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Caravaca de la Cruz

Las kábilas moras y los grupos cristianos toman el casco antiguo

El simulacro de batalla concluye con la victoria de la Cruz y el Bando Cristiano y da paso al ritual de la bendición de las aguas

Enrique Soler

Enrique Soler

Llegó el momento más esperado por moros y cristianos en Caravaca, la tarde del tres de mayo. Al son de timbales, kábilas moras y grupos cristianos enfilaron las calles del casco antiguo de Caravaca. Se trata de uno de los momentos de mayor intensidad para los festeros. Caravaca tenía ayer una cita con su historia y la volvió a cumplir. Fue la arcabucería de Abul Khatar la que abrió la comitiva, que partió desde la iglesia mayor de El Salvador hasta llegar al Templete. Encabezando las filas agarenas, los Sultanes Moros del Bando, Francisco Martínez y Leticia Guerrero. El segundo bloque estuvo formado por las huestes cristianas, capitaneadas por sus reyes, Juan Andrés Navarro y Guillermina Andújar. Cerraba el hermoso cortejo en una tarde totalmente primaveral el carro triunfal de la Vera Cruz. Una vez que el Lignum Crucis llegó a lo alto de la Cuesta de la Cruz, comenzó el parlamento entre Fernando III y Ceyt Abuceyt. Posteriormente se celebró el segundo simulacro de batalla con la victoria de la Cruz y del Bando Cristiano.

Posteriormente se celebraba el baño de la Cruz con la bendición de las aguas. Con este ancestral ritual, cuyo origen se remonta a la Edad Media, los agricultores pretenden que la Cruz les ayude a obtener un año de buenas cosechas. Los fieles se agolparon para intentar conseguir unas gotas del agua bendita. El Solemne Ritual del Baño se halla documentado en el año 1384 y su popularidad la alcanzó a comienzos del siglo XV, cuando se difundieron los efectos milagrosos que parecían derivarse del mismo, tanto para las personas como para las cosechas.

Seguidamente se inició el desfile de los Bandos Moro y Cristiano, junto a la Santísima y Vera Cruz, hasta llegar a la Parroquia de El Salvador, donde los devotos pudieron adorar la Sagrada Reliquia.

Desfile infantil

Por la mañana, los festeros más menudos tomaron la Gran Vía para participar en el desfile infantil. El cortejo lo abrió este año el Bando Moro con sus Sultanes Infantes, Enzo Giménez y Aitana Llorca, seguidamente fue el turno del Bando Cristiano, capitaneado por sus Infantes de Castilla, los hermanos Javier y Elena Ramírez. La continuidad de las tradiciones caravaqueñas está garantizada con la savia nueva, que cada año muestra su ilusión en la principal arteria de la ciudad.

En la plaza del Arco tuvo lugar el parlamento infantil, donde los dos jóvenes volvieron a demostrar un año más su gran destreza interpretativa, que levantó los aplausos de todos los congregados.

Este novedoso parlamento está escrito por José Severiano Rodríguez y dirigido por el actor Jesús Martínez.

Misa pontifical

La jornada comenzó con la misa pontifical en la iglesia Mayor de El Salvador. La celebración religiosa estuvo presidida por el obispo de la Diócesis de Cartagena, José Manuel Lorca Planes, quien durante su homilía puso de manifiesto la importancia de la Vera Cruz.

También participaron varios sacerdotes, entre ellos dos misioneros de Tanzania y el padre Norbert Hofmann desde Obertshausen, en Alemania. El coro parroquial de El Salvador intervino durante la misa, en la que también participó un grupo de Armaos de la Vera Cruz, que acompañan a la Sagrada Reliquia en sus salidas de la basílica.

En la celebración estuvieron presentes el alcalde de Caravaca, José Francisco García, junto con el hermano mayor de la Cofradía, Jesús López, así como una amplia representación de los responsables festeros.

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