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Aviación

Antonio Gambín: de guardia civil y policía local de Murcia a cumplir su sueño de ‘altos vuelos’ como piloto de avión

El murciano gana la prestigiosa beca Carlos Salas de 12.000 euros para terminar su formación y convertirse en piloto comercial

El murciano Antonio Gambín, que ha sido reconocido con la prestigiosa Beca Carlos Salas, esta semana en Murcia.

El murciano Antonio Gambín, que ha sido reconocido con la prestigiosa Beca Carlos Salas, esta semana en Murcia. / Israel Sánchez

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Adrián González

Adrián González

Su fascinación desde niño con los vuelos de entrenamiento que realizaba la Academia General del Aire (AGA) y las acrobacias de la Patrulla Águila cada verano sobre el Mar Menor le despertaron una pasión que marcaría toda su vida hasta conseguir un sueño que ahora está próximo a cumplirse.

El murciano Antonio Gambín López (1991) ha ganado la prestigiosa Beca Carlos Salas para jóvenes pilotos, promovidas por el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla), el Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial (COPAC) y Global Training Aviation (GTA), por su trayectoria académica y sus competencias de vuelo: recibirá 12.000 euros para poder financiar el curso de habilitación de tipo para pilotar una aeronave y ponerse a los mandos de un avión comercial, un objetivo que le ha costado muchos años de «esfuerzo, sacrificio y empeño», cuenta en declaraciones a La Opinión.

Porque intentarlo previamente por otras vías, lo intentó: llegó a ser guardia civil y después logró aprobar la oposición para sacar la plaza de Policía Local de Murcia, pero tenía claro que su sueño de ‘altos vuelos’ tenía que llegar tarde o temprano.

Su primera aspiración fue convertirse en piloto militar. Sin embargo, cuando le llegó el momento de presentarse a la AGA, entre los requisitos estaba tener una visión perfecta, una condición que no cumplía y por la que no pudo ingresar.

Lejos de rendirse, buscó una vía alternativa a través de la Guardia Civil. Consiguió aprobar las oposiciones e ingresar en el Cuerpo, pero volvió a encontrarse con la misma barrera: «Los requisitos visuales para ser piloto eran similares a los del Ejército», relata.

Aquellas dos puertas cerradas no acabaron con su vocación y siguió buscando la manera de llegar a la aviación por otros caminos. Lo hizo, además, sin referentes familiares en el sector. «Provengo de una familia humilde y trabajadora. Mi madre es profesora y mi padre era funcionario de Correos. Mi hermano, que es ingeniero aeronáutico, y yo somos los primeros de la familia que nos hemos dedicado al sector aeronáutico», explica.

Esa ausencia de contactos o experiencias previas, dice, le obligó a construir su propio camino: «Nadie en casa conocía realmente cómo orientarnos hacia esta profesión, así que durante años tuve que informarme por mi cuenta, recopilar información y ahorrar el dinero necesario, porque la formación aeronáutica requiere una inversión muy importante», afirma.

La estabilidad económica necesaria para afrontar ese reto llegó tras aprobar las oposiciones de Policía Local de Murcia. «Gracias a eso fui adquiriendo experiencia, estabilidad económica y los recursos necesarios para dar el paso definitivo», explica.

Un momento de su formación en cabina.

Un momento de su formación en cabina. / Global Training Aviation

«Años de mucho esfuerzo»

Ese paso llegó en 2023, cuando inició su formación en la academia European Flyers, en la localidad alicantina de Muchamiel. Fueron «dos años de muchísimo esfuerzo, compatibilizando la formación con mi trabajo; aprovechaba vacaciones, descansos y cualquier momento libre para avanzar en los estudios», recuerda. El esfuerzo culminó el pasado mes de diciembre, cuando obtuvo todas las licencias necesarias para trabajar como piloto comercial.

Sin embargo, aún quedaba una barrera importante: la habilitación de tipo, la formación específica que permite volar un modelo concreto de avión comercial. «Es una inversión muy elevada, normalmente entre 20.000 y 30.000 euros, por lo que cualquier ayuda resulta fundamental», explica.

Por ese motivo decidió presentarse a las Becas Carlos Salas, pero «sin demasiadas expectativas» porque «sabía que los requisitos eran exigentes y que competía con candidatos muy preparados, pero decidí intentarlo», cuenta.

Ryanair ha puesto sus ojos en él para iniciar su carrera profesional: "Es posible llegar desde abajo"

Poco a poco fue superando cada fase del proceso: primero, la selección por méritos académicos; después, una entrevista personal en Madrid y, finalmente, una exigente prueba en simulador que suponía el último filtro para optar a la beca.

«Fue especialmente emocionante porque se trataba de un simulador full motion, una experiencia completamente nueva para mí», explica. Aun así, consiguió superar el reto gracias a la preparación adquirida durante su formación, pero su resultado como ganador le llegó casi por sorpresa: «Nunca me lo imaginé».

Más allá de la ayuda económica, Gambín destaca el impacto profesional que ha supuesto este reconocimiento. «La beca me ha proporcionado una enorme visibilidad profesional. Estoy recibiendo mensajes de pilotos, organizaciones y compañías aéreas. Haber superado un proceso tan competitivo supone una excelente carta de presentación profesional», explica.

Para Gambín, la falta de recursos continúa siendo una de las grandes barreras de acceso al sector. «La aviación es una carrera muy vocacional, pero también una de las más costosas. Muchas personas con capacidad y talento no pueden permitirse afrontar los gastos de formación», señala. Por ello, considera que las ayudas existentes son insuficientes. «Existen iniciativas privadas muy valiosas, pero considero que hacen falta más ayudas públicas».

El joven posa para La Opinión durante su visita a las instalaciones del periódico.

El joven posa para La Opinión durante su visita a las instalaciones del periódico. / Israel Sánchez

Otro trabajo "bajo presión"

Su trayectoria profesional anterior también le ha aportado herramientas muy valiosas para la cabina. «Mi experiencia previa como guardia civil me ha ayudado mucho. Aunque a simple vista parecen profesiones diferentes, existen muchas similitudes, especialmente en la toma de decisiones bajo presión», explica.

Esa capacidad se trabaja constantemente durante la formación aeronáutica. «Entrenamos continuamente situaciones de emergencia, fallos técnicos y escenarios inesperados. El objetivo es estar preparados para reaccionar de forma segura cuando ocurra una situación real», afirma.

Ahora, tras años de sacrificio, los resultados comienzan a llegar de manera simultánea. Mientras participaba en el proceso de la beca, también realizaba distintas selecciones con compañías aéreas. Una de ellas terminó con éxito: «He sido seleccionado por Ryanair y comenzaré mi habilitación de tipo dentro de aproximadamente un mes», anuncia.

Una oportunidad que valora especialmente por las posibilidades de crecimiento profesional que ofrece la aerolínea. «Me hace especial ilusión porque es una compañía con una gran progresión profesional y presencia en toda Europa».

«No procedo de una familia relacionada con la aviación y no tenía contactos dentro del sector. Empecé desde cero. Me gustaría transmitir un mensaje muy claro a quienes están pensando en dedicarse a esta profesión: se puede conseguir. Hace falta esfuerzo, sacrificio y perseverancia, pero es posible llegar desde abajo», sostiene.

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