Senderismo
De camino al Cristo de los Buzos, la cruz del Monte Roldán que vigila el litoral de Cartagena
La escultura, situada en uno de los miradores más espectaculares de la costa cartagenera, se ha convertido en punto de referencia para senderistas, buceadores y amantes del paisaje marítimo

Cristo de los Buzos, en el Monte Roldán / Juande Contreras
Hay lugares que no necesitan grandes dimensiones para convertirse en símbolo. En el Monte Roldán, sobre los abruptos relieves que miran al Mediterráneo desde Cartagena, una cruz de metal se alza silenciosa frente al mar. Es el Cristo de los Buzos, una imagen modesta pero cargada de significado, que se ha convertido con el paso de los años en uno de los puntos más visitados por senderistas en el entorno de Tentegorra, Fatares y La Parajola.
La escultura se encuentra en una zona elevada del Monte Roldán, cerca de la batería de costa de La Parajola, dentro del espacio natural de Sierra de La Muela, Cabo Tiñoso y Roldán. Desde allí, la vista alcanza algunos de los paisajes más reconocibles del litoral cartagenero: la Isla de las Palomas, los acantilados, la playa de Fatares, la línea azul del Mediterráneo y las montañas que rodean la dársena cartagenera.
El Cristo de los Buzos no es solo una parada fotográfica. Para muchos caminantes, representa el final simbólico de una ruta exigente a la vez que bella. Para otros, especialmente quienes conocen la tradición marítima y militar de Cartagena, es también un sentido homenaje a quienes han hecho del mar su oficio, su vocación e incluso su destino.

El Cristo de los Buzos, el mirador secreto del Monte Roldán con vistas al Mediterráneo / Juande Contreras
Un monumento ligado al buceo militar
La primera escultura fue instalada en este punto en el año 2007 por el Centro de Buceo de la Armada (CBA). Aquella pieza era de acero y de menor tamaño que la actual. Sin embargo, diez años después, la imagen del Cristo desapareció tras ser robada. A día de hoy aún se desconoce su paradero. Por aquel entonces, la imagen ya se había convertido en un icono para los miembros de esta sección así como para los senderistas y creyentes que frecuentan la zona. Por este motivo se decidió sustituirla por la actual.
Con el paso del tiempo, la imagen ha ido ganando popularidad entre senderistas, buzos, militares y vecinos. El enclave ayudó a reforzar su carácter simbólico: una cruz orientada hacia el mar, en una montaña estrechamente ligada a la historia defensiva de Cartagena y a la relación de la ciudad con la Armada.
El motivo de su colocación se asocia al mundo del buceo y a la protección de quienes trabajan o se sumergen en el mar. En el entorno senderista y local también se habla de ella como un homenaje a los buceadores fallecidos en acto de servicio y en memoria del barco hundido por la batería de Parajola de Castillo de Olite. Refuerza esta teoría, la colocación este año de una placa en memoria del suboficial mayor Andrés Subiela Paredes, fallecido el pasado mes de marzo. En este elemento memorial, ubicado justo bajo la cruz, se puede leer la frase "Servicio, honor y valor en la superficie y en las profundidades" en su homor.
También circula la tradición de que la imagen original fue colocada por un buceador que sobrevivió a una operación complicada. Esta última versión no está documentada, solo se ha transmitido de forma oral por vecinos, senderistas y amantes del buceo.
La desaparición de la imagen original
El Cristo original desapareció en enero de 2017, un hecho que causó malestar entre quienes frecuentaban la zona. La Policía Local de Cartagena llegó a pedir la colaboración ciudadana para intentar localizar la escultura, que ya por entonces era considerada un pequeño icono del Monte Roldán.
Tras aquel episodio, la cruz fue repuesta con una nueva imagen de mayores dimensiones. La actual escultura, realizada en hierro, se atribuye al artista cartagenero Fernando Sáenz de Elorrieta, vinculado también al ámbito del buceo militar.

Antigua imagen del Cristo de los Buzos, que fue robada en el año 2017 / Ayuntamiento de Cartagena
La pieza actual es más robusta y visible que la anterior, con una presencia mucho más monumental sobre el risco. Bajo la imagen del crucificado, podemos encontrar algunos símbolos vinculados al mundo submarino, como una escafandra, unas aletas y las uñas (también denominados picos de loro) de un ancla.
Quienes llegan hasta ella suelen encontrar junto a la cruz pequeños recuerdos, cintas o pulseras dejadas por visitantes. Son gestos que refuerzan la mezcla de devoción, memoria y costumbre montañera que rodea al Cristo de los Buzos.

Mapa con las dos rutas para llegar al Cristo de los Buzos / L.O.
Una ruta con vistas al Mediterráneo
La forma más habitual de llegar al Cristo de los Buzos es a pie desde Tentegorra, en el entorno del Parque Rafael de la Cerda o desde las inmediaciones del conocido Kiosco de Miguel. Desde allí, el camino asciende progresivamente por pistas y senderos que se adentran en el Monte Roldán.
La ruta clásica de ida y vuelta tiene unos 10 kilómetros, con aproximadamente 420 metros de desnivel positivo, y puede completarse en unas tres horas y media o cuatro horas, dependiendo del ritmo y de las paradas. Aunque no presenta grandes dificultades técnicas, sí exige cierta forma física, especialmente por el desnivel, el terreno pedregoso y la escasez de sombra.
El itinerario suele comenzar en Tentegorra, enlazando con tramos del GR-92. A medida que se gana altura, el caminante alcanza el Collado de Roldán y después el entorno del Mirador de Roldán, uno de los mejores balcones naturales de la zona. Desde allí se continúa por la conocida Senda del Oso, que bordea la montaña y permite avanzar hacia el desvío final que conduce al Cristo.

Vistas desde el Cristo de los Buzos / Juande Contreras
El último tramo requiere algo más de atención. El sendero se estrecha, el terreno se vuelve más rocoso y el acceso al punto exacto donde se encuentra la cruz puede resultar algo delicado para personas con vértigo. No es una escalada, pero sí conviene caminar con prudencia, especialmente si hay viento o la tierra está húmeda.
Variante circular por Fatares y La Parajola
Para senderistas más acostumbrados a rutas de montaña, existe una opción circular más completa que permite enlazar el Cristo de los Buzos con la Playa de Fatares y la Batería de La Parajola. Esta variante aumenta la exigencia de la jornada: puede rondar los 12 o 13 kilómetros, con unos 650 metros de desnivel positivo.
El atractivo de esta alternativa es evidente. Permite combinar montaña, patrimonio militar, acantilados y una de las calas más singulares del litoral cartagenero. Pero también exige más precaución. Hay tramos de fuerte pendiente, senderos estrechos y zonas expuestas, por lo que no es recomendable para personas sin experiencia o con vértigo.
Para una primera visita, la opción más aconsejable es la ruta de ida y vuelta desde Tentegorra. La circular por Fatares y La Parajola puede reservarse para caminantes más experimentados y mayor conocimiento del terreno.
Consejos para el senderista
El Monte Roldán es una montaña cercana a la ciudad, pero no debe tomarse a la ligera. En buena parte del recorrido no hay sombra ni fuentes, por lo que resulta imprescindible llevar agua suficiente, especialmente en primavera y verano. También se recomienda usar calzado de montaña, gorra, protección solar y evitar las horas centrales del día.
El entorno forma parte de un espacio natural de gran valor paisajístico y ecológico. Por ello, la ruta debe realizarse respetando los senderos, sin dejar residuos y evitando cualquier alteración del terreno o de la propia escultura.
El oxidado Cristo de los Buzos sigue ahí, mirando al mar desde el Monte Roldán. Pequeño en comparación con la inmensidad del paisaje que lo rodea, pero grande en significado para quienes suben hasta él.
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