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Lluvias

La tormenta deja paso a la preocupación por el Mar Menor tras la entrada masiva de agua dulce

La rambla del Albujón llegó a registrar picos de más de 17.000 litros por segundo en un episodio que dejó inundaciones y carreteras cortadas.

Las fuertes lluvias inundan varias calles de Los Alcázares y complican la circulación

Iván Urquízar

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Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

Tras la tormenta nunca llega la calma en la Región de Murcia. Las cicatrices del temporal todavía son visibles en calles, carreteras y ramblas del litoral murciano, pero la gran preocupación ya no está solo en tierra. Después de la tromba de agua que descargó el jueves con especial virulencia sobre Los Alcázares y Cartagena, todas las miradas apuntan ahora hacia el Mar Menor, un ecosistema extremadamente sensible a la llegada masiva de agua dulce, lodos y arrastres. Aunque el episodio se ha saldado sin daños personales, las autoridades reconocen que las próximas horas serán decisivas para evaluar el impacto real de las lluvias sobre la laguna salada.

El temporal dejó registros históricos en algunos puntos del Campo de Cartagena. La Asociación Meteorológica del Sureste llegó a contabilizar hasta 149 litros por metro cuadrado en Los Alcázares, de los cuales 69 se recogieron en apenas una hora en el centro urbano. Las precipitaciones, acompañadas de tormentas y granizo, anegaron numerosas calles, provocaron balsas de agua, cortes de tráfico y momentos de gran tensión entre vecinos y conductores.

La situación fue especialmente complicada en vías como la calle Isla Tabarca, la calle Jaén o la urbanización La Dorada, donde las autoridades pidieron extremar la precaución. También permanece cerrada al tráfico la carretera RM-F54, entre Los Belones y Los Urrutias, mientras continúan los trabajos de acondicionamiento para recuperar la seguridad de la vía.

El Gobierno regional desactivó anoche el Plan Especial de Protección Civil ante el Riesgo de Inundaciones (INUNMUR), aunque durante este viernes todavía persisten lluvias de menor intensidad y la vigilancia continúa activa ante la posibilidad de nuevos episodios.

El consejero Juan María Vázquez y Víctor Serrano, director general del Mar Menor, este viernes en la playa del Carmolí.

El consejero Juan María Vázquez y Víctor Serrano, director general del Mar Menor, este viernes en la playa del Carmolí. / CARM

En este escenario, el consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez, compareció este viernes junto al Mar Menor para hacer un primer balance del temporal y trasladar un mensaje de cautela. "Es un episodio que todavía no ha terminado", advirtió, al recordar que aún se esperan precipitaciones durante las próximas jornadas, con aviso amarillo este fin de semana en Vega del Segura, Cartagena y Mazarrón.

Según explicó, el volumen de agua que ha entrado ya en la laguna ronda el "medio hectómetro cúbico", una cifra que refleja la magnitud del episodio vivido en las últimas horas. El punto más crítico volvió a situarse en la rambla del Albujón, donde se registraron picos superiores a los 17.000 litros por segundo.

El consejero subrayó que las lluvias de esta ocasión han tenido un comportamiento distinto al de otros temporales recientes. A diferencia de anteriores episodios de otoño o invierno, las precipitaciones se concentraron principalmente en el litoral y no en la cabecera de las ramblas, lo que ha reducido parcialmente el arrastre de lodos y cañas hacia la laguna. "La presencia de arrastres ha sido menor de lo que ha sucedido en otras ocasiones", señaló.

Voluntarios de Protección Civil de Los Alcázares, en una calle anegada de la localidad.

Voluntarios de Protección Civil de Los Alcázares, en una calle anegada de la localidad. / Marcial Guillen/EFE

Aun así, la preocupación sigue siendo máxima debido al delicado estado hídrico del entorno. Vázquez recordó que la Región de Murcia atraviesa un invierno "muy húmedo", con un acuífero especialmente elevado que lleva meses aportando agua dulce al Mar Menor de manera constante. Según indicó, durante los últimos meses han estado entrando caudales permanentes de entre 250 y 350 litros por segundo, una situación que describió gráficamente como "un gran río, no una rambla".

Ese aporte continuado de agua dulce altera el equilibrio salino de la laguna y aumenta la sensibilidad del ecosistema ante cualquier episodio extremo. Por ello, el Gobierno regional ha intensificado la monitorización científica y las labores de retirada de biomasa y residuos arrastrados por las lluvias.

"Estamos pendientes", insistió el consejero, quien detalló que las brigadas de limpieza permanecen movilizadas durante todo el año, aunque su actividad se refuerza en situaciones como la actual. En estos momentos, explicó, más de un centenar de personas trabaja diariamente sobre el terreno para retirar cañas, restos vegetales y otros materiales acumulados en las desembocaduras de las ramblas.

Los efectivos se concentran especialmente en la cuenca vertiente y en las zonas de salida hacia el Mar Menor, donde el impacto de las lluvias ha sido mayor. El objetivo es doble: evitar la formación de fangos derivados de la descomposición de la materia orgánica y reducir la entrada de nutrientes asociados a esos arrastres, uno de los principales factores vinculados al deterioro ecológico de la laguna.

Más controles en los próximos días

"Es pronto para hacer una valoración", reconoció Vázquez, aunque insistió en que durante los próximos días se intensificarán tanto los análisis como el seguimiento de la evolución del ecosistema. Los controles que realizan habitualmente el Imida y el servicio de Pesca de la Comunidad pasarán ahora a ser aún más exhaustivos para determinar el alcance real del episodio.

Mientras tanto, en los municipios afectados continúa la recuperación de la normalidad. La Consejería de Educación suspendió este jueves la actividad lectiva de tarde en todos los centros no universitarios de Los Alcázares, San Javier y San Pedro del Pinatar ante la intensidad de las lluvias, una medida preventiva que evitó desplazamientos en las horas más complicadas del temporal.

El episodio vuelve a evidenciar la vulnerabilidad del litoral del Mar Menor frente a fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes e intensos. La ausencia de daños personales ha sido recibida como la mejor noticia tras una jornada de enorme tensión, pero el verdadero balance ambiental todavía está pendiente. Las próximas jornadas serán clave para comprobar cómo responde la laguna a una nueva entrada masiva de agua dulce en pleno equilibrio precario del ecosistema.

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