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Planes

La revista Viajar elige esta espectacular ruta de Sierra Espuña como la mejor de la Región de Murcia entre las 50 mejores de España

El recorrido atraviesa uno de los paisajes más impresionantes del parque regional y esconde un paso con cuerda que solo unos pocos olvidan

La mejor ruta de senderismo de España está es Sierra Espuña.

La mejor ruta de senderismo de España está es Sierra Espuña. / Istock

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Juanjo Raja

Juanjo Raja

La revista Viajar acaba de publicar su selección de las mejores rutas de senderismo de España, una por provincia, y Murcia tiene mucho que decir. Entre hayedos, cascadas, acantilados y hasta huellas de dinosaurio repartidos por toda la geografía española, la publicación ha elegido una ruta que combina paisaje imponente, historia y adrenalina en dosis justas. Cincuenta rutas para cincuenta provincias, y la de la Región está a la altura de las mejores.

Las Paredes de Leyva, el emblema de Sierra Espuña que enamora a todo el que las ve

La elegida es la Ruta de las Paredes de Leyva, en el corazón del Parque Regional de Sierra Espuña, y la descripción que hace Viajar no deja lugar a dudas: "Una de las paredes calizas más famosas de toda España, con más de 200 metros verticales escalables".

Vayas cuando vayas, encontrarás escaladores colgados de esa roca casi blanca que se recorta contra el cielo. Un espectáculo que, quien la ha visto de noche, asegura que no se olvida jamás.

Se trata de un recorrido circular de 14 kilómetros que arranca en el Área Recreativa de La Perdiz, con amplio aparcamiento y carretera de acceso totalmente asfaltada. Nada de complicaciones para llegar: el reto viene después.

Fernando Galán, de Explora tu mundo, hace la ruta de Leyva con sus perros.

Fernando Galán, de Explora tu mundo, hace la ruta de Leyva con sus perros. / Explora tu mundo

Una ruta moderada-alta que no perdona la falta de experiencia

Que nadie se lleve a engaño. Los 14 kilómetros son los mínimos posibles para ver lo mejor de Sierra Espuña, y no hay atajos que merezcan la pena. El desnivel acumulado roza los 700 metros, la mayor parte de ellos concentrados en los primeros compases de la ruta, cuando las piernas todavía están frías.

La duración estimada supera las cinco horas si se quiere disfrutar con calma, y los expertos la califican como moderada-alta: no recomendada para senderistas sin experiencia, y desde luego no apta para los más pequeños de la familia.

Para los perros, depende: solo si están acostumbrados al terreno pedregoso, que en la primera mitad de la ruta puede resultar incómodo para sus almohadillas.

Un tramo de la ruta.

Un tramo de la ruta. / Juan Clares

El corazón de la ruta: la Senda del Caracol y el paso del Portillo

Desde el inicio, el sendero se interna en el pinar en dirección al Valle de Leyva. La subida por el cortafuegos del Morrón de Alhama es directa y exigente, pero la recompensa llega cuando el camino se pega a la ladera y aparece, imponente, la Senda del Caracol.

Esta antigua vereda, usada en tiempos de las repoblaciones forestales, discurre con hasta dos metros de ancho seguro junto al precipicio, con las Paredes de Leyva como telón de fondo permanente y vistas al valle que cortan la respiración.

Un consejo que dan quienes la conocen bien: no hacer este tramo con viento fuerte. Las rachas pueden empujar hacia el vacío y convertir el disfrute en tensión.

Más adelante llega el momento cumbre de la ruta en todos los sentidos: el paso del Portillo, el único punto natural por el que es posible acceder a lo alto de las Paredes. Un pequeño embudo inclinado con una cuerda fijada en la roca que añade el punto justo de adrenalina.

Superado el paso, el camino lleva hasta la cuerda de las Paredes y su último punto, la Morra de Juan Alonso, desde donde la panorámica justifica cada metro de esfuerzo.

Panorámica de la Morra de Juan Alonso.

Panorámica de la Morra de Juan Alonso. / Ceroconsiete

La cima: el Morrón de Alhama, a 1.444 metros

El recorrido culmina en el Morrón de Alhama (también conocido como Morrón Chico), el segundo pico más elevado de Sierra Espuña con 1.444 metros de altitud. Desde allí, el descenso pasa por el Collado Blanco, con el pinar del Valle de Leyva abajo casi hipnótico, antes de conectar con la pista forestal que devuelve al senderista al punto de partida.

Por el camino, una parada opcional: los Pozos de Nieve del siglo XVI, que añaden dos kilómetros en llano para quien quiera completar la experiencia histórica.

¿Cuándo es el mejor momento para hacerla?

La primavera y el otoño son las estaciones ideales. El verano queda descartado: las altas temperaturas, la ausencia de fuentes y la falta de sombra hacen la ruta peligrosa. En pleno invierno, aunque no es lo habitual, puede haber nevadas puntuales que exijan material de montaña específico.

Consulta siempre el parte meteorológico antes de salir y lleva el track descargado en el móvil o GPS: en algunos tramos la orientación no es evidente. Sierra Espuña lleva años siendo el secreto mejor guardado de los murcianos. Que una revista nacional lo cuente ya no debería sorprender a nadie.

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