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Medio ambiente

Reciclar dentro y fuera: procesos hacia la merma cero

En una industria donde cada gramo cuenta, Eversia ha desarrollado procesos internos que permiten aprovechar prácticamente la totalidad del material que entra en planta

Vista aérea de las instalaciones de Eversia.

Vista aérea de las instalaciones de Eversia. / Eversia

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La Opinión

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Hablar de reciclaje es hablar también de eficiencia. En Eversia, el concepto de sostenibilidad no se limita al producto final, sino que se integra en cada fase del proceso productivo. Así lo explica Salvador de Maya, Director de Operaciones, quien resume la filosofía de la compañía de forma clara: «Reciclar dentro y fuera. Nuestro objetivo es la merma cero».

En una industria donde cada gramo cuenta, Eversia ha desarrollado procesos internos que permiten aprovechar prácticamente la totalidad del material que entra en planta. Y no solo eso: prácticamente la totalidad de su producción no destinada a alimentación se fabrica ya con materia prima reciclada. Restos de producción, recortes o sobrantes se reincorporan al ciclo productivo para convertirse nuevamente en materia prima. «Está en nuestro ADN aprovechar cada granza de plástico para que tenga un propósito», señala de Maya. Este compromiso se refleja en un dato contundente: ya el 85% de los productos de Eversia cuentan con certificaciones de sostenibilidad reconocidas, una cifra que sigue creciendo ejercicio tras ejercicio. Sellos como el Ángel Azul —que certifica que al menos el 80% de la materia prima es plástico reciclado post-consumo— avalan este esfuerzo, del que Eversia fue pionera en España.

Este enfoque no solo reduce residuos, sino que optimiza recursos, ahorra energía y disminuye la huella ambiental. La clave está en el diseño de procesos: maquinaria específica, controles constantes y una organización orientada a la mejora continua. Para el equipo de Operaciones, cada pérdida es una oportunidad de aprendizaje. Un elemento diferencial en este modelo es la planta de reciclaje propia con la que cuenta Eversia, equipada con dos líneas de procesamiento independientes: una para polietileno (PE) y otra para biopolímeros fabricados a partir de materias primas renovables. Esta infraestructura permite a la compañía cerrar el círculo de forma autónoma, garantizando la trazabilidad y la calidad del material reciclado que se reincorpora a la producción. Gracias a ella, Eversia tiene capacidad para fabricar bolsas camiseta —las habituales en supermercados y tiendas— y bolsas de basura utilizando materia prima 100% reciclada. La nueva planta de Lorquí ha elevado este estándar aún más, incorporando sistemas de automatización e instalaciones de autoconsumo solar que reducen la dependencia energética y minimizan las emisiones asociadas a la producción.

El 85% de los productos cuentan con certificaciones de sostenibilidad reconocidas.

El 85% de los productos cuentan con certificaciones de sostenibilidad reconocidas. / Eversia

Pero el reciclaje no se queda dentro de las instalaciones. Eversia trabaja también con materiales reciclados procedentes de fuentes externas, que son sometidos a exhaustivos controles de calidad antes de su uso. La compañía ofrece soluciones de envasado y packaging elaborados con materiales reciclados y asegurando una alta reciclabilidad después de su uso, todas ellas respaldadas por certificaciones internacionales como la norma UNE 53930 o el mencionado Ángel Azul. De este modo, se garantiza que el producto final mantenga las prestaciones técnicas necesarias sin comprometer la sostenibilidad. Existe, no obstante, una excepción técnica y regulatoria de primer orden: los productos con contacto directo con alimentos. En estos casos, la normativa de seguridad alimentaria exige el uso de materia prima virgen, ya que el material reciclado no puede garantizar la inocuidad necesaria para este tipo de aplicaciones. Sin embargo, Eversia también ha encontrado la manera de cerrar el círculo en este segmento: todas las mermas, sobrantes y recortes generados durante la fabricación de productos con PE o biopolímeros se reciclan internamente, evitando que se conviertan en residuos y manteniendo el compromiso con la eficiencia en todas las líneas de producción.

En el Día Mundial del Reciclaje, desde Eversia se pone en valor un mensaje fundamental: reciclar no es una acción puntual, sino una actitud empresarial. Apostar por la merma cero implica invertir, innovar y, sobre todo, creer en un modelo industrial más responsable. Un modelo donde nada se desperdicia y todo puede volver a servir, y donde las certificaciones no son un trámite sino la prueba de un compromiso real.

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