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Ocio

Derriban en Totana la discoteca que convirtió al municipio en una referencia de la noche murciana durante los 80 y los 90

Tras casi dos décadas en silencio, las excavadoras ponen punto final a un lugar que aún despierta recuerdos entre varias generaciones de la Región de Murcia

Derriban en Totana la discoteca que convirtió al municipio en una referencia de la noche murciana durante los 80 y los 90

Derriban en Totana la discoteca que convirtió al municipio en una referencia de la noche murciana durante los 80 y los 90 / totananoticias.com

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Juanjo Raja

Juanjo Raja

Quienes vivieron su juventud en la Región de Murcia durante los años 80 y 90 saben perfectamente de qué se habla cuando alguien menciona La Kabuki. Ese nombre era sinónimo de noche, de música y de un concepto de ocio que, para la época, era sencillamente rompedor. Esta semana, las obras de demolición del emblemático edificio de Totana dieron el golpe definitivo a uno de los locales más recordados de la historia reciente de la Región.

Hace unos días comenzaron los trabajos de derribo de un edificio que llevaba veinte años cerrado y abandonado, convertido en testigo mudo de tiempos mejores. El propio Ayuntamiento de Totana confirmó el final de las obras a través de un vídeo en sus redes sociales en el que se podía ver cómo la excavadora se llevaba por delante los últimos vestigios del local legendario. "El mítico edificio y espacio de ocio ya es historia en la ciudad de Totana", escribía el Consistorio, añadiendo que "el futuro nos deparará otros proyectos de vida y nuevas instantáneas mentales".

De Jumilla a Totana: la historia del hombre que lo construyó todo

Para entender lo que fue La Kabuki hay que remontarse a 1967, cuando un joven jumillano llamado Antonio Lozano Abellán llegó al municipio alfarero como encargado de obra. El pueblo le conquistó, decidió quedarse con su familia y pronto dio el salto a promotor y constructor. El éxito en el sector le abrió el apetito empresarial y, con visión de futuro, decidió construir algo diferente: una discoteca que no se pareciera a nada de lo que había en la zona.

El resultado fue La Kabuki, que abrió sus puertas el 6 de diciembre de 1978, el mismo día en que España celebraba el referéndum de la Constitución. Una coincidencia que convierte esa fecha en un doble símbolo: el nacimiento de la democracia española y el de uno de los espacios de ocio más queridos de la Región.

Un centro de entretenimiento que iba mucho más allá de la pista de baile

La Kabuki no era una discoteca al uso. Era, para lo que se estilaba en aquella época, todo un centro de ocio completo. El edificio se distribuía en varias plantas, cada una con su propia personalidad y ambiente.

En el sótano, presidido por una imagen de Buda, estaba la sala de discoteca. Allí, Adrián Lozano Guardiola, hijo del fundador, ejercía de pincha y de camarero a partes iguales, mientras que su hermano Paco se encargaba de la seguridad.

La planta de acceso albergaba la cafetería, salas de karaoke, billares, futbolines y hasta una sala de cine que con el tiempo se reconvirtió en sala de vídeos musicales, tan de moda en aquella época. También había un espacio para celebraciones con música melódica y baile de parejas, gestionado por otro de los hijos, José Manuel.

Y en el exterior, una gran terraza con chimenea que funcionaba todo el año, donde se servían hamburguesas, pizzas, perritos calientes, helados y copas al aire libre, bajo la batuta de Antonio hijo, que lleva el nombre de su padre. En La Kabuki se podía entrar a la hora del café y salir al cierre habiendo cenado, bailado y disfrutado de una noche entera. Eso, en 1978, era casi ciencia ficción.

Pista de baila de la Kabuki de Totana.

Pista de baila de la Kabuki de Totana. / L. O.

Break dance, conciertos y trofeos: cuando La Kabuki era mucho más que una disco

La fama del local trascendió rápidamente las fronteras de Totana. Los fines de semana, visitantes de toda la Región de Murcia se acercaban al municipio para vivir una noche diferente. El local no tardó en acoger conciertos de grupos musicales y durante varios años funcionó como disco-light. Fue también escenario de competiciones de break dance cuando ese estilo arrasaba en las pistas de todo el mundo.

El espíritu emprendedor y deportivo de la familia Lozano también dejó huella fuera de la pista: patrocinaron equipos de billar, baloncesto y fútbol sala que participaron en torneos regionales cosechando numerosos trofeos.

Pero todo llega a su fin. En mayo de 2006, tras casi tres décadas de actividad ininterrumpida, la familia decidió bajar la persiana definitivamente. Cada uno tomó su camino: unos hacia sus profesiones, otros a completar sus carreras. Antonio, el patriarca que lo había construido todo desde cero, pasaba a un más que merecido retiro.

Veinte años de silencio y un adiós definitivo

Desde aquel cierre, el edificio de La Kabuki quedó en pie pero vacío, resistiendo el paso del tiempo como solo puede hacerlo un lugar que guarda demasiados recuerdos. Veinte años después, la excavadora puso fin también a esa espera.

Para muchos murcianos, la demolición de La Kabuki es algo más que el derribo de un edificio. Es el cierre definitivo de un capítulo de juventud, de las primeras noches de verano, de canciones que ya no suenan en la radio. "El futuro nos deparará otros proyectos de vida", dice el Ayuntamiento de Totana con optimismo. Y así será. Pero La Kabuki, esa, ya no volverá.

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