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Agricultura

Miguel Padilla: "No quiero un campo en manos de los fondos de inversión"

El secretario general de COAG pone fin a más de tres décadas de actividad sindical con la defensa del agua, el relevo generacional y la protección del agricultor europeo como principales retos pendientes

Miguel Padilla ha vuelto a su explotación agraria en el municipio de Lorca.

Miguel Padilla ha vuelto a su explotación agraria en el municipio de Lorca. / Elisabet Soto

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Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

Tras más de tres décadas vinculado a la defensa del sector agrario y cinco años al frente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Miguel Padilla ha decidido cerrar una etapa y no optar a la reelección en la Asamblea General que la organización celebrará los próximos 21 y 22 de mayo en Madrid. El dirigente lorquino asegura marcharse «encantado» y con la sensación de haber contribuido a modernizar el campo español, aunque advierte de amenazas como la falta de relevo generacional, la entrada de fondos de inversión en la agricultura o la pérdida de peso del agricultor europeo frente a las decisiones de Bruselas. En esta entrevista, Padilla repasa algunos de los momentos más duros de su trayectoria, reivindica el papel del campo y lanza un mensaje optimista a las nuevas generaciones.

Después de 32 años de actividad sindical y cinco como secretario general de COAG, ¿con qué sensación cierra esta etapa?

La cierro con naturalidad y con un balance positivo. Son 32 años en los que ha habido una transformación enorme en la agricultura y la ganadería españolas. Cuando me preguntan si el campo está mejor que cuando empecé, tengo que decir que sí, que está mejor. Evidentemente hay cosas que me gustaría que fueran de otra manera, pero la evolución ha sido importante y el sector ha avanzado muchísimo. En la Región de Murcia, por ejemplo, hemos sido capaces de tecnificarnos hasta niveles impresionantes. Hoy hacemos producciones que prácticamente no se producen en otros sitios y abastecemos mercados muy exigentes con productos de primer nivel. También hemos mejorado muchísimo en eficiencia y ahorro de agua. Eso no significa que no existan problemas. El agua sigue siendo una cuestión endémica en Murcia y ahora incluso otras comunidades empiezan a sufrir situaciones similares. Pero, en términos generales, el campo ha evolucionado y lo ha hecho para mejor.

El dirigente lorquino Miguel Padilla cierra una etapa de más de tres décadas vinculada al sindicalismo agrario

El dirigente lorquino Miguel Padilla cierra una etapa de más de tres décadas vinculada al sindicalismo agrario / Elisabet Soto

¿Qué momentos recuerda como los más difíciles de gestionar durante todos estos años?

Han sido muchísimos. Hemos vivido manifestaciones históricas, como la de 2024 en Madrid con más de 100.000 personas, y también movilizaciones muy importantes en Bruselas. Pero seguramente uno de los momentos más complicados fue la pandemia. El sector no podía parar. Mientras todo estaba cerrado, nosotros teníamos que seguir produciendo alimentos y garantizando el abastecimiento. Fueron semanas muy agobiantes. Había miedo y muchísima incertidumbre. Recibíamos llamadas constantes preguntando cómo podían desplazarse los trabajadores, cómo organizar los transportes o cómo mantener la actividad. Estábamos en contacto permanente con delegaciones del Gobierno y distintas administraciones para intentar resolver problemas diarios. Fue una etapa muy dura, aunque también demostró la importancia estratégica del campo.

Necesitamos incorporar jóvenes y dejar de lanzar mensajes apocalípticos

Precisamente hablando de movilizaciones, ¿cree que ha llegado el momento de una nueva gran protesta por el agua en la Región?

Lo que debería llegar es el sentido común. Yo nunca he entendido por qué no puede trasvasarse agua cuando en otros territorios sobra y sus necesidades están cubiertas. Evidentemente, si una zona tiene problemas graves de abastecimiento, es lógico priorizarla. Pero si no es así, lo razonable es hacer un reparto equilibrado. Estamos hablando de producir alimentos. La población crece y la alimentación tiene que garantizarse todos los días. A veces se hacen análisis muy alejados de la realidad, como si sobrara comida en el mundo, y eso no es cierto. En Murcia, Alicante o Almería existe una conciencia colectiva muy fuerte sobre la importancia del agua. Toda la sociedad entiende que sin agua no solo peligra la agricultura, sino una parte esencial de la economía regional. Puede llegar el momento de una gran movilización social porque la reivindicación es justa: necesitamos agua para seguir produciendo y seguir viviendo.

Usted ha sido especialmente crítico con acuerdos comerciales como Mercosur o los pactos con Marruecos y Australia. ¿Europa ha dado la espalda al agricultor?

Hay una contradicción enorme. Europa impone a los agricultores y ganaderos europeos la legislación más estricta del mundo y luego permite entrar productos de terceros países que no cumplen esas normas. Eso es una hipocresía. Nos exigen controles muy rigurosos, costes de producción más altos y normas medioambientales muy estrictas, pero después esos productos compiten en el mismo lineal con mercancías procedentes de países donde no existen esas exigencias. Es verdad que el Parlamento Europeo actual es más sensible al campo que el anterior, pero el problema es que muchas veces quien termina decidiendo es la Comisión Europea, muy influida por intereses industriales de países como Alemania. Y ahí el sector agrario queda relegado. Nosotros somos europeístas, porque sin Europa la agricultura española sería un caos. Pero eso no significa que no haya que corregir determinadas políticas.

Algunos niños creen que el huevo lo produce el Mercadona, es normal, no han visto una gallina en su vida

En su despedida advirtió también del riesgo de que el campo acabe convertido en un activo financiero. ¿Le preocupa la entrada de fondos de inversión?

Muchísimo. El gran problema que tenemos es el relevo generacional. La edad media del agricultor es muy alta y dentro de diez años habrá jubilaciones masivas que no se corresponden con la incorporación de jóvenes. Eso abre la puerta a fondos de inversión que ven la tierra y el agua únicamente como un negocio financiero. Es legítimo que quieran invertir, pero a mí me preocupa que desaparezca el agricultor profesional y que el campo termine en manos de empresas sin vinculación con el territorio. Yo quiero un modelo con agricultores y ganaderos que vivan de su actividad, que conozcan el terreno y formen parte del tejido social de los pueblos.

¿Cree que la sociedad valora realmente el trabajo del campo?

Creo que hay un enorme desconocimiento. Y eso no es solo culpa de la sociedad, también es responsabilidad nuestra por no haber sabido transmitir mejor lo que hacemos. Nosotros llevamos tiempo reclamando que en la enseñanza primaria exista una asignatura relacionada con la agricultura. Parece una tontería, pero hay niños que creen que los huevos los produce el Mercadona y es normal, porque nunca han visto una gallina. La gente desconoce cómo se producen los alimentos, las exigencias que tenemos o el nivel de tecnología que hay actualmente en el campo. Hoy la agricultura está completamente tecnificada. La eficiencia en el uso del agua es espectacular y los avances que vienen serán todavía mayores.

Padilla defiende el papel estratégico de agricultores y ganaderos y reclama más reconocimiento social para el sector

Padilla defiende el papel estratégico de agricultores y ganaderos y reclama más reconocimiento social para el sector / Elisabet Soto

¿Por qué decidió no presentarse a la reelección?

Porque era un compromiso que adquirí cuando asumí la secretaría general hace cinco años. Siempre dije que estaría una sola legislatura. Creo sinceramente que las etapas deben terminar y que los cargos no son para toda la vida. Además, COAG tiene gente joven y preparada que debe asumir responsabilidades. Hace falta savia nueva. Yo me voy contento, con el honor de haber presidido la organización y con la tranquilidad de haber hecho lo que consideraba correcto. Ahora toca dejar paso a otra generación.

Los cargos no deberían ser para toda la vida; hay que dejar paso a la gente joven

Después de tantos viajes a Madrid y Bruselas, vuelve a centrarse en su explotación agrícola en Lorca. ¿Cómo afronta esta nueva etapa?

Nunca he dejado realmente mi explotación. Lo que ocurre es que ahora podré dedicarle más tiempo. Con 63 años también notas el cansancio acumulado de tantos viajes, aeropuertos y reuniones. Necesito rebajar un poco esa presión diaria. Tengo una explotación en La Hoya, en Lorca, con hortalizas como brócoli, calabaza y sandía, además de olivar y cítricos. También he tenido actividad ganadera, aunque esa parte la vamos cerrando por las dificultades derivadas de estar cerca del núcleo urbano. Ahora quiero volver a dedicar más tiempo a esa vida, aunque la agricultura también tiene sus problemas y sus tensiones.

¿Qué mensaje quiere dejar a los agricultores y ganaderos y a la nueva dirección de COAG?

A la nueva ejecutiva le traslado todo mi apoyo y mi disposición para ayudar en lo que haga falta. Me voy agradecido por el respaldo que he recibido durante todos estos años. Y al sector le diría que debemos lanzar mensajes más equilibrados. A veces trasladamos una visión demasiado apocalíptica y luego queremos que los jóvenes se incorporen al campo. Hay problemas, por supuesto, pero también hay oportunidades. n

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