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Medio ambiente

La CHS radiografía la vida oculta de los embalses del Segura

El organismo de cuenca invertirá 287.000 euros en analizar la biodiversidad acuática y la eutrofización de varios embalses, con posibles medidas de eliminación de fauna invasora

Ecologistas en Acción celebra el estudio aunque advierte de la presión creciente de especies exóticas y contaminación por nitratos

investigadores de la CHS sobre uno de los embalses de la cuenca del Segura.

investigadores de la CHS sobre uno de los embalses de la cuenca del Segura. / CHS

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Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

La vida bajo la superficie de los embalses del Segura apenas ocupa espacio en el debate público. Sin embargo, en esas aguas artificiales —levantadas para almacenar recursos en una de las cuencas más secas de Europa— conviven peces autóctonos al borde del retroceso, especies invasoras que se expanden sin freno y ecosistemas sometidos a una presión constante por la contaminación difusa, la salinidad y el descenso de reservas hídricas. La Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) acaba de poner el foco en ese mundo sumergido con un estudio inédito que pretende radiografiar el estado biológico y ecológico de buena parte de los embalses de la demarcación. La iniciativa ha sido recibida con cautela, pero también con satisfacción, por organizaciones ecologistas, que consideran que llega tarde, aunque la consideran necesaria.

La CHS ha sacado a licitación un contrato de servicios para realizar un estudio sobre las poblaciones de peces y los procesos de eutrofización en embalses de la cuenca del Segura, un trabajo que incluirá además propuestas de actuación para cada infraestructura hidráulica, entre ellas la posible eliminación de especies exóticas invasoras. El contrato, incluido en el Plan Hidrológico de la Demarcación del Segura, cuenta con un presupuesto de 287.044 euros y un plazo de ejecución de dos años.

El organismo de cuenca pretende obtener una fotografía detallada del estado ecológico y trófico de estas masas de agua y analizar cómo interactúan las distintas especies piscícolas con fenómenos como la eutrofización, un proceso asociado al exceso de nutrientes —principalmente nitratos y fósforo— que deteriora la calidad del agua y altera el equilibrio ecológico.

Para ello, el estudio combinará técnicas hidroacústicas con muestreos directos mediante redes y pesca eléctrica desde embarcación. El objetivo es determinar la presencia, abundancia y biomasa de las distintas especies presentes en los embalses. También se calculará el denominado Volumen Mínimo Ambiental, un parámetro que permitirá evaluar los riesgos asociados a niveles bajos de reserva hídrica.

Entre los embalses incluidos figuran Cenajo, La Pedrera, Fuensanta, Puentes, Santomera, Talave, Camarillas, Alfonso XIII, Algeciras, Valdeinfierno, La Cierva, Judío, Anchuricas-Miller, Crevillente, Ojós, Argos y Taibilla. De todos ellos, ocho serán seleccionados finalmente para el estudio, y cuatro recibirán un análisis más exhaustivo, con batimetrías de alta resolución, cartografía del sustrato, caracterización de sedimentos y estudios específicos sobre macrófitos sumergidos y redes tróficas.

La iniciativa supone, en la práctica, un diagnóstico ecológico de unos espacios poco conocidos para el gran público, pero esenciales para la biodiversidad acuática del sureste español. Aunque son infraestructuras artificiales, los embalses han terminado funcionando como hábitats de sustitución para numerosas especies.

"Son cuerpos de agua artificiales, pero ligados a sistemas naturales de drenaje", explica el portavoz de Ecologistas en Acción en la Región de Murcia, Rubén Vives. Antes de la construcción de estas presas, recuerda, existían ramblas, cauces fluviales o depresiones donde se acumulaba agua. Con el tiempo, esos espacios embalsados han sido colonizados por fauna acuática adaptada a condiciones muy diferentes según la ubicación y la calidad del agua.

No todos los embalses se parecen entre sí. Las diferencias de temperatura, salinidad, profundidad o conexión con otros cauces condicionan la biodiversidad que albergan. "No se puede comparar Santomera con La Pedrera o con Talave", resume Vives. En algunos casos, las condiciones extremas limitan enormemente la presencia de especies. En el embalse de Santomera, por ejemplo, apenas sobreviven gambusias y fartets, peces capaces de tolerar elevadas concentraciones salinas y altas temperaturas.

Embalse de La Pedrera.

Embalse de La Pedrera. / CHS

En otros enclaves, añade el portavoz ecologista, los periodos de sequía pueden llegar a secar parcialmente los vasos embalsados, haciendo inviable la presencia estable de peces pero favoreciendo otros grupos faunísticos, especialmente anfibios. "Hay embalses muy importantes para anfibios y reptiles acuáticos", señala. Entre ellos destaca la presencia del galápago leproso, una especie autóctona ligada a ecosistemas acuáticos mediterráneos.

A juicio de Ecologistas en Acción, el estudio puede servir para arrojar luz sobre una biodiversidad "desconocida" incluso para buena parte de la sociedad murciana. "Los peces son los grandes invisibles", sostiene Vives. "Y muchas de las especies silvestres están mucho más amenazadas de lo que imaginamos".

La CHS menciona expresamente la posibilidad de plantear medidas de eliminación de fauna alóctona, una línea de actuación que los ecologistas consideran lógica dentro del futuro diagnóstico. Entre las especies invasoras más extendidas figuran el percasol, el alburno o la carpa, además de invertebrados como el cangrejo rojo americano o la denominada almeja china. También preocupa la expansión del mejillón cebra en algunos embalses de la cuenca.

Pese a ello, Ecologistas en Acción evita presentar un escenario catastrófico sobre el estado ecológico general de los embalses. "En términos generales, mantienen vida y biodiversidad", apunta Vives. "No son aguas muertas ni extremadamente contaminadas". En una cuenca semiárida como la del Segura, subraya, cualquier lámina de agua adquiere un enorme valor ecológico.

Transparencia y acceso público, reclaman los ecologistas

El problema es que esos ecosistemas soportan presiones crecientes. Entre ellas, la contaminación por nutrientes procedentes de la actividad agrícola, especialmente nitratos. La eutrofización, precisamente uno de los ejes centrales del estudio encargado por la CHS, está estrechamente vinculada al aporte excesivo de fertilizantes y materia orgánica. Aunque el debate sobre nitratos suele asociarse al Mar Menor, los ecologistas recuerdan que la contaminación difusa afecta a toda la cuenca.

La organización considera especialmente relevante que el estudio aporte datos actualizados sobre calidad del agua y contaminantes presentes en los embalses. También reclama transparencia y acceso público a la información que se genere durante los trabajos.

Ecologistas en Acción sostiene además que el proyecto debería servir para evaluar con precisión el equilibrio —o desequilibrio— entre especies autóctonas y exóticas.

La iniciativa de la CHS llega, según reconocen los propios ecologistas, con años de retraso respecto a problemas que llevan tiempo detectándose en los ecosistemas acuáticos de la cuenca. Aun así, consideran positivo que finalmente se impulse una investigación de este alcance.

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