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Escápate este puente de mayo al rincón de Murcia donde la herencia andalusí convive con huertos de toda la vida
A pocos minutos de la capital, estos encantadores lugares reúnen casas coloridas, paisajes junto al Segura y sabores que parecen detenidos en el tiempo

Las coloridas casas solariegas de Ojós. / L. O.
El aroma de los azahares en el aire, el verde intenso de las huertas recién despertadas y el reflejo del Segura entre cañaverales: así recibe la primavera al Valle de Ricote, ese rincón del sureste peninsular que muchos murcianos todavía no han descubierto y que este puente del 1 de mayo se presenta como una escapada de las que se recuerdan.
A apenas media hora de la capital regional, dos pueblos de calles encaladas y fisonomía morisca aguardan con la pausa y el carácter que la ciudad no puede ofrecer.
Ricote, el último oasis morisco del Levante español
Pocas localidades de la Región cargan con tanto peso histórico en tan poco espacio. La villa de Ricote, a la que los árabes llamaron Alarbona, fue el último reducto morisco del Levante español: en el Valle de Ricote permanecieron los mudéjares del Reino de Murcia hasta su expulsión en 1614, una huella que hoy sigue impresa en cada piedra, cada calle y cada viña de sus laderas.

Descenso del río Segura. / L. O.
Entre la caliza de su sierra y el vergel huertano que la rodea, esta antigua fortaleza dominadora se muestra hoy apacible y llena de matices. Sus casas blasonadas salpican un casco histórico que invita a quedarse, mientras la iglesia de San Sebastián guarda en su interior obras de notable valor, entre ellas un valioso órgano restaurado que merece una visita detenida. No menos llamativa es la Casa Grande o de los Llamas, un soberbio ejemplo del barroco murciano con rejerías labradas de gran mérito artístico.
Pero si hay algo que convierte la visita a Ricote en una experiencia completa, es la posibilidad de probar su vino artesanal: oscuro, de poderosa graduación y escasa comercialización, elaborado con las vides que crecen en la propia sierra. Un sorbo que sabe a tierra, a historia y a identidad.
Ojós, el pueblo de los huertos que detiene el tiempo
A apenas quince minutos por la MU-522, aparece Ojós, cuyo propio nombre ya lo dice todo: del árabe Hosos, que significa "huertos". Emergiendo entre la ladera gris de la montaña y la franja verde que traza el Segura a su paso, este pequeño municipio de fachadas coloridas y callejuelas con macetas en los balcones es, posiblemente, uno de los secretos mejor guardados de la zona.
Con apenas unos cientos de habitantes, conserva intacta una vida de pueblo que en primavera cobra una dimensión especial: las norias históricas, las acequias en pleno caudal, los naranjos y limoneros cargados de fruta, el puente colgante sobre el río desde el que se divisa el perfil de sus casas solariegas de fachadas coloreadas.

Vista del paisaje frondoso del Valle de Ricote, en la Región de Murcia. / L. O.
Todo aquí forma parte de lo que muchos llaman un museo vivo del agua, donde la ingeniería andalusí convive con los huertos de toda la vida y los paseos a orillas del Segura.
El patrimonio de Ojós se articula en torno a su iglesia mudéjar de San Agustín, patrón del municipio, y se extiende por enclaves como el Salto de la Novia (un paraje natural envuelto en leyenda), el Jardín de los Expulsos (espacio simbólico que recuerda la partida forzada de los moriscos en el siglo XVII) y el popular puente tibetano del Solvente, que permite cruzar el río sobre una pasarela colgante con vistas al valle que ya se han convertido en una de las imágenes más icónicas de la comarca. Muy cerca, el embalse del Mayés ofrece uno de esos paisajes que apetece contemplar con calma, especialmente en estos días de mayo en que la luz lo tiñe todo de dorado.
Sabores de huerta y repostería con historia
La gastronomía del Valle de Ricote es tan honesta como su paisaje. Los guisos de huerta, elaborados con productos de cercanía, y los postres con cítricos protagonizan una mesa que en Ojós tiene un emblema propio: el bizcocho borracho, de arraigada tradición en las celebraciones populares del municipio. Dulces, contundentes y caseros, estos sabores cierran como es debido una jornada de rutas y patrimonio entre acequias y olivares.
Cómo llegar
Más allá de Ricote y Ojós, el Valle de Ricote ofrece otros municipios que completan la ruta: Archena, con sus famosas termas; Ulea, tranquilo y pegado al río; y Villanueva del Río Segura, que cierra el valle hacia el norte. Juntos conforman uno de los corredores naturales e históricos más singulares de toda la Región de Murcia.
Ojós se encuentra a unos 15 minutos por carretera desde Archena, siguiendo la MU-522 en dirección a Villanueva del Río Segura. También se puede acceder desde la salida 115 de la A-30, tomando la MU-523 hacia Ulea y enlazando con la B-10. Para quienes prefieran el transporte público, la empresa Latbus opera autobuses desde Murcia con parada en las localidades del Valle de Ricote.
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