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Condecoración

Andrés Hernández Ros recibe a título póstumo la Gran Cruz de la Orden de Carlos III

La viuda del primer presidente autonómico de la Región de Murcia recogió la máxima distinción civil concedida por la Casa Real

El delegado del Gobierno, Francisco Lucas, entrega la Gran Cruz de la Orden de Carlos III a la viuda de Andrés Hernández Ros, Josefina Cebrián.

El delegado del Gobierno, Francisco Lucas, entrega la Gran Cruz de la Orden de Carlos III a la viuda de Andrés Hernández Ros, Josefina Cebrián. / PSOE

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EFE

El expresidente autonómico socialista murciano Andrés Hernández Ros recibió de la Casa Real española la Gran Cruz de la Orden de Carlos III a título póstumo, la más alta distinción honorífica entre las civiles nacionales, que recompensa a quienes con sus esfuerzos, iniciativas y trabajos hayan prestado servicios eminentes y extraordinarios al país.

La recogió en Murcia su viuda, Josefina Cebrián, que asistió al acto junto a sus cuatro hijos, Raúl, Fernando, María Teresa y Lola, y exdirigentes socialistas como Enrique Amat, Juan Manuel Cañizares, Rosa Peñalver o la expresidenta regional Maria Antonia Martínez, la primera jefa de Ejecutivo autonómica de España, junto a nombres clave de la política de aquel momento como Juan Ramón Calero y Adolfo Fernández, del PP, o Pedro Antonio Ríos, en aquel tiempo en el PCE.

Josefina Cebrián junto a sus hijos y Francisco Lucas

Josefina Cebrián junto a sus hijos y Francisco Lucas / PSOE

Presidente de 1982 a 1984, cuando dimitió por un supuesto soborno a dos periodistas del diario La Verdad para que no publicaran informaciones críticas con su gestión, un caso judicial cuyas diligencias fueron archivadas, «le tocó vivir un tiempo en el que casi todo estaba por hacer», dijo en su loa el delegado del Gobierno español en la comunidad murciana, Francisco Lucas.

«Le tocó vivir un tiempo en el que casi todo estaba por hacer», indicó Lucas

«Había que levantar la democracia en esta tierra, dar estabilidad a la vida pública y empezar a dar forma a una comunidad con instituciones propias. Y él asumió esa responsabilidad», añadió, desde el Consejo Regional de Murcia, ente preautonómico anterior a las elecciones de 1983 que ganó por mayoría absoluta.

Del Estatuto de Autonomía a las primeras elecciones autonómicas

Según sus palabras, «estamos ante una figura a la que el tiempo no ha hecho justicia», con un «compromiso social y político que le venía de cuna, forjado en una familia de modestos agricultores del paraje de la Galapacha», en la pedanía murciana de Guadalupe de Maciascoque.

Lideró todas las iniciativas e instituciones preautonómicas que culminaron con la aprobación del Estatuto de Autonomía en 1982 y la celebración de las primeras elecciones autonómicas en 1983, según Lucas.

«En el caso de la autonomía de Murcia, hay que ir despacio. Hemos optado por el artículo 143» de la Constitución «porque aquí el 151 hubiera sido imposible. Hay demasiada frustración en esta región como para cambiarlo todo de la noche a la mañana. Hay que ir poco a poco, solucionando problemas y hacer cosas que demuestren a los murcianos que la administración regional es mejor que el centralismo», manifestaba en una entrevista en la revista Cambio 16 el 27 de abril de 1980 citada por Lucas.

«Soy hijo de la democracia, pero también soy nieto de la represión y por eso es para mí una obligación reconocer y agradecer a todos los que lo acompañaron y ayudaron a traer y consolidar las instituciones democráticas. (...) Conviene decirlo. Porque la política necesita memoria. Y hubo una generación que asumió responsabilidades enormes en circunstancias difíciles».

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