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Entrevista | José Viña Director de la nueva Cátedra de Gerociencia de la UCAM

José Viña, director de la nueva Cátedra de Gerociencia de la UCAM: "Comenzamos a envejecer a partir de los treinta años"

Uno de los objetivos del prestigioso investigador y su equipo será "retrasar el paso del deterioro cognitivo a la demencia"

El prestigioso investigador y catedrático de Fisiología José Viña en un laboratorio.

El prestigioso investigador y catedrático de Fisiología José Viña en un laboratorio. / DAVID GONZALEZ

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Adrián González

Adrián González

La Universidad Católica de Murcia (UCAM) pone en marcha el próximo miércoles la ambiciosa Cátedra de Gerociencia que busca profundizar en el estudio del envejecimiento y de las enfermedades asociadas a él, como el Alzheimer.

Detrás del proyecto está el reputado investigador y catedrático de Fisiología José Viña, que lleva décadas analizando cómo retrasar el deterioro físico y cognitivo para mejorar la calidad de vida de las personas mayores. Viña explica a La Opinión en qué consistirá esta nueva iniciativa, cuáles son los principales retos científicos del envejecimiento y qué hábitos pueden ayudarnos a vivir «más y mejor».

Cuenta los días para que eche a andar la esperada Cátedra de Gerociencia en la UCAM. Para situarnos, ¿en qué va a consistir y qué se va a investigar?

Lo primero de todo, esta cátedra surge de distintas conversaciones que venía manteniendo con la Universidad Católica de Murcia, donde mostraron un interés real por mi trabajo y por el crecimiento de esta área. Me propusieron organizar una cátedra y les dije que debería ser de gerociencia, una disciplina científica nueva que utiliza los conocimientos del envejecimiento para entender y prevenir las enfermedades asociadas a él. El envejecimiento no es una enfermedad, pero sí existen enfermedades asociadas al envejecimiento, como la artrosis o la enfermedad de Alzheimer. Lo que hace la gerociencia es estudiar por qué determinadas enfermedades aparecen cuando uno es mayor y no antes. Por ejemplo, por qué el Alzheimer ocurre en personas mayores y no en jóvenes. Eso es lo que estudiamos.

E imagino que no se decide hacer de un día para otro...

Yo llevo toda la vida estudiando el envejecimiento y desde hace unos veinte años trabajamos específicamente sobre la enfermedad de Alzheimer. Aquí tengo que decir que uno no puede decir que cura el cáncer o la diabetes hasta que realmente lo haga. Nosotros no hablamos de curar el Alzheimer. Lo que observamos en nuestras distintas investigaciones fue que, en modelos de ratón, había un producto natural que funcionaba. Después realizamos una prueba piloto en personas, con muy pocos pacientes, para intentar retrasar la transición hacia la demencia. Y esto también es importante explicarlo bien: cuando una persona ya tiene una demencia establecida, no hay solución. Lo que queremos es retrasar el paso desde el deterioro cognitivo hacia la demencia. Hay resultados esperanzadores publicados y la universidad está financiando nuestros estudios mediante la Cátedra de Gerociencia para seguir investigando esa transición.

¿Cómo podemos vivir más y mejor?

Lógicamente, hay cosas que pueden ayudar a vivir más y mejor, pero también hay límites biológicos relacionados con la propia genética. Si no ocurre una revolución científica importante, la vida máxima humana está alrededor de los 110 años. No podemos prometer que alguien vaya a vivir 400 años. Lo que sí podemos hacer es mejorar la calidad de vida. Hay dos grandes pilares para lograrlo: el estilo de vida y la medicina preventiva.

"Nuestro organismo no evolucionó para el estrés crónico al que estamos sometidos a día de hoy"

¿Qué hábitos positivos son los que tenemos que aplicarnos?

Dentro del estilo de vida hay cuatro pilares fundamentales: nutrición, ejercicio físico y mental, control del estrés -incluyendo el sueño- y probablemente también suplementación. Muchas personas mayores no comen suficientes frutas o verduras, no por falta de voluntad, sino por pérdida de apetito o problemas de masticación. En esos casos, a veces hace falta una suplementación extra. Por otro lado, como decía, está la medicina preventiva. España tiene la longevidad que tiene gracias, entre otras cosas, a la prevención. En nuestro país los niños se vacunan, a las mujeres se les hacen controles de cáncer de mama, existen programas de detección precoz del cáncer de colon y además tenemos agua potable segura. Todo eso, por ejemplo, ayuda a salvar vidas y a aumentar la esperanza de vida en nuestro país.

Izpisua participará en la presentación

La Cátedra de Gerociencia de la UCAM es la primera de Europa y segunda del mundo en este ámbito. Y, para su presentación, contará con un ‘padrino’ de lujo: Juan Carlos Izpisua, el prestigioso científico fundador de Altos Labs y catedrático extraordinario de Biología del Desarrollo de la UCAM, intervendrá el próximo miércoles, 20 de mayo, en el evento que se celebrará a partir de las once de la mañana en la Real Academia Nacional de Medicina de España de Madrid. «Está haciendo aportaciones científicas extraordinarias y estoy convencido de que me ha apoyado y creo que si él no hubiera respaldado el proyecto probablemente la universidad habría buscado a otra persona», dice Viña, que fue profesor de Izpisua. En su ponencia, ‘Hacia una ciencia del envejecimiento saludable: identidad celular y rejuvenecimiento’, Izpisua abordará las novedades de sus investigaciones sobre reprogramación celular parcial y las futuras aplicaciones clínicas. La sesión se centrará en la gerociencia como un nuevo enfoque en el estudio del envejecimiento, al analizar los mecanismos biológicos que favorecen la fragilidad y las enfermedades crónicas asociadas a la edad.

Comentaba precisamente el estrés, algo que a día de hoy está a la orden del día con el ritmo de vida que llevamos...

El estrés no tiene por qué ser malo; si no, no existiría. El problema es que el ser humano ha evolucionado para responder a un tipo de estrés muy diferente al actual. Antes el estrés era agudo e intenso: aparecía un animal salvaje o una amenaza inmediata y el cuerpo reaccionaba luchando o huyendo. Ahora tenemos otro tipo de estrés: el jefe que hace bullying, problemas laborales, preocupaciones continuas… Nuestro organismo no evolucionó para este estrés crónico. Ese desajuste es un problema importante que todavía debemos estudiar mejor.

¿Hay alguna etapa, edad o momento concreto en el que el ser humano ya muestre signos de estar empezando a envejecer?

El proceso de envejecimiento comienza sobre los treinta años. Mientras una persona se está desarrollando no deberíamos hablar de envejecimiento. Nadie diría que un niño de ocho años es ‘más viejo’ que uno de seis, por ejemplo. El desarrollo físico máximo suele alcanzarse entre los 28 y los 30 años. Ahí vemos los mejores resultados físicos relacionados con la velocidad, resistencia… Es el momento de máximo desarrollo. A partir de ahí comienza progresivamente el envejecimiento.

¿Cuáles son esos primeros signos que nos pueden servir como un ‘toque de atención’ para darnos cuenta de ello?

Una de las primeras es que empiezas a tolerar peor los estreses físicos. Por ejemplo, una noche de fiesta o sin dormir ya no se recupera igual a partir de los 30 que a los 19. También se empieza a ganar peso comiendo igual, porque el metabolismo cambia. El envejecimiento nunca aparece de golpe. Si alguien empeora de repente, eso probablemente es una enfermedad. El envejecimiento es siempre progresivo. También se nota en el rendimiento físico. El intelectual es mucho más difícil de medir. Puede que antes uno tuviera más memoria y después tenga más juicio o experiencia. El proceso natural conduce primero a la fragilidad y, después, a la dependencia.

¿Hasta qué punto ‘acelera’ este proceso el consumo de drogas o de tabaco?

A veces algunos justifican determinadas drogas diciendo que generaciones anteriores fumaban tabaco u otras sustencias, pero la realidad es que muchísima gente murió por ello a edades más tempranas. Siempre están aquellas personas que dicen lo de ‘Mi padre fumaba y vivió muchos años’. Sí, pero también hubo muchísima gente que murió muy joven.

"El ejercicio y la suplementación reducen a la mitad las visitas al centro de salud de los mayores"

José Viña.

José Viña. / Juan Solbes

Retomando lo que ha comentado anteriormente sobre la fragilidad... ¿A qué se refiere?

Es un síndrome geriátrico que se puede diagnosticar y también tratar. Algunas señales son la lentitud al caminar, la dificultad para levantarse de una silla o la pérdida de fuerza de agarre, por ejemplo para levantar una botella grande. Si todavía puedes hacerlo aunque te cueste, hablamos de fragilidad. Si ya no puedes hacerlo y necesitas ayuda, entonces hablamos de dependencia. La fragilidad puede tratarse con programas de ejercicio y mejoras nutricionales, tal y como he venido demostrando años atrás en la Universidad de Valencia. Antes de estar en la UCAM fui durante cuarenta años catedrático allí y gran parte de nuestra investigación sobre esta cuestión se desarrolló en Valencia.

¿También aparece a una edad concreta?

No, no hay una edad exacta, aunque es un concepto propio de la geriatría, es decir, de personas mayores. Puede haber personas jóvenes frágiles debido a enfermedades graves, pero el concepto principal de fragilidad pertenece al ámbito geriátrico.

¿Hasta cuánto ahorra en dinero público en el cuidado de mayores el invertir previamente en prevención y envejecimiento?

Muchísimo. En nuestros ensayos clínicos hemos visto que los programas de ejercicio y suplementación reducen a la mitad las visitas al centro de salud. Está publicado y validado científicamente. A veces el problema es administrativo. Algún ayuntamiento me decía que ellos pagaban los programas de ejercicio físico pero quien se beneficiaba económicamente era la consejería de Sanidad, porque disminuían los costes sanitarios. Pero la realidad es que la prevención ahorra muchísimo dinero público y mejora enormemente la calidad de vida.

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