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Social

Ángel Soriano, molinense residente en Francia: "Me fui a trabajar fuera para mejorar mi calidad de vida"

Lleva más de año y medio como fisioterapeuta en un hospital de un pueblo cercano a París y asegura que lo que más echa de menos es el sol y la gastronomía murciana: "Como las cosas de casa no hay nada", resume

Ángel Soriano, con la camiseta del Real Murcia en Marsella.

Ángel Soriano, con la camiseta del Real Murcia en Marsella. / L.O.

Adrián González

Adrián González

¿Cuánto tiempo hace que vive fuera de la Región? ¿Por qué motivos?

Me fui de Murcia a finales de septiembre de 2024 porque necesitaba un cambio de aires, por probar algo nuevo y, sobre todo, por mejorar mi calidad de vida, ya que mi trabajo en España me limitaba las posibilidades de poder hacer ciertas cosas en mi tiempo libre. Actualmente, estoy trabajando de fisioterapeuta en el hospital de un pueblo, llamado Villiers-Saint-Denis, que está a 1 hora, al este de París.

¿Le costó tomar esa decisión?

La verdad es que fue bastante complicado de gestionar a nivel familiar y con mis amigos. Básicamente, dejé atrás a gente que conozco desde hace muchos años para cambiar totalmente de aires y realmente no conocer a nadie, a pesar de haber conocido a otros españoles, y murcianos, desde que me vine a Francia.

¿Cómo es su día a día allí? ¿Es muy diferente la vida a la que llevaba aquí?

Como Murcia no hay nada, eso está claro, pero en mi caso estoy bastante a gusto donde estoy, ya que se asemeja un poco a la pedanía molinense de El Fenazar donde siempre he vivido. En cuanto a la rutina, básicamente mi jornada se basa en trabajar de 8.30 a 17.00 horas, con pausa para comer, y normalmente, tengo alguna actividad deportiva, ya sea ir al gimnasio o jugar al fútbol o al vóley con mis compañeros de trabajo. También a veces salgo a cenar o a tomarme algo con compañeros o amigos; tengo algo de variabilidad durante la semana.

¿Cómo fue la búsqueda de trabajo y casa?

Realmente fue algo de suerte. Tuve que hacer un periodo de prácticas para tener la ‘equivalencia’ entre el título de Fisioterapia de España y el de Francia, y durante el primer periodo de prácticas conocí a una española que a su vez tenía amiga en el sitio en el que estoy ahora. Entonces, cuando me puse a buscar un lugar donde empezar, les pregunté a estas españolas si podía empezar a trabajar en el mismo sitio y la respuesta fue un ‘sí’ rotundo, ya que buscaban fisios desde hace meses, por lo que me pusieron en contacto con las coordinadoras del hospital y la respuesta positiva fue rápida.

Vive y trabaja en Francia, pero sigue empadronado en la Región. ¿Suele volver cada cierto tiempo? ¿Qué hace cuando regresa?

Normalmente, cada 2-3 meses suelo cogerme algunos días para hacer un fin de semana largo por allí, sin tener en cuenta que también puedo cogerme mis días de vacaciones y hacer periodos más largos entre 1-2 semanas para volver a Murcia. Cuando vuelvo, sobre todo suelo ver a la familia y a los amigos, sin importar el plan previsto, ya sea de comida, tomar algo, hacer algún deporte o simplemente disfrutar de mi entorno y de mi perra. Y también, si puedo, visitar el estadio de mi querido Real Murcia, haya o no haya partido.

¿Qué es lo que más y menos echa de nuestra tierra?

Lo que más echo de menos, sin duda, es el sol. Acostumbrado a tener más de 300 días de sol año, se nota cuando cambias de zona y sobre todo en el norte. Y también la gastronomía: no es que aquí sea mala, todo lo contrario, pero como las cosas de casa no hay nada, por muy bueno que esté la de otros sitios. En cuanto a lo que menos, sobre todo las condiciones laborales y las oportunidades. Creo que es algo superimportante en la vida y creo que en nuestra Región falta algo de impulso para potenciar nuestro trabajo.

¿Cómo explica qué es la Región a alguien que jamás ha oído hablar de ella?

La definición es ‘casa’. Es un sentimiento que solo entendemos los murcianos. Sabemos que tenemos una suerte enorme de ser de donde somos sin necesidad de pisar a los otros, a pesar de que sigan diciendo que ‘Murcia no existe’ y cosas del estilo. También es cierto que solo la gente que ha estado en Murcia sabe lo que hay en nuestra región, o sea que la gente que no quiere venir a verla por sus razones, mejor que no venga. Mi bufanda y mi bandera del Real Murcia están siempre colgadas en mi salón, eso es sagrado. También tengo un imán de la Región en la puerta del frigorífico. Por lo que sea, no me olvido de dónde vengo ni de mis raíces a pesar de estar a 1.000 kilómetros de distancia.

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