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Vida dependiente

Salir de casa, una carrera de obstáculos para 88.400 murcianos: solo uno de cada veinte edificios está completamente adaptado

El Barómetro de la Accesibilidad revela que el 95% de los edificios residenciales de la Región presenta al menos una barrera arquitectónica

Según el Barómetro, el 40% de las rampas de los edificios carecen de barandillas

Según el Barómetro, el 40% de las rampas de los edificios carecen de barandillas / Eduardo Parra - Europa Press

Salir de casa continúa siendo un reto diario para miles de murcianos con movilidad reducida. Escalones en el acceso, puertas pesadas, ascensores inexistentes o poco adaptados y buzones fuera de alcance convierten un gesto cotidiano en una auténtica carrera de obstáculos.

Así lo refleja la primera edición del Barómetro de la Accesibilidad de la Fundación Mutua de Propietarios, que advierte de que solo el 5% de los cerca de 388.000 edificios residenciales de la Región de Murcia, unos 19.300 inmuebles, ofrece un recorrido completamente accesible desde la calle hasta la puerta de la vivienda para una persona en silla de ruedas. El 95% restante presenta al menos una barrera arquitectónica.

El informe, presentado con motivo del Día Europeo de la Vida Independiente, analiza el impacto de estas dificultades en la autonomía de las personas con movilidad reducida. En la Región, más de 88.400 murcianos se enfrentan a diario a estas limitaciones.

"Una vida libre e independiente empieza en lo más cotidiano: poder entrar y salir de casa sin ayuda. Cuando el entorno no está preparado, esa autonomía se diluye y acaba por convertir a millones de personas en prisioneras de su propio hogar", señala Cristina Pallàs, directora de la Fundación Mutua de Propietarios.

Según el barómetro, el 74% de las fincas no son accesibles desde la calle al portal

Las barreras comienzan incluso antes de entrar al edificio. Según el barómetro, el 74% de las fincas no son accesibles desde la calle al portal y, en casi la mitad de los casos, el problema se debe a la existencia de un simple escalón. Además, cuando hay rampas, muchas tampoco cumplen adecuadamente su función: el 40% carece de barandilla.

Criterios de accesibilidad en inmuebles

Criterios de accesibilidad en inmuebles / Fundación Mutua de Propietarios

Escalones, puertas pesadas y ascensores imposibles

Una vez en el portal, las dificultades continúan. El 47% de los edificios no son accesibles en su acceso principal. Aunque la mayoría de las puertas tienen una anchura suficiente, casi la mitad no se mantienen abiertas o se cierran con demasiada rapidez, y un 30% presentan problemas de apertura por su peso. A ello se suma que solo el 42% de los porteros automáticos están situados a una altura adecuada para una persona en silla de ruedas. Incluso tareas tan habituales como recoger el correo pueden convertirse en un problema, ya que tres de cada cinco buzones son inalcanzables.

El ascensor tampoco garantiza la accesibilidad. En el 34% de las fincas murcianas no existe ascensor y, entre las que sí cuentan con él, el 43% presenta un desnivel que no se salva adecuadamente.

En el interior, los problemas más frecuentes son puertas pesadas, botones demasiado altos, tiempos de cierre insuficientes o falta de espacio. Por todo ello, el informe concluye que el 64% de los ascensores no cumple los criterios de accesibilidad física para su uso por personas en silla de ruedas.

Las escaleras tampoco suponen una alternativa segura para quienes tienen problemas de movilidad, ya que tres de cada cinco no disponen de barandillas a ambos lados.

Falta de conciencia sobre el problema

El estudio también detecta una brecha de percepción sobre la accesibilidad. Los murcianos sin problemas de movilidad puntúan la accesibilidad de sus edificios con un 6,9, mientras que la valoración baja hasta el 5,5 cuando responden personas que sí tienen dificultades para desplazarse.

El 83% de los edificios no ha acometido mejoras de accesibilidad en los dos últimos años

A esta falta de conciencia se suma el problema económico. El 83% de los edificios no ha acometido mejoras de accesibilidad en los dos últimos años y el 58% no prevé realizarlas a corto plazo. El coste de las obras y la falta de iniciativa vecinal aparecen como los principales obstáculos. De hecho, el 84% considera económicamente difícil adaptar un edificio para que pueda ser utilizado por una persona en silla de ruedas.

"En un contexto de envejecimiento poblacional, con mayor esperanza de vida, garantizar entornos accesibles no debería entenderse como un gasto, sino como una inversión imprescindible para garantizar la calidad de vida en nuestro futuro más próximo", concluye Pallàs.

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