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Premios Importantes de La Opinión de Murcia: mayo

Rebeca Pérez, una murciana de dinamita en la Glorieta

Han hecho falta doce siglos para que el Ayuntamiento de la capital del Segura entregue el bastón de mando a una mujer, que asume la responsabilidad tras el trauma de perder a su predecesor en el cargo, pero decidida y con grandes referentes que ya rompieron techos de cristal

La alcaldesa de Murcia, Rebeca Pérez, es Premio Importante de La Opinión del mes de mayo de 2026.

La alcaldesa de Murcia, Rebeca Pérez, es Premio Importante de La Opinión del mes de mayo de 2026. / Israel Sánchez

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Jaime Ferrán

Jaime Ferrán

Rebeca Pérez López (El Esparragal, 1980) se ha convertido en la primera regidora de Murcia en sus 1.200 años de historia. Es un hito, pero, como ella misma reconoce, «nunca hubiese querido ser alcaldesa porque nunca hubiese querido que José Ballesta dejara de serlo». No agarra el timón del municipio tras unas elecciones, sino después del fallecimiento de su predecesor en el cargo, que llevaba dos años sufriendo una enfermedad.

Su marcha ha dejado un vacío en el Ayuntamiento muy difícil de llenar, especialmente en ella, que era su vicealcaldesa. «Le pregunto por las noches todavía al alcalde Ballesta si lo estamos haciendo bien y tengo la sensación de que nos sonríe desde el cielo», cuenta.

Que su llegada a la Alcaldía se produjera sin pasar por la experiencia de ver su cara en los carteles electorales no significa, ni mucho menos, que a Rebeca Pérez le falte determinación. «Hay un momento en el que el sentido del deber te llama y tienes que estar ahí para asumir la responsabilidad. No era momento de titubear. Siempre hablo de la valía por encima de cualquier otra circunstancia o condición a la hora de afrontar un reto profesional», explica la regidora.

Cuando era pequeña, mi casa era como la ventanilla única del pueblo, venían vecinos en cualquier momento a pedir ayuda

Para ella, diplomada en Ciencias Empresariales, con formación en Óptica, y que se ha encargado de las competencias de Infraestructuras y Juventud entre 2015 y 2019, y de Fomento y Patrimonio en la siguiente legislatura, es importante subrayar que no está ahí por ser mujer. «Creo más en los valores del mérito y la capacidad que en la cuota», señala, y, con humildad, afirma que hay muchas mujeres que han pisado fuerte en Murcia antes que ella a lo largo de los siglos de historia. «Mujeres que sí que han roto techos de cristal cuando era todavía mucho más complicado, como Piedad de la Cierva y María Maroto». También tiene en mente a «María José Nicolás, que fue la primera árbitra murciana en todo el territorio nacional», o la poetisa Dionisia García. «Sí. Ha habido mujeres de dinamita que han roto esos techos de cristal y han sido una inspiración para mí», subraya, recordando la mención a las gentes de Murcia que hace Miguel Hernández en su poema Vientos del pueblo me llevan. De fuera de su radio de acción, pero no muy lejos, aprovecha para mencionar a sus compañeras de partido Noelia Arroyo, alcaldesa de Cartagena; y a las exalcaldesas de la ciudad portuaria y de San Pedro del Pinatar, Pilar Barreiro y Visitación Martínez, respectivamente. Una nueva murciana de dinamita acaba de llegar la Glorieta.

Es imposible entender la figura de Rebeca Pérez sin conocer a su padre, Ángel Pérez Martínez ‘El Puma’, presidente de la junta municipal de El Esparragal desde 1995. «Siempre me ha trasladado lo importante que eran las personas, que teníamos que tenerlos a todos en cuenta y que cuando se suman fuerzas todo va muchísimo mejor», afirma la hija de un hombre que supo trasladarle su vocación de servicio público. «Mi casa era como la ventanilla única del pueblo: estábamos comiendo y venía algún vecino a pedirnos un documento que teníamos que firmar, o nos pedía un certificado para poder dejar el coche en un espacio restringido durante un tiempo...», recuerda.

Con esos mimbres, comenzó a escribirse un futuro ligado a la política más cercana y, aún adolescente, se cogió un autobús desde El Esparragal hasta el centro para afiliarse al PP, que le dotaría de alas para volar años después hasta el Ayuntamiento. «Siempre me he sentido abrazada por el paraguas de mi familia 'popular', que me ha permitido ser como soy, no encajando, quizás, en los perfiles más comunes; pero yo he sentido libertad», explica con una sonrisa que rara vez desaparece de su rostro.

Quiero seguir siendo Rebeca, la misma Rebeca de siempre, con mis valores; no quiero ser una persona oscura ni una indolente

No. Rebeca Pérez no se parece a los perfiles que más éxito cosechan en la política actual. No es que no insulte o no falte el respeto; es que no levanta la voz. Convence con un alegato sosegado, mirando a los ojos y transmitiendo tranquilidad y confianza. «Les digo que tendrán siempre en mí a una alcaldesa dispuesta a escuchar, a dialogar y a buscar acuerdos que beneficien al conjunto de los murcianos». A esto se comprometió cuando tomó la palabra por primera vez en el Pleno en el que tomó posesión. «Vamos a seguir poniendo en valor una forma de hacer política diferente. La política sensata, mesurada y cercana, que piensa en grande sin dejar por ello de atender lo cotidiano. Sin fanatismos ni absolutismos, sin imposturas radicales. La política del bien común, humanista, con mirada amplia y preocupada por la dignidad de las personas», prosiguió. No se escribe todos sus discursos, pero este sí que es de su puño y letra.

Hay personas que cambian cuando tocan poder. Difícilmente será este el caso. «Quiero seguir siendo Rebeca, la misma Rebeca de siempre, con mis valores, con todo lo que he defendido hasta llegar hasta aquí; y yo sé que eso es infranqueable y no voy a cambiar. No quiero ser una persona apagada ni quiero ser una persona oscura; no quiero ser una indolente», afirma con vehemencia.

No necesita consejos de fuera para ser alcaldesa de Murcia. El más importante se lo dio José Ballesta en la última conversación que tuvieron por WhatsApp. Ella estaba en Casillas, acompañando a la Virgen de la Fuensanta en su peregrinación, y él le dijo: «Rebeca, no olvides que los murcianos son gente buena». Si le hace caso, seguro que todo va bien.

El reino animal en una casa de huerta de El Esparragal

Hay quien desconfía de las personas a las que no les gustan los animales. A Rebeca Pérez no le pasa, pero «sí que es cierto que el que no ha tenido un perro tiene una parte de su corazón apagado», asegura. «En el momento que llega a tu vida, se enciende ese trocito de tu corazón y pasas a ser, incluso, una mejor persona, y empiezas a ver el mundo desde otra perspectiva», añade.

«Nos ayudan, son superfieles, darían la vida por ti, nadie te recibe con ese cariño cuando vuelves a casa y da igual a la hora que sea o el tiempo que lleves sin verlo. A mí me aporta muchísima energía», reconoce.

Una cosa es que a alguien le gusten los animales y otra, lo que le ocurre a la alcaldesa de la capital de la Región de Murcia, que se declara una «enamorada del reino animal» y no es una manera de hablar.

Tiene perros, en concreto, seis; pero la cosa no se queda ahí. También la rodean gatos, un camaleón, un loro y un erizo. «O sea, que tengo muchos animales», explica, por si alguno no se ha enterado. Conste que no los tiene a todos en un pisito en el centro, sino que sus padres tienen una casa de huerta en El Esparragal, con espacio suficiente para que vivan felices y en libertad.

«Cuando estoy con ellos desconecto, es mi forma de cargar las pilas. Me aporta muchísima energía», afirma la alcaldesa. Ya la hubieran querido en el Pacma.

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