas con discapacidad así como de unos baños adaptados y rampas en las entradas sin demasiada pendiente.

Como señala Carmen Gil, presidenta de Famdif, "el cambio está en concienciar a la sociedad".

Cano recalca la lentitud de estos avances sociales y espera poder llegar al día en el que estas reivindicaciones ya no sean necesarias: "Tengo 77 años. Me gustaría ver el fin de esta historia".

Tracking Pixel Contents