CAMINAR POR LA REGIÓN
El arco escondido de Cabo Tiñoso: una ruta desde La Azohía hasta una de las formaciones más singulares de Cartagena
Entre acantilados, historia y un coche abandonado, esta ruta descubre el Arco de la Picadera, una joya geológica frágil y poco conocida del litoral cartagenero

Arco de la Picadera, en Cabo Tiñoso / Joaquín Vallés
Hay lugares que no se encuentran por casualidad sino que hay que buscarlos. El sorprendente Arco de la Picadera, en el entorno de Cabo Tiñoso, es uno de ellos. No aparece a pie de carretera, no está anunciado como monumento natural turístico (aunque debería serlo) y tampoco se alcanza tras un paseo cómodo. Se esconde en una ladera abrupta, en plena sierra litoral de Cartagena, como una gran ventana de roca abierta al Mediterráneo. Su descubrimiento exige una buena caminata, ganar altura y adentrarse en uno de los paisajes más espectaculares del oeste cartagenero.

Un senderista sobre el Arco del Picadero / Joaquín Vallés
Una ventana al Mediterráneo
El Arco de la Picadera es una abertura natural de grandes dimensiones, formada por la acción de la erosión y por el desplome de materiales de la propia ladera. Diversas descripciones senderistas coinciden en señalar que se trata de una formación geológica frágil, en estado precario, por lo que su visita debe hacerse con prudencia.
La geología ayuda a explicar su origen. El entorno de La Muela, Cabo Tiñoso y Roldán es un macizo montañoso de naturaleza fundamentalmente caliza, con presencia también de rocas metamórficas y volcánicas. Las calizas y dolomías, al fracturarse y quedar expuestas a la lluvia, al viento, a los cambios de temperatura y a la gravedad, pueden sufrir procesos de erosión. Con el paso del tiempo, la roca más débil se deshace o se desprende, mientras las partes más resistentes permanecen en pie, dando lugar a formas como ventanas, agujas o arcos naturales.
En ese sentido, el Arco de la Picadera puede compararse, aunque a menor escala, con otros arcos naturales famosos del mundo. El caso más conocido es Durdle Door, en Dorset, una gran puerta de caliza abierta en la costa inglesa. También recuerda, por su fragilidad, a la desaparecida Azure Window (Ventana Azul) de Malta, un arco natural que colapsó en 2017 tras siglos de erosión. Esta comparación sirve para entender una idea clave: estos arcos no son estructuras permanentes, sino formas vivas del paisaje, sometidas a un proceso continuo de desgaste que, con el paso del tiempo, llegarán a desaparecer.

Torre de Santa Elena, punto de referencia para el inicio del sendero hacia el Arco de la Picadera / AYUNTAMIENTO CARTAGENA
Ruta desde La Azohía
Una de las mejores formas y más recomendables de llegar al Arco de la Picadera es hacerlo desde La Azohía, a través de una ruta circular que une mar, montaña e historia. El itinerario parte prácticamente desde el nivel del mar y asciende hacia la Torre de Santa Elena, continúa por sendas con vistas a la costa, alcanza el entorno del Collado de los Siete Cucones y se aproxima después al Arco de la Picadera, antes de regresar de nuevo hacia el núcleo marinero.
La ruta, con salida desde la ermita de La Azohía, es de unos 12 kilómetros, unas 4 horas de duración, 550 metros de desnivel y exige una dificultad física media.
La primera parada importante es la Torre de Santa Elena, también conocida como torre de La Azohía. Su construcción se remonta, al menos, a finales del siglo XVI, bajo el reinado de Felipe II, y tenía una función clara: servir de refugio a los pescadores y como atalaya para alertar de la presencia de piratas en la costa. Desde allí, el paisaje se abre hacia la bahía de Mazarrón, Isla Plana y la línea de costa que conduce hacia Cabo Tiñoso.
A partir de la torre, la ruta abandona poco a poco el ambiente urbano y se introduce en la sierra. Durante las subida, depende de la época del año, se pueden observar las redes de la Almadraba de La Azohía, la última que queda activa en la costa mediterránea española. Este arte de pesca tradicional y sostenible, que se remonta a la época fenicia y romana, permite capturar especies como el atún, el bonito, la melva, el pez limón y la lecha.

Arco de la Picadera / D.G.
El sendero ofrece una sucesión de miradores naturales sobre el Mediterráneo, con laderas cubiertas de matorral, barrancos secos y relieves que caen bruscamente hacia el mar. El espacio natural de Sierra de La Muela-Cabo Tiñoso y Roldán está formado por sierras y cabezos litorales de fuertes pendientes, entre los que se intercalan pequeñas calas, en un entorno de alto valor ecológico y geomorfológico.
El camino también permite entender por qué esta zona es tan especial desde el punto de vista natural. Sus cortados rocosos son utilizados por rapaces como el búho real, el halcón peregrino y el águila perdicera. El valor cultural del espacio también es notable: molinos, torres de defensa y baterías militares forman parte de la huella humana de este territorio.
El objetivo de la marcha, sin embargo, está en la monumental roca. La llegada al arco es el momento más esperado del camino. Desde algunos puntos, la abertura enmarca el Mediterráneo como si fuera un mirador tallado por la naturaleza. Pero precisamente por su fragilidad, conviene evitar comportamientos de riesgo. No es recomendable subirse al arco, cruzarlo ni colocarse bajo zonas inestables. Un track muy seguido de Wikiloc advierte de que acercarse hasta él puede ser complicado y expuesto, ya que no siempre hay sendero claro y el terreno presenta una fuerte pendiente. Así que cuidado con los selfies.

Coche abandonado de camino al Arco de la Picadera / Joaquín Vallés
Un misterioso coche abandonado
La ruta desde La Azohía tiene una curiosidad inesperada: un coche abandonado o accidentado en mitad del monte. Varios senderistas lo han señalado como uno de los puntos más extraños del itinerario. El esqueleo del vehículo, que nos puede recordar a una película postapocalíptica, aparece antes de alcanzar la pista de las antenas y la cumbre de La Picadera. Su presencia en este lugar resulta difícil de explicar e invita a elucrubrar muchas leyendas y teorías sobre lo que realmente pasó.

Vistas a La Azohía durante el camino de regreso / Joaquín Vallés
Camino de vuelta
El regreso suele hacerse enlazando con el entorno del Collado de los Siete Cucones y bajando de nuevo hacia La Azohía. Algunas variantes suben también al Pico de La Picadera, que ronda los 405 metros de altitud, antes de completar la circular. Desde esa zona las vistas son amplias: Cabo Tiñoso, la bahía de La Azohía, las baterías de Castillitos, el Atalayón y una sucesión de barrancos y calas que explican la potencia visual de esta costa.
Pese a su belleza, la ruta hacia el Arco de la Picadera, no es un camino para improvisar. La señalización puede ser escasa en algunos puntos y los cruces pueden confundirno. Senderistas que han descrito el recorrido recomiendan llevar el track descargado y evitar hacerla con poca luz, ya que el terreno se complica al anochecer.
La recompensa, sin embargo, es considerable. El Arco de la Picadera reúne varios atractivos en un solo lugar: rareza geológica, panorámica costera, sensación de descubrimiento y hasta un punto de misterio. No es una postal cómoda ni domesticada, sino uno de esos enclaves que todavía conservan el carácter agreste de la costa cartagenera.
Ficha práctica
- Punto de partida: La Azohía, preferentemente desde el entorno de la ermita o la iglesia.
- Tipo de ruta: Circular.
- Distancia orientativa: Entre 10 y 12 kilómetros, según variante.
- Desnivel positivo: Entre 550 y 650 metros.
- Duración: Entre 4 y 5 horas.
- Dificultad: Moderada; no recomendable para senderistas sin experiencia en terreno pedregoso.
- Puntos destacados: Torre de Santa Elena, Collado de los Siete Cucones, Pico de La Picadera, Arco de la Picadera, vistas de Cabo Tiñoso y La Azohía.
- Curiosidad: Un coche abandonado o accidentado en plena ladera.
- Precauciones: Llevar botas, agua, protección solar, GPS o track descargado. Evitar días de calor intenso, lluvia, viento fuerte o poca visibilidad. No subirse al arco ni situarse bajo zonas agrietadas.
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