Sanidad
Ana Pastor , exministra de Sanidad del PP: "Ningún sistema sanitario puede ser fuerte si no cuida a quienes lo sostienen cada día"
La médica y exresponsable sanitaria ingresa este viernes como académica de la Real Academia de Medicina y Cirugía de la Región de Murcia

Ana Pastor, exministra de Sanidad, estará este viernes en la Real Academia de Medicina de Murcia. / EP
La exministra de Sanidad con el PP Ana Pastor visitará este viernes la Región de Murcia con motivo de su toma de posesión como académica correspondiente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Murcia, un acto que se celebrará a las 19.00 horas y en el que ofrecerá un discurso de ingreso bajo el título ‘La Sociedad del Bienestar: la sanidad como pilar fundamental’. Pastor valora con La Opinión este reconocimiento y analiza la situación actual del sistema sanitario, llegando a afirmar que la práctica clínica enseña algo fundamental, que detrás de cada problema hay una realidad compleja que debe comprenderse en profundidad antes de tomar decisiones, algo que «también resulta útil en gestión pública».
¿Qué significa para usted ingresar en la Real Academia de Medicina y Cirugía de la Región?
Incorporarse a la Real Academia de Medicina y Cirugía de la Región de Murcia, una institución presidida por el prestigioso doctor y académico Manuel Segovia y compartir este espacio con académicos y profesionales de tan alto nivel, constituye uno de los mayores honores de mi trayectoria profesional y al mismo tiempo, una gran responsabilidad. Significa pasar a formar parte de una institución de extraordinario prestigio, que representa lo mejor de la tradición académica, científica y humanista de la medicina española. La Academia ha contribuido de manera decisiva al desarrollo del pensamiento médico y sanitario, y ha contado con figuras de referencia como Severo Ochoa, Federico Mayor Zaragoza, Francisco Juan Martínez Mojica o Rafael Matesanz, nombres que forman parte de la excelencia científica y médica de nuestro país
¿Qué cree que puede aportar a la Academia desde su experiencia?
Tengo la convicción de que será mucho más lo que la Academia me aporte a mí que lo que yo pueda aportar a la Academia. Incorporarse a una institución de este nivel intelectual y científico significa seguir aprendiendo, compartir reflexión con profesionales de enorme prestigio y formar parte de una tradición académica que representa lo mejor de la medicina española. He tenido la oportunidad de conocer la sanidad desde perspectivas muy distintas: la práctica clínica, la gestión sanitaria, la planificación estratégica y la responsabilidad institucional, será mi pequeña aportación, en un momento en el que los sistemas sanitarios afrontan desafíos complejos: envejecimiento, cronicidad, innovación tecnológica, sostenibilidad y necesidad de reforzar los profesionales.
Usted es médica de formación. ¿Qué le enseñó la práctica médica que después le sirvió en la política?
Elegí ser médica por vocación y sigo sintiéndome médica por encima de cualquier otra responsabilidad que haya desempeñado a lo largo de mi vida pública. La medicina no es solo una profesión; es una forma de entender a las personas, el conocimiento y la responsabilidad. La práctica clínica enseña algo fundamental: detrás de cada problema hay una realidad compleja que debe comprenderse en profundidad antes de tomar decisiones. Y esa forma de pensar resulta enormemente útil también en la gestión pública.
"Quienes hemos tenido responsabilidades debemos contribuir al debate público con serenidad y rigor"
¿Qué conserva hoy de su mirada como médica cuando analiza los grandes problemas del sistema sanitario?
Conservo, en realidad, la misma mirada de siempre, porque sigo sintiéndome médica y soy medica. Continúo viviendo los problemas de la sanidad con la preocupación y el compromiso propios de quien pertenece a esta profesión. A veces los grandes debates sanitarios se centran exclusivamente en estructuras, financiación o tecnología, cuestiones que son fundamentales, sin duda, pero no debemos olvidar nunca que la sanidad es, ante todo, una relación humana y un servicio a las personas. Mantengo una convicción muy clara: ningún sistema sanitario puede ser fuerte si no cuida a quienes lo sostienen cada día. Por eso continúo participando activamente en distintos foros profesionales, académicos e institucionales, intentando aportar reflexión, experiencia y, sobre todo, soluciones. Creo que quienes hemos tenido responsabilidades en sanidad tenemos también la obligación de contribuir al debate público con serenidad, con rigor y con una visión constructiva. La sanidad española tiene enormes fortalezas, pero también desafíos importantes, y afrontarlos exige escuchar a los profesionales, planificar a largo plazo y preservar siempre los principios que han hecho de nuestro sistema sanitario uno de los grandes pilares del Estado del bienestar.
El sector médico se encuentra inmerso en un conflicto con el Ministerio por el Estatuto Marco. ¿Cómo lo ve desde fuera alguien que ocupó en su día el sillón de Sanidad?
Quiero expresar de manera clara todo mi apoyo y reconocimiento a mis compañeros, los excelentes médicos con los que cuenta nuestra sanidad. Conozco bien el enorme esfuerzo, la responsabilidad y el nivel de compromiso con el que trabajan cada día muchas veces en condiciones muy exigentes. Creo que cualquier reforma que afecte a los profesionales, debe abordarse desde el diálogo, el reconocimiento y la búsqueda de acuerdos amplios y duraderos. La sanidad española cuenta con profesionales de altísimo nivel, pero arrastra desde hace años problemas estructurales relacionados con la planificación de recursos humanos, la presión asistencial, la sobrecarga burocrática y el desarrollo de la carrera profesional. Quienes hemos tenido responsabilidades en el Ministerio sabemos que gobernar la sanidad exige escuchar mucho, dialogar permanentemente y construir acuerdos.
¿Cuál es, a su juicio, el principal problema estructural de la sanidad española hoy?
Probablemente el gran desafío sea adaptar el sistema a una nueva realidad demográfica, epidemiológica y tecnológica. Tenemos una población más envejecida, más cronicidad, mayor complejidad clínica y enormes avances científicos que generan nuevas oportunidades, pero también nuevas exigencias organizativas y económicas. Y, junto a ello, existe un reto absolutamente decisivo, que es la apuesta decidida por los profesionales sanitarios. Porque ningún sistema sanitario puede sostenerse solo sobre normas, estructuras o tecnología.
"La sanidad española tiene profesionales de altísimo nivel, pero arrastra desde hace años problemas estructurales"
¿El modelo sanitario descentralizado es una fortaleza, una dificultad o ambas cosas?
Creo que, fundamentalmente, ha sido una fortaleza, aunque como cualquier modelo complejo exige mecanismos adecuados de coordinación y cohesión. La descentralización ha permitido acercar la planificación y la gestión sanitaria a los ciudadanos, y eso tiene enormes ventajas. Los responsables sanitarios territoriales conocen mucho mejor la realidad demográfica, epidemiológica y social de su población, lo que facilita adaptar las políticas sanitarias a necesidades concretas y responder con mayor proximidad y agilidad. Pero, al mismo tiempo, un modelo descentralizado exige instrumentos sólidos de cohesión para garantizar la equidad
El sistema ha hecho frente a varias crisis sanitarias, la de mayor calado fue el covid, pero estos días se trabaja en el brote de hantavirus en un crucero procedente de Argentina y sobre el desembarco en Canarias. ¿Cómo ve esta situación? ¿Es fundamental actuar siempre en coordinación con la OMS?
Las enfermedades infecciosas y las emergencias sanitarias nos recuerdan que vivimos en un contexto global e interdependiente. Los riesgos sanitarios ya no entienden de fronteras y, por tanto, ninguna respuesta puede ser exclusivamente nacional. Por eso la coordinación internacional resulta absolutamente esencial y la OMS desempeña un papel fundamental como organismo de referencia en vigilancia epidemiológica, evaluación del riesgo, intercambio de información científica y coordinación técnica internacional. Su función es especialmente importante para establecer alertas tempranas, compartir evidencia y facilitar respuestas coordinadas ante amenazas sanitarias globales. En definitiva, la salud global se ha convertido en una responsabilidad compartida, y la capacidad de coordinación entre instituciones internacionales, europeas y nacionales será cada vez más determinante para afrontar futuras emergencias sanitarias.
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