Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Medio ambiente

El Mediterráneo murciano bajo la lupa por microalgas tóxicas que podrían afectar la salud

Los investigadores de la UPCT insisten en que no existe riesgo inmediato ni se han detectado toxinas en peces

La investigadora Nereida Albaladejo, durante la recogida de muestras del proyecto Levabentox.

La investigadora Nereida Albaladejo, durante la recogida de muestras del proyecto Levabentox. / UPCT

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

El Mediterráneo lleva años mostrando señales de transformación frente a la costa de la Región de Murcia. Aguas cada vez más cálidas, cambios en los ecosistemas marinos y la aparición de especies antes poco habituales han obligado a ampliar la vigilancia científica sobre el litoral. Ahora, la atención de los investigadores se centra en organismos invisibles para la mayoría de bañistas, pero capaces de alterar el equilibrio marino e incluso generar problemas de salud en determinadas circunstancias: las microalgas bentónicas potencialmente tóxicas.

La Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) lleva dos años estudiando la presencia de estas especies microscópicas en playas de la Región de Murcia y Almería dentro del proyecto Levabentox. Los resultados obtenidos han llevado a renovar la investigación durante 2026 con nuevos análisis y una vigilancia más exhaustiva de la evolución de estas poblaciones en el sureste peninsular.

El trabajo, coordinado por el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) de Cataluña y financiado por la Fundación Biodiversidad a través del Programa Pleamar, ha confirmado la presencia de especies pertenecientes a los géneros Ostreopsis y Gambierdiscus en distintos puntos del litoral mediterráneo.

Proliferan en aguas poco profundas durante los meses más cálidos del año

Los investigadores han registrado concentraciones especialmente elevadas de Ostreopsis, una microalga bentónica que vive adherida a rocas y macroalgas y prolifera principalmente en aguas poco profundas durante los meses más cálidos del año. En algunas zonas analizadas se han llegado a detectar hasta medio millón de células por gramo de macroalga.

La investigadora de la UPCT Olga Carnicer explica que esta especie lleva décadas presente en el Mediterráneo, aunque sus proliferaciones son cada vez más objeto de seguimiento científico. "Está claramente asociada al verano y a temperaturas altas", señala. Cuando alcanza grandes concentraciones, añade, puede pasar a la columna de agua y afectar a los bañistas mediante aerosoles marinos o contacto directo.

Los síntomas asociados suelen ser leves y temporales: irritaciones cutáneas, tos, fiebre o pequeñas molestias respiratorias. Países como Francia e Italia, así como Cataluña, cuentan desde hace años con programas específicos de vigilancia durante el verano y, en casos extremos, han llegado a restringir temporalmente el baño en determinadas playas.

Proliferación del alga tóxica Ostreopsis en las costas murcianas.

Proliferación del alga tóxica Ostreopsis en las costas murcianas. / UPCT

El seguimiento realizado por la UPCT ha detectado mayores concentraciones de Ostreopsis en áreas del sur de la Región de Murcia y del norte de Almería, aunque los investigadores aclaran que la especie está presente en buena parte del Mediterráneo.

Sin embargo, la mayor preocupación del proyecto no está centrada en Ostreopsis, sino en Gambierdiscus, otro dinoflagelado bentónico asociado tradicionalmente a aguas tropicales y subtropicales. Algunas cepas de esta microalga pueden producir toxinas capaces de bioacumularse en peces y provocar intoxicaciones alimentarias en humanos. El equipo investigador ha confirmado la presencia de Gambierdiscus en puntos concretos del litoral murciano, especialmente en La Azohía y en la Reserva Marina de Cabo Tiñoso. La especie también ha sido detectada recientemente en Baleares, Grecia y Dénia.

Las concentraciones son todavía muy bajas y no hay casos de toxinas en peces

Aun así, los científicos insisten en trasladar un mensaje de prudencia. "Las concentraciones son todavía muy bajas y no se ha detectado toxina en peces", recalca la investigadora. Hasta la fecha no se ha registrado ningún caso de intoxicación alimentaria asociado a esta microalga en España. El interés científico se centra en entender cómo evolucionan estas poblaciones en un Mediterráneo sometido a temperaturas cada vez más elevadas.

La renovación de Levabentox permitirá ampliar la vigilancia y analizar factores ambientales que podrían influir en la expansión de estas especies, como el oleaje, la hidrodinámica marina o la temperatura del agua. Además, se incorporarán análisis de peces para detectar posibles toxinas y técnicas genéticas para identificar con precisión las especies presentes.

Los expertos recuerdan que la presencia de estas microalgas no implica un peligro inmediato ni para los bañistas ni para el consumo de pescado en la Región de Murcia. Tampoco existe evidencia de impacto sobre la actividad pesquera. El seguimiento científico busca precisamente evitar escenarios de incertidumbre y disponer de herramientas de control antes de que pueda aparecer un problema sanitario o ambiental de mayor alcance.

Tracking Pixel Contents