Social
Los Gallardos, el pueblo almeriense devastado por el incendio que creció de la mano de Águilas
La pequeña localidad encontró en la sede que la empresa Pascual Hermanos tenía en la Región un motor de empleo, agricultura y transformación social durante los años setenta de expansión hortofrutícola

Trabajadoras en la fábrica de Pascual Hermanos en Águilas seleccionando tomates, en una foto de hace décadas. / Juan Pernías.
Un pueblo que vivió un importante desarrollo e impulso económico, laboral y social gracias, en gran parte, a la Región de Murcia. Los Gallardos, la localidad almeriense a menos de 50 kilómetros de la Región que ha sufrido el devastador y trágico incendio que, por el momento, se ha cobrado la vida de doce personas mientras continúa la búsqueda de otros 23 desaparecidos, vivió en la década de los setenta una importante expansión de la mano de la sede que tenía la empresa Pascual Hermanos en Águilas.
La fábrica que había entonces en el municipio aguileño tuvo un impacto directo sobre el empleo, la agricultura y la vida social de numerosas familias gallarderas mediante la captación y el desplazamiento de abundante mano de obra.
La compañía necesitaba trabajadores en aquel entonces para atender la expansión de los cultivos, las campañas de recolección y las labores de manipulación y envasado de las hortalizas, sobre todo de tomates. Esa demanda llevó a la empresa a extender su red de contratación desde Águilas hacia el Levante almeriense. Los Gallardos, situado a alrededor de 50 kilómetros de Águilas por carretera y a menos de 50 minutos en coche, se convirtió así en uno de los pueblos vinculados a la actividad del gigante hortofrutícola.
La expansión agrícola desde el municipio aguileño convirtió al pueblo en un referente de empleo femenino y producción de tomate
"En los años setenta, las mujeres se incorporan profesionalmente al mundo de la agricultura en la siembra y recogida de tomates, que puso en marcha la multinacional Pascual Hermanos de Águilas", cuenta el propio Ayuntamiento de Los Gallardos en su página web. Muchas de ellas también se dedicaron a las tareas de selección, clasificación, manipulación y envasado de los productos agrícolas que luego llegaban hasta Águilas.

Trabajadores de Pascual Hermanos en los invernaderos recogiendo la cosecha. / Juan Pernías
La importancia de la sede aguileña
La central hortofrutícola que la compañía tenía en la localidad murciana había sido declarada industria agraria de interés preferente por el Ministerio de Agricultura en 1969. Aquella instalación se convirtió en uno de los principales centros de recepción, preparación y expedición de frutas y hortalizas del entorno. Los Gallardos quedó integrado en ese espacio laboral y productivo gracias a la contratación de vecinos y a la implantación directa de cultivos comerciales en su territorio que posteriormente se enviaban a la localidad costera murciana.
La firma llegó a convertirse en uno de los grandes grupos hortofrutícolas españoles antes de su crisis en los noventa
La contratación masiva de mujeres tuvo un efecto profundo en la economía familiar, ya que para muchas vecinas supuso una de las primeras oportunidades de obtener un salario propio de manera regular y de incorporarse a un entorno profesional organizado. Pero el cambio fue también social, ya que modificó rutinas familiares, favoreció una mayor autonomía económica femenina y aumentó la participación de las mujeres en la vida productiva del municipio.
Un 'gigante' de la agricultura
Hasta la expansión de Pascual Hermanos, una parte importante de la agricultura de Los Gallardos se desarrollaba en pequeñas huertas y explotaciones familiares, según la hemeroteca. La producción estaba vinculada al consumo doméstico, al abastecimiento local y a mercados de proximidad. La llegada de la empresa desde Águilas introdujo campañas más planificadas, grandes cuadrillas, mayores superficies de cultivo, salarios, encargados, sistemas de transporte y una producción conectada con cadenas comerciales nacionales e internacionales.
Pascual Hermanos llegó a convertirse en uno de los grandes grupos hortofrutícolas españoles, con explotaciones, almacenes y centros de producción en distintas comunidades. Sin embargo, durante la década de 1990 atravesó una grave crisis económica y en 1995 presentó suspensión de pagos y comenzó un proceso de reestructuración empresarial.
La multinacional estadounidense Dole entró posteriormente en su capital y asumió el control de la compañía. En 2002, Pascual Hermanos fue adquirida por una sociedad vinculada al grupo G’s, que integró buena parte de su actividad y de sus activos.
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