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Salud

La contaminación, vinculada a millones de casos de diabetes

Un estudio liderado por la UMU y el BSC afirma que unos 9 millones de casos anuales en Europa se relacionan con el aire ‘sucio’ que entra en el organismo

La contaminación, vinculada a millones de casos de diabetes.

La contaminación, vinculada a millones de casos de diabetes. / Israel Sánchez

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Cuando una nube de polvo sahariano tiñe de ocre el cielo de la Región de Murcia, cuando el tráfico se acumula en los accesos a las principales ciudades o cuando las altas temperaturas favorecen la formación de ozono en determinadas zonas del territorio, la preocupación suele centrarse en los problemas respiratorios. Sin embargo, una investigación liderada por científicos de la Universidad de Murcia (UMU) y del Barcelona Supercomputing Center – Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) advierte que hay que mirar más allá de los pulmones. Sus resultados apuntan a una relación entre la contaminación atmosférica y millones de casos de diabetes tipo 2 en Europa, una enfermedad crónica cuya incidencia continúa creciendo y que forma parte de los grandes desafíos sanitarios del continente.

Tres décadas analizadas

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores han analizado tres décadas de datos atmosféricos. Mediante técnicas avanzadas de modelización no lineal y el análisis de concentraciones atmosféricas registradas entre 1991 y 2020, los investigadores estimaron la carga de diabetes tipo 2 atribuible a la exposición prolongada a dióxido de nitrógeno (NO2) y a partículas finas PM2.5. El trabajo se desarrolló sobre un amplio dominio geográfico que abarca Europa, la parte europea de Rusia y Turquía, además de algunas zonas del norte de África incluidas en el sistema de simulación atmosférica utilizado por los investigadores.

Los resultados muestran diferencias relevantes entre ambos contaminantes. El dióxido de nitrógeno, estrechamente relacionado con las emisiones procedentes del tráfico y de determinados procesos energéticos, aparece asociado a aproximadamente 3,7 millones de casos anuales de diabetes tipo 2 en Europa. Las partículas PM2.5 elevan esa cifra hasta alrededor de cinco millones de casos cada año.

El dióxido de nitrógeno se asocia a aproximadamente 3,7 millones de casos de esta enfermedad

Detrás de esos números se encuentra una realidad que preocupa a los científicos. Patricia Tarín Carrasco, autora del estudio, investigadora del Barcelona Supercomputing Center (BSC) y quien fue estudiante de doctorado en la UMU —donde desarrolló las metodologías que dan lugar al estudio—, destaca que "hemos podido refinar la relación entre la calidad del aire y el riesgo metabólico. Los datos son claros: la contaminación no solo afecta al sistema respiratorio, sino que es un factor determinante en la epidemia de diabetes que enfrenta Europa".

Las zonas más afectadas se concentran, según los citados expertos, en grandes áreas urbanas e industriales del continente. Regiones de Alemania occidental, Bélgica, Países Bajos, el norte de Italia o el sur del Reino Unido presentan algunos de los impactos más elevados. Grandes ciudades como París o Londres también figuran entre los principales focos identificados por la investigación.

Pedro Jiménez Guerrero, catedrático de física de la UMU y experto en modelización atmosférica.

Pedro Jiménez Guerrero, catedrático de física de la UMU y experto en modelización atmosférica. / L. O.

La Región de Murcia se encuentra lejos de esos máximos europeos. Sin embargo, los propios investigadores advierten de que esa comparación puede conducir a una falsa sensación de tranquilidad.

Pedro Jiménez Guerrero, catedrático de la Universidad de Murcia, especialista en modelización atmosférica y partícipe en el estudio, explica que la Región no aparece entre los grandes puntos críticos continentales de NO2 y PM2.5. No obstante, recuerda que los estudios regionales muestran contrastes claros: "Las zonas metropolitanas y las áreas próximas a tráfico intenso presentan concentraciones muy elevadas de NO2 y partículas, frecuentemente superando los umbrales de protección a la salud, mientras que el ozono troposférico es especialmente relevante en áreas más periféricas y rurales, como el entorno de la ciudad de Lorca".

Así pues, la mayor preocupación que resaltan los especialistas de cara a los próximos años "es la combinación de tráfico urbano y metropolitano, episodios de partículas, ozono troposférico, intrusiones de polvo sahariano y condiciones meteorológicas que dificultan la dispersión de contaminantes".

A ello se suma un factor demográfico que los científicos consideran especialmente relevante: el envejecimiento progresivo de la población. Una sociedad con una mayor proporción de personas mayores presenta también una mayor vulnerabilidad frente a enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2.

"No basta con decir que Murcia está mejor que otras zonas europeas: hay que seguir reduciendo la exposición real de la población", hacen hincapié los expertos al analizar las perspectivas para los próximos años.

Partículas PM2.5

Uno de los aspectos centrales del trabajo es el protagonismo de las partículas PM2.5. Estas partículas microscópicas, capaces de penetrar profundamente en el aparato respiratorio, muestran una relación con la diabetes tipo 2.

Según explican los autores, la peligrosidad de estas partículas no depende únicamente de episodios extremos de contaminación. El riesgo también aparece asociado a exposiciones mantenidas durante largos periodos de tiempo. De hecho, uno de los hallazgos más relevantes es que la relación entre PM2.5 y diabetes no sigue una evolución lineal.

"El riesgo aumenta de forma marcada ya a concentraciones relativamente bajas", explican los investigadores. En otras palabras, incluso niveles que podrían considerarse "moderados" no implican "ausencia de riesgo".

El dióxido de nitrógeno se asocia a aproximadamente 3,7 millones de casos de esta enfermedad

La explicación de esta relación se encuentra en los efectos biológicos que generan los contaminantes una vez entran en el organismo. Aunque la contaminación accede inicialmente a través del sistema respiratorio, sus consecuencias pueden extenderse mucho más allá, advierten los especialistas en este trabajo.

Los investigadores explican que determinados contaminantes, especialmente las partículas finas, favorecen procesos de inflamación y estrés oxidativo. "Esa respuesta puede alterar el metabolismo y afectar a los mecanismos que regulan la glucosa en sangre", añaden. La evidencia científica disponible indica que tanto el NO2 como las PM2.5 pueden contribuir a "aumentar la resistencia a la insulina y alterar la función de las células beta pancreáticas".

Los autores insisten en que estos contaminantes no sustituyen a factores de riesgo ampliamente conocidos como la obesidad, el sedentarismo, la dieta o la edad. Sin embargo, pueden actuar como un elemento adicional que incrementa la probabilidad de desarrollar la enfermedad.

La magnitud del fenómeno adquiere una dimensión aún más relevante cuando se traslada a la escala de los sistemas sanitarios europeos. La diabetes tipo 2 requiere seguimiento médico continuado, tratamientos farmacológicos y atención a complicaciones que pueden afectar al sistema cardiovascular, los riñones, el sistema nervioso o la visión, según indican los expertos.

Patricia Tarín Carrasco, autora del estudio e investigadora del Barcelona Supercomputing Center.

Patricia Tarín Carrasco, autora del estudio e investigadora del Barcelona Supercomputing Center. / L. O.

Por ello, los autores consideran que la contaminación atmosférica no debe contemplarse únicamente como un problema ambiental. Las cifras estimadas por el estudio sugieren una repercusión potencial de enorme alcance para los sistemas de salud.

"Estas cifras son estimaciones epidemiológicas, no diagnósticos individuales, pero muestran que la calidad del aire puede influir en enfermedades que tradicionalmente no se han asociado a la contaminación", manifiestan.

El caso de la Región

La pregunta vuelve entonces a Murcia. ¿Puede estimarse cuál sería el impacto proporcional de este fenómeno en la Región? Los autores son especialmente prudentes en este punto. El estudio no calcula una cifra específica para la Región. Sin embargo, a partir de una extrapolación proporcional basada en la población contemplada en la investigación, estiman que el orden de magnitud podría situarse en torno a 8.000 casos anuales asociados al NO2 y unos 11.000 casos anuales asociados a PM2.5.

En la Región de Murcia el dato, aunque no exacto, ronda los 19.000 casos anuales

Los propios investigadores subrayan que estos números deben interpretarse "con cautela". No constituyen una estimación directa obtenida por el estudio y responden únicamente a una extrapolación orientativa, pues la estructura de contaminación de la Región de Murcia difiere de la existente en las áreas más industrializadas del continente.

Aun así, consideran que estas cifras ayudan a comprender una idea fundamental: "Incluso en una región que no está entre los máximos europeos, el impacto potencial sobre la salud pública puede ser relevante".

Medidas

La investigación también aporta pistas sobre las medidas que podrían resultar más eficaces para reducir este riesgo. En el caso de la Región de Murcia, los científicos identifican como prioridad la "reducción sostenida" de la exposición al tráfico urbano y metropolitano, especialmente en zonas densamente pobladas, entornos escolares, áreas sanitarias y vías con elevada circulación de vehículos pesados".

Esa estrategia pasaría por un transporte público "más eficaz, zonas de bajas emisiones bien diseñadas, más espacio para movilidad activa segura y una reducción real del tráfico en zonas residenciales".

Sin embargo, los científicos advierten de que centrar toda la atención en los vehículos sería insuficiente. Las partículas finas tienen múltiples orígenes: la actividad industrial, los procesos de combustión, determinadas actividades agrícolas, las quemas de restos de poda y los episodios de polvo también contribuyen a la exposición de la población.

"La prioridad debería ser una estrategia integrada de calidad del aire, orientada no solo a cumplir la normativa, sino a reducir la exposición cotidiana de la población", concluyen los expertos.

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