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Agua

Cámaras, alarmas y vigilancia 24 horas para proteger los sondeos de la cuenca del Segura

La CHS formaliza el contrato para reforzar la seguridad después de una escalada de robos y actos vandálicos

Instalaciones de bombeo de un pozo de sequía en el cañón de Almadenes.

Instalaciones de bombeo de un pozo de sequía en el cañón de Almadenes. / CHS

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Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

En plena cuenta atrás ante posibles episodios de sequía, la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) ha decidido blindar una de sus infraestructuras más sensibles: la red de sondeos estratégicos que permitiría extraer agua subterránea en situaciones extremas. El organismo ha formalizado un contrato para renovar y operar un sistema integral de seguridad anti-intrusión en la Batería Estratégica de Sondeos (BES) y en los sondeos del sinclinal de Calasparra, repartidos entre distintos municipios de la Región de Murcia, Alicante y Albacete.

La adjudicación asciende a más de 400.000 euros y contempla un plazo inicial de ejecución de 36 meses, con posibilidad de prórroga. La actuación llega después de una escalada de robos y actos vandálicos que, según consta en los pliegos del contrato, ha comprometido seriamente la operatividad de varias instalaciones clave para la gestión hídrica de la cuenca del Segura.

La CHS sostiene que estos sondeos constituyen una infraestructura esencial para afrontar periodos de escasez de agua. De hecho, el organismo recuerda que ha seguido realizando actuaciones para que la red permanezca operativa "de manera permanente", de modo que pueda activarse de forma inmediata conforme a las previsiones del Plan Especial de Sequías.

El equipamiento instalado está compuesto en gran parte por cobre

La vulnerabilidad de estas instalaciones radica, principalmente, en su ubicación. La mayoría se encuentran en parajes rurales, próximos al río y alejados de núcleos urbanos. A ello se suma el elevado valor del equipamiento instalado, con transformadores, cableado y sistemas eléctricos compuestos en gran parte por cobre, un material especialmente codiciado en el mercado ilegal.

Entrada de agua al río Segura procedente de un pozo de sequía en Calasparra

Entrada de agua al río Segura procedente de un pozo de sequía en Calasparra. / CHS

Los pliegos detallan que la situación se agravó durante septiembre y octubre de 2025, cuando se registraron robos y daños en diez pozos de sequía situados en la Vega Media y la Vega Baja. La valoración preliminar de los desperfectos superó los 200.000 euros. Pese a las denuncias interpuestas ante Guardia Civil y Policía Nacional, los episodios continuaron, lo que llevó a la CHS a declarar el expediente de tramitación urgente.

El contrato contempla la implantación de un nuevo sistema de vigilancia y respuesta conectado a una Central Receptora de Alarmas operativa las 24 horas del día. Entre los dispositivos previstos figuran centrales inalámbricas, detectores infrarrojos con cámaras capaces de captar imágenes y vídeo, sensores magnéticos en puertas y sirenas de aviso. Además, los equipos contarán con alimentación autónoma mediante energía solar fotovoltaica y baterías de respaldo para garantizar su funcionamiento continuo incluso en condiciones adversas.

La empresa adjudicataria también deberá prestar servicios de video-verificación de alarmas, mantenimiento y reposición de equipos dañados, custodia de llaves y desplazamiento urgente de vigilantes cuando se produzca una incidencia. Los sistemas permitirán igualmente la supervisión online de cada instalación y el registro histórico de incidencias.

Según recoge la memoria técnica del contrato, anteriores etapas de explotación ya demostraron que los sistemas de seguridad reducían de forma significativa los actos vandálicos. Sin embargo, tras años de inactividad de algunos sondeos, muchos dispositivos quedaron obsoletos o dejaron de mantenerse, dejando nuevamente expuestas las instalaciones.

Con esta actuación, la CHS busca no solo proteger unas infraestructuras consideradas estratégicas para garantizar recursos hídricos en episodios de sequía, sino también evitar nuevas pérdidas económicas y asegurar que los pozos puedan entrar en funcionamiento de forma inmediata si la situación hidrológica lo requiere.

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