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Social

La pobreza farmacéutica se extiende a más de 55.000 murcianos que no pueden pagar fármacos

El número de personas incapaces de costear tratamientos médicos por falta de dinero aumenta en casi 7.000 en un solo año en la Región

Una mujer entrando por la puerta de una farmacia del centro de Cartagena, esta semana.

Una mujer entrando por la puerta de una farmacia del centro de Cartagena, esta semana. / Iván Urquízar

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Adrián González

Adrián González

Hasta para algo tan básico como comprar un medicamento o un fármaco supone hoy una dificultad económica para muchas familias murcianas que no pueden comprarse cremas o pomadas antiinflamatorias para aliviar dolores musculares o contusiones, colirios para tratar la sequedad de los ojos o las alergias, analgésicos o ansiolíticos para tratar diferentes dolencias, ni siquiera tratamientos básicos que, en muchos casos, resultan esenciales para sobrellevar el día a día.

En la Región de Murcia más de 55.000 personas dejaron de tomar medicamentos que les había recetado el personal médico de la sanidad pública por falta de dinero. La cifra, que ya de por sí es alarmante, lo es todavía más porque en solo un año se han sumado a esta lista unos 6.800 usuarios en la Comunidad, según los datos del Barómetro Sanitario 2025 del Ministerio de Sanidad. La encuesta arroja así que el 4,3% de los murcianos de 18 o más años (unos 55.400) reconocía que no podía hacer frente al desembolso económico para poder iniciar o continuar el tratamiento indicado por los facultativos.

Casi una década atrás, el mismo estudio señalaba que en 2017 fueron unos 21.000 murcianos mayores de 18 años los que reconocieron haber dejado de tomar algún medicamento «porque no se lo pudieron permitir por motivos económicos». Así, en apenas nueve años el porcentaje se ha disparado un 163% o, lo que es lo mismo, en 34.400 usuarios más en la Región que se ven cada vez más asfixiados y arrinconados por la inflación y el encarecimiento constante de la cesta de la compra y, por ende, de la vida en sí.

El porcentaje regional del 4,3% está por debajo de la media española, situada en el 4,8%, y coloca a la Comunidad en la octava posición entre las 17 autonomías. Por delante figuran Canarias, con el dato más alto (8,3%), Andalucía (7,1%), Navarra (6,3%), Castilla la Mancha (6%), Cataluña (5,9%), Comunidad Valenciana (5,3%) y Asturias (4,5%).

Al menos 20 euros al mes

Según los datos de la ONG Banco Farmacéutico, centrada en luchar contra esta forma de pobreza, el perfil más habitual corresponde a personas con enfermedades crónicas que deben asumir al menos 20 euros mensuales en medicamentos. Sin embargo, también hay que tener en cuenta a quienes se encuentran en situación irregular y no tienen acceso a sistemas como los del copago farmacéutico. Por eso, las cifras podrían no mostrar la realidad completa, ya que muchas de estas personas, debido al estigma asociado a su situación, directamente siguen sin reconocer que no pueden pagar sus tratamientos ni solicitan ayuda.

Además, un estudio realizado entre usuarios de esta organización mostraba que, por motivos económicos, los medicamentos a los que más suelen renunciar son los destinados al dolor, los trastornos mentales, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, los problemas digestivos, las alergias y las afecciones respiratorias. De hecho, más de la mitad recurría a analgésicos y un 40% utilizaba psicofármacos, como ansiolíticos o antidepresivos.

El coordinador de la Red de Lucha Contra la Pobreza (EAPN) de la Región de Murcia, Federico Montalbán, vincula la relación de los datos del Barómetro Sanitario con los del informe Foesse, donde ponían de manifiesto que un 18,1% de la población murciana tiene dificultades económicas para la compra de medicamentos y seguir tratamientos médicos. Este mismo estudio ponía el foco en que unas 270.000 personas de forma aproximada habrían encontrado tantas dificultades que habrían tenido que dejar esos medicamentos.

Para la EAPN de la Región, «la pobreza es un problema multidimensional», donde se juntan distintos factores como los ingresos, la vivienda, la educación o el empleo que provocan y condicionan que la pobreza también esté vinculada a la salud. «No se puede desvincular una de otra», lamenta Montalbán, que recuerda que la asociación lleva «años insistiendo al Gobierno regional en la necesidad de diseñar y ejecutar una Estrategia Regional de Lucha Contra la Pobreza en la que se aborden de forma conjunta y coordinada por todas las consejerías todas estas dimensiones de la pobreza».

Recuerda también que entre una de las medidas exigidas dentro de la citada estrategia era la eliminación del copago farmacéutico, algo «imprescindible y que se debería tener en cuenta» porque «quien vive en condiciones de pobreza ve vulnerados los derechos que le corresponden».

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