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Patrimonio

El ‘Atapuerca murciano’ donde un lince de hace un millón de años apareció rodeado de rinocerontes y tigres dientes de sable

El yacimiento de Quibas conserva 60 huesos de un mismo ejemplar y revela una Murcia prehistórica casi imposible de imaginar

Una recreación de la IA del lince ibérico del Pleistoceno.

Una recreación de la IA del lince ibérico del Pleistoceno. / L. O.

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Juanjo Raja

Juanjo Raja

Hace aproximadamente 1,1 millones de años, un lince ibérico (algo más grande que los que conocemos hoy) deambulaba por lo que hoy es la sierra de Abanilla. No estaba solo: a su alrededor convivían macacos, rinocerontes, tigres dientes de sable, licaones, bisontes y bueyes almizcleros. El paisaje nada tenía que ver con el que hoy domina el municipio del noroeste murciano. Y sin embargo, aquel mundo sobrevivió. Lo hizo atrapado en los sedimentos de una antigua cueva colmatada que un día, durante unas labores mineras, se abrió por accidente y cambió para siempre la historia de la paleontología española.

Ese lugar es el yacimiento de Quibas, declarado Bien de Interés Cultural en 2005 (el primero de su categoría en la Región de Murcia) y reconocido hoy como un enclave paleontológico único en Europa. Sus sedimentos fósiles abarcan una horquilla temporal de entre 1,1 y 0,9 millones de años y han entregado, en las últimas cinco campañas de excavación, más de 600 piezas óseas de grandes mamíferos y aves, además de miles de restos de reptiles, anfibios y pequeños mamíferos. En total, 80 especies diferentes.

El hallazgo de una vida: 60 huesos de un mismo lince

Entre todos esos restos, hay uno que ha puesto a Quibas en el mapa mundial de la ciencia. Desde que en 2021 comenzaran a aflorar los primeros huesos de un lince ibérico, el equipo de paleontólogos dirigido por Pedro Piñero ha ido recuperando, pieza a pieza, lo que hoy se confirma como el esqueleto más completo y antiguo de esta especie hallado en el mundo: 60 huesos de un mismo individuo, extraídos a lo largo de las campañas de 2021 y 2024.

Esqueleto de lince ibérico.

Esqueleto de lince ibérico. / Maria Dolors Guillen Espínola

Los restos incluyen extremidades delanteras y traseras, vértebras, numerosas costillas y parte del cráneo (con varios de sus molares). La campaña de 2025, que arrancó el 8 de mayo y sumó más de un centenar de nuevas piezas a la colección, confirmó que las últimas partes de este individuo están ya completamente restauradas y se presentaron por primera vez ante el público institucional.

"El lince ibérico siempre ha sido una especie simbólica de la Región y ahora que estamos descubriendo sus profundas raíces con nuestra tierra, cobra aún más importancia el proyecto de reintroducción del lince en la Región para que vuelva a ser uno más entre nosotros", destacó el consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez.

El estudio del esqueleto ha arrojado ya una primera conclusión llamativa: aquel lince prehistórico era algo más grande que los ejemplares que pueblan la Península. Un detalle que, lejos de ser anecdótico, abre nuevas vías para comprender la evolución de la especie a lo largo de un millón de años.

Quibas, laboratorio natural clave para la ciencia mundial

La magnitud del hallazgo no ha pasado desapercibida para las instituciones. Vázquez lo resume durante su visita al yacimiento en mayo de 2025: "Quibas no solo representa un tesoro paleontológico para nuestra Región, sino también un laboratorio natural clave para la ciencia mundial, que nos permite entender más sobre el lince ibérico que habitaba hace miles de años en la península y nos invita a seguir apoyando y a participar en el programa Life LynxConnect".

Tan excepcional es el esqueleto que la Fundación Séneca prometió financiar dos réplicas a tamaño natural del ejemplar para que en su exposición cualquier ciudadano pudiera contemplar, cara a cara, cómo era el lince ibérico hace un millón de años.

'Un safari al Pleistoceno' le devuelve la vida a Quibas

Si las réplicas físicas acercan el hallazgo al gran público, un proyecto aún más ambicioso lo ha llevado directamente a la pantalla. El 23 de marzo de 2026, la Filmoteca Regional Francisco Rabal acogió el estreno de 'Un safari al Pleistoceno', un cortometraje de 15 minutos que hace lo que durante décadas pareció imposible: devolver a la vida, con un realismo fotográfico asombroso, el paisaje de la sierra de Quibas de hace un millón de años.

La clave está en la inteligencia artificial. La productora murciana Bravostudios desarrolló y entrenó su propia herramienta de IA, alimentada con ilustraciones científicas, los propios huesos encontrados, las características de cada especie y hasta la forma de moverse de cada animal. Todo ello con el asesoramiento directo de los codirectores del yacimiento, Pedro Piñero y Jordi Agustí, el geólogo Casto Laborda y la arqueóloga Claudia Iannicelli.

Pedro Piñero (2i), codirector del yacimiento de Quibas, frente a los restos de lince.

Pedro Piñero (2i), codirector del yacimiento de Quibas, frente a los restos de lince. / CARM

"Nuestra IA local ha servido para complementar la capacidad creativa del equipo humano y, sobre todo, para hacer posible algo que hasta ahora era imposible ni aun contando con un presupuesto millonario. Que sepamos, hasta la fecha es el primer documental hecho con IA en España", aseguró el director del cortometraje, Alejandro Artés.

El resultado ha emocionado al propio equipo científico. Pedro Piñero, que lleva años volcado en la divulgación del yacimiento, no oculta su entusiasmo: "'Un safari al Pleistoceno' permite traer ante nuestros ojos cómo era el entorno de hace un millón de años en la Sierra de Quibas y devolver a la vida un paisaje perdido visualmente. Supera con creces las expectativas iniciales y es una de las cosas más bonitas que he hecho en mi carrera, porque me encanta la divulgación. Estamos gratamente sorprendidos con el resultado".

El documental, dedicado a Miguel Ángel Mancheño (primer director del yacimiento), no se limita a recrear animales extintos. Explica también la historia del propio Quibas: desde su apertura accidental durante trabajos mineros hasta la llegada de los primeros equipos científicos, pasando por su descubrimiento por excursionistas. Y pone en valor hallazgos tan singulares como el del Ophisaurus, el lagarto sin patas que representa uno de los últimos testimonios de fauna asociada a ambientes tropicales en Europa. Una vez presentado en diferentes ámbitos, el corto será de acceso libre para toda la ciudadanía.

El lince vuelve a casa: 15 ejemplares en Murcia

La historia de Quibas no es solo una historia del pasado. Es también, y de manera muy poderosa, una historia del presente. El mismo felino cuyos huesos duermen en la sierra de Abanilla desde hace un millón de años fue el animal más amenazado del planeta a principios de este siglo. Y ahora está volviendo.

La Región de Murcia se incorporó en 2023 al programa de reintroducción del lince ibérico. Según el censo de 2024, la comunidad cuenta ya con aproximadamente 15 ejemplares (10 machos y 5 hembras), todos adultos o subadultos. En el conjunto de la Península, la especie suma 2.401 individuos: 2.047 en España y 354 en Portugal, con Castilla-La Mancha (942), Andalucía (836) y Extremadura (254) como principales focos de reproducción.

El propio yacimiento de Quibas lo certifica: la presencia del lince en el sureste español no es una novedad ni un experimento. Es un regreso. Porque, como confirman los fósiles de Abanilla, el lince ibérico habitó esta tierra de forma ininterrumpida desde hace un millón de años hasta su extinción local a finales del siglo XX. Quibas nos recuerda, con la contundencia de los huesos, que el lince siempre estuvo aquí.

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