Investigación
Los tomates olvidados de la Región de Murcia que podrían resistir mejor el cambio climático
Un equipo de científicas del CEBAS estudia cómo la melatonina vegetal puede mejorar la resistencia de variedades tradicionales murcianas a la sequía y las altas temperaturas

El proyecto está liderado por la Dra. Rosa M. Rivero, investigadora científica del CSIC en el CEBAS-CSIC. / CEBAS-CSIC
Mientras buena parte de la agricultura busca variedades cada vez más productivas, un grupo de científicas del CEBAS-CSIC mira hacia atrás para encontrar respuestas al futuro. Su apuesta pasa por rescatar tomates tradicionales murcianos —muchos de ellos relegados por el mercado durante décadas— y estudiar cómo pueden convertirse en cultivos más resistentes frente a la sequía y las temperaturas extremas que ya marcan el ritmo del campo mediterráneo.
El proyecto, desarrollado por investigadoras del CEBAS-CSIC, analiza el papel de la melatonina vegetal como herramienta natural para reforzar la tolerancia de estas variedades históricas al estrés climático. La investigación busca combinar ciencia avanzada y patrimonio agrícola para devolver valor a tomates que durante generaciones fueron seleccionados por agricultores murcianos por su adaptación natural a condiciones difíciles.
La iniciativa está liderada por la doctora Rosa M. Rivero, referente internacional en el estudio de la respuesta de las plantas frente a estreses ambientales y en el uso de la melatonina como regulador del metabolismo vegetal. Durante más de diez años, su grupo ha investigado cómo las plantas reaccionan simultáneamente a fenómenos cada vez más frecuentes, como la sequía, la salinidad o las olas de calor derivadas del cambio climático.
Junto a ella trabaja la doctora Isabel Egea, especializada en fisiología y biología molecular del tomate frente a estreses abióticos. Su labor se centra en evaluar el comportamiento de las plantas en condiciones reales de cultivo y medir cómo factores como la falta de agua o las altas temperaturas afectan tanto a la producción como a la calidad nutritiva del fruto.
La investigación se apoya en una colección de 29 variedades tradicionales conservadas y estudiadas durante años en distintos puntos de la Región de Murcia. Entre ellas figuran tomates emblemáticos como Murciano Rojo, Rosado del Calar, Muchamiel Aperado, Tomate Pimiento o Negro del Calar, materiales que conservan una elevada diversidad genética y fenotípica.
La investigación se apoya en una colección de 29 variedades conservadas
Según explican las investigadoras, estas variedades representan "un importante patrimonio agrícola y cultural", ya que fueron seleccionadas históricamente por agricultores locales por su capacidad para soportar condiciones adversas como la escasez de agua, la salinidad o las temperaturas elevadas.

El equipo de investigadoras del CEBAS-CSIC que trabaja en un proyecto pionero que busca recuperar variedades tradicionales de tomate de la Región. / CEBAS
Además de esa adaptación natural, muchos de estos tomates destacan por su calidad organoléptica y nutricional, con sabores intensos y perfiles antioxidantes especialmente apreciados por los consumidores. Sin embargo, su presencia en el sistema agrícola ha disminuido progresivamente en favor de variedades comerciales más productivas.
Estos tomates destacan por su calidad irganoléptica y nutricional
Uno de los objetivos del proyecto pasa precisamente por recuperar el equilibrio entre producción, calidad y resiliencia. Para ello, el equipo estudia cómo la melatonina puede influir en procesos clave de la planta, como la floración, el cuajado o la calidad final del fruto bajo condiciones climáticas extremas.
Aunque esta molécula suele asociarse a la regulación del sueño en animales, en las plantas actúa como un potente regulador del crecimiento y de la respuesta frente al estrés ambiental. El equipo del CEBAS-CSIC investiga ahora hasta qué punto puede convertirse en una aliada natural frente al cambio climático.
Una dimensión agrícola y social
El proyecto incorpora además ensayos con mutantes de tomate vinculados a esta molécula para identificar los marcadores moleculares responsables de mejorar tanto la calidad del fruto como la tolerancia de los cultivos a situaciones extremas.
Más allá del impacto científico, la investigación tiene también una dimensión agrícola y social. Sus resultados podrían contribuir al desarrollo de sistemas agrarios más sostenibles y adaptados a las condiciones semiáridas del sureste español, además de favorecer la conservación de la biodiversidad agrícola tradicional murciana.
El trabajo combina técnicas de fisiología vegetal, biología molecular, metabolómica y estudios agronómicos avanzados, y cuenta con colaboraciones internacionales que consolidan al CEBAS-CSIC como uno de los referentes en investigación sobre agricultura y cambio climático.
El equipo está integrado también por las doctorandas Marina Justo y América Tercero, las técnicas de laboratorio Lidia Alcántara y Belén Morales, así como por Margarita Parra, responsable de la finca experimental donde se desarrolla parte de los ensayos.
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