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Turismo

Lo nunca visto en La Manga: un yate de los años 30 se convertirá en alojamiento junto al Mar Menor

El proyecto incluirá suites con vistas a la laguna salada y una terraza pensada para convertirse en uno de los nuevos rincones más buscados de la costa murciana

El yate de los años 30 que se convertirá en dos suites frente al Mar Menor.

El yate de los años 30 que se convertirá en dos suites frente al Mar Menor. / L. O.

Juanjo Raja

Juanjo Raja

Pocas veces una noticia turística sorprende de verdad. Esta es una de esas veces. Junto a las Salinas de Marchamalo, a un paso de Cabo de Palos, está a punto de nacer un proyecto que no se parece a nada de lo que hay en La Manga del Mar Menor. Se llama Camping Las Salinas y, aunque el nombre pueda sonar convencional, lo que esconde dentro no lo es en absoluto.

Un barco en mitad del camping

Nada más entrar, lo primero que llama la atención es él. Un barco varado en tierra, imponente, construido íntegramente en madera. No es un elemento decorativo cualquiera ni una ocurrencia de última hora. Es el corazón del proyecto.

Se llama Stardust Uno y tiene historia de sobra para contarla. Fue construido en los años 30 del siglo pasado, cuando la madera era el material de lujo estándar antes de que el acero y la fibra de vidrio lo cambiaran todo.

Su estilo 'trawler', con ojos de buey redondos, una estructura de puente de mando elevada y ventanas rectangulares, lo convierten en una pieza difícil de encontrar hoy en día. Un barco de doble hélice, con dos ejes y dos timones. Una máquina de otra era. Los promotores lo han recuperado, musealizado y vararlo en tierra. Pero lo mejor está por contar.

Lo nunca visto en La Manga un yate de los años 30 se convertirá en alojamiento junto al Mar Menor

Lo nunca visto en La Manga un yate de los años 30 se convertirá en alojamiento junto al Mar Menor / L. O.

Un proyecto que no quiere parecerse a ningún otro

El Stardust Uno no es solo para mirarlo. En su interior se habilitarán dos suites con terrazas elevadas desde las que se podrán contemplar las puestas de sol del Mar Menor. También está previsto que acoja pequeños eventos de carácter premium. Difícilmente hay otro alojamiento así en toda la Región de Murcia. Y eso, en un sector tan competido como el turístico, no es poca cosa.

Detrás del Stardust Uno hay una filosofía que lo explica todo. La promotora, Masa Fondo de Activos Turísticos S.L., lo deja claro desde el principio: "No busca competir en tamaño sino en filosofía. Es un proyecto que apuesta por un modelo de turismo tranquilo, respetuoso y alineado con los valores de un territorio que cada vez mira más hacia la sostenibilidad".

El camping ocupa unos 7.000 metros cuadrados y la arquitectura acompaña ese discurso. Las edificaciones utilizan madera tratada procedente de bosques gestionados de forma sostenible, integradas en el paisaje sin romper el horizonte característico de la zona. En lugar de césped, el diseño apuesta por la xerojardinería: más de cien cactus columnares de gran porte, cipreses, moreras y un palmeral ya existente que proporciona sombra natural. Un jardín pensado para convivir con el clima de Cartagena, no para combatirlo.

La tecnología también tiene su papel, con sistemas de tele-gestión automatizados y soluciones de eficiencia energética. "Aquí la sostenibilidad no es un concepto decorativo, sino una decisión estructural", subrayan desde la promotora.

El turista que llega cuando los demás se van

El Camping Las Salinas no está pensado para el veraneo clásico. Su público objetivo son los llamados 'turistas de nieve': viajeros europeos del norte que cada otoño e invierno bajan en autocaravana hasta el Mediterráneo buscando temperaturas suaves. Para ellos se han diseñado 70 parcelas amplias con conexiones individuales de agua, electricidad y desagüe.

El proyecto además pretende ordenar una realidad que ya existe en La Manga: muchas autocaravanas terminan estacionando durante días en parkings públicos o en zonas naturales próximas al Vivero y a Las Salinas, generando "impactos ambientales negativos y conflictos de convivencia con los residentes". El camping actuaría, en ese sentido, como solución reguladora.

Y la respuesta del mercado ya anticipa el interés: incluso antes de su apertura oficial, el camping registra cerca de un 30% de ocupación reservada para la temporada de septiembre de 2026 a mayo de 2027.

Arroz, pescado de lonja y olivos de doscientos años

Hay un último detalle que conviene no perderse. El complejo incluye un restaurante de inspiración mediterránea donde el pescado fresco de lonja y los arroces tradicionales de la costa tendrán un papel protagonista. La terraza, construida con maderas recuperadas y rodeada de un pequeño huerto de olivos bicentenarios y vegetación autóctona, promete convertirse en uno de esos rincones que se buscan expresamente.

Desde la promotora lo resumen así: "Es un proyecto que mira al futuro del turismo desde una perspectiva más consciente, más sostenible y más integrada con el paisaje. Porque La Manga del Mar Menor está cambiando y, esta vez, el cambio llega con aroma a madera, a sal marina y a un futuro donde turismo y naturaleza pueden avanzar juntos". Un yate de los años 30. Dos suites. El Mar Menor al fondo. Hay cosas que no necesitan más explicación.

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