Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Mercado inmobiliario

El cartagenero Tomás Olivo ultima la compra de la histórica sede de Telefónica en la Gran Vía de Madrid

La operadora apura el proceso para desprenderse del icónico rascacielos en el marco de su plan de desinversiones y eficiencias, y el directivo se perfila como ganador de la puja

El edificio de Telefónica es uno de los inmuebles más reconocibles del centro de Madrid y está condicionado por su protección urbanístic

El edificio de Telefónica es uno de los inmuebles más reconocibles del centro de Madrid y está condicionado por su protección urbanístic / Eduardo Parra

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

D. P. P.

El empresario cartagenero Tomás Olivo vuelve a protagonizar una operación inmobiliaria de primer nivel. Tras un largo proceso de puja con varios candidatos, se perfila como nuevo propietario del icónico edificio de Telefónica en la Gran Vía de Madrid tras presentar una oferta por unos 200 millones de euros, según confirman fuentes al tanto de la situación, que ven encarrilada la operación pero que no la dan por cerrada.

Telefónica se desprenderá así de su primera gran sede central, que fue considerado el primer rascacielos de Europa y que es casi centenaria (se inauguró en 1929, sólo cinco años después de la fundación de la compañía), como parte del proceso de desinversiones de activos no estratégicos y en busca de eficiencias en el marco de su nuevo plan estratégico. Una operación en la que ha irrumpido, con muchos visos de imponerse en la carrera, el empresario murciano Tomás Olivo, en un movimiento adelantado por El Nuevo Digital.

Olivo es uno de los grandes nombres del negocio de los centros comerciales en el mercado español, y controla grandes instalaciones de retail a través del grupo General de Galerías Comerciales, y también es el segundo mayor accionista de Unicaja, con una participación que supera el 9%. Fuera de los focos de los medios de comunicación, Olivo es también una de las grandes fortunas del país, con un patrimonio estimado de unos 4.600 millones de euros.

El futuro propietario dará un uso presumiblemente comercial a los 32.000 metros cuadrados repartidos en las 13 plantas del edificio, aunque aún está por confirmarse el destino final del inmueble. Las limitaciones impuestas por el Ayuntamiento de Madrid para cambiar el uso del edificio histórico por razones de protección de patrimonial es uno de los motivos que ha ido complicando la operación en los últimos meses, y que ha hecho que generara dudas entre algunos de los fondos inmobiliarios que participaban en el proceso como potencialmente interesados.

Grandes limitaciones de uso por estar protegido

El futuro del edificio, sin embargo, estará condicionado por sus limitaciones urbanísticas. El inmueble cuenta con protección y sus usos actuales dificultan una transformación directa en hotel, viviendas o gran superficie comercial sin cambios normativos o acuerdos con el Ayuntamiento de Madrid. Cinco Días ya había informado semanas atrás de que esas restricciones habían reducido el interés inicial de algunos inversores.

Construido entre 1926 y 1929, el edificio de Telefónica fue uno de los primeros grandes rascacielos modernos de España y forma parte de la identidad arquitectónica de la Gran Vía madrileña. Su adquisición por parte de un empresario vinculado a la Región de Murcia convierte la operación en un movimiento de especial relevancia para el mercado inmobiliario y para la proyección empresarial murciana.

Tracking Pixel Contents