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Acuicultura

Así avanza el proyecto pionero de sepia que busca transformar el sector acuícola murciano

La consejera Sara Rubira destaca que el objetivo es "apoyar la acuicultura y su desarrollo con proyectos que permitan al sector seguir creciendo a través de la diversificación de especies"

La consejera Sara Rubira, junto al director del Imida, Andrés Antonio Martínez.

La consejera Sara Rubira, junto al director del Imida, Andrés Antonio Martínez. / CARM

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

La Región de Murcia refuerza su apuesta por la innovación en acuicultura con el objetivo de abrir nuevas vías de crecimiento para el sector a través de la diversificación de especies. En el centro de esta estrategia se sitúan proyectos pioneros como el desarrollo de la cría de sepia en cautividad, una iniciativa, tal y como ya adelantó La Opinión, que ya empieza a dar resultados en las instalaciones del Imida en San Pedro del Pinatar.

La consejera de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, Sara Rubira, visitó este viernes las instalaciones, donde hace apenas unos días nacieron nuevos ejemplares de sepia. Allí puso en valor el papel de la investigación aplicada como motor de transformación del sector. Según explicó, el Ejecutivo autonómico trabaja para "apoyar la acuicultura y su desarrollo con proyectos que permitan al sector seguir creciendo a través de la diversificación de especies".

Nacen nuevas crías de sepia en cautividad en las instalaciones acuícolas del Imida en San Pedro del Pinatar

Rubira subrayó que esta línea de trabajo no es algo aislado, sino que forma parte de una estrategia más amplia que incluye otros proyectos como los del langostino tigre o el mújol. La intención, afirmó, es ofrecer "oportunidades de crecimiento a través de la innovación y la investigación", poniendo el conocimiento generado a disposición de las empresas para hacerlas más competitivas.

El proyecto centrado en la sepia aborda uno de los principales retos de esta especie: su reproducción y cría en las primeras fases de vida. Aunque existe un amplio conocimiento sobre ejemplares adultos, la supervivencia en fase larvaria sigue siendo el gran desafío. Por ello, las investigaciones se orientan a optimizar tanto el diseño de las instalaciones como los protocolos de alimentación, con especial atención al uso de zooplancton como Artemia y Mysis.

El Imida ha conseguido puestas viables con altas tasas de fecundidad

En este sentido, Rubira destacó que el trabajo del Imida busca "incrementar la supervivencia" de la especie mediante el desarrollo de protocolos específicos y la adaptación de las condiciones de cultivo. Ya se han logrado avances significativos, como la obtención de puestas viables con altas tasas de fecundidad —entre 280 y 1.900 huevos por hembra— y una fertilidad cercana al 60%.

Además, el equipo investigador ha desarrollado un innovador sistema de seguimiento basado en el tratamiento de imágenes, que permite estimar el crecimiento de las sepias sin necesidad de manipularlas. Esta técnica evita alterar su comportamiento y reduce el estrés de los animales, mejorando así los resultados del proceso.

La consejera Sara Rubira visitó este viernes las instalaciones del Imida en San Pedro del Pinatar.

La consejera Sara Rubira visitó este viernes las instalaciones del Imida en San Pedro del Pinatar. / CARM

La clave: mejorar la fase larvaria

El investigador del Imida Jesús Cerezo sitúa el foco en el punto más crítico del proceso: las primeras semanas de vida de la sepia. En el marco de un proyecto FEDER orientado a la diversificación de especies, explica que el objetivo es incorporar nuevas especies con potencial comercial, pero resolviendo antes sus principales limitaciones biológicas.

A diferencia de los peces, las sepias requieren condiciones muy específicas tanto en su entorno como en su alimentación. Uno de los avances clave ha sido precisamente adaptar la llamada zootecnia —el diseño de las instalaciones— a las necesidades reales de la especie. Según detalla el investigador, durante años se utilizaron sistemas pensados para peces que no resultaban adecuados. Ahora se sabe que factores como el color de los tanques, que deben ser oscuros para facilitar la captura de presas, o el material, preferiblemente plástico y suave para evitar lesiones en la piel, son determinantes para mejorar la supervivencia.

La alimentación es otro pilar fundamental. Cerezo explica que, en sus primeras etapas, las sepias necesitan presas vivas ricas en cobre, como pequeños crustáceos. "Ellas no utilizan hierro como nosotros, sino cobre en su sistema sanguíneo", explica, en referencia a la hemocianina. Esta particularidad obliga a diseñar dietas muy específicas en las primeras semanas. A partir del primer mes, sin embargo, pueden adaptarse a alimento inerte, como pescado o camarón troceado.

El crecimiento de la sepia es, además, especialmente rápido. Nacen con apenas 0,15 gramos, pero en seis meses alcanzan ya tamaño comercial, entre 200 y 300 gramos. En torno a los ocho meses se reproducen y su ciclo vital concluye poco después. Esta rapidez, lejos de ser un inconveniente, supone una ventaja productiva: permite completar ciclos en menos tiempo y acelerar la rentabilidad de los cultivos.

Nacen nuevas crías de sepia en cautividad en las instalaciones acuícolas del Imida en San Pedro del Pinatar

Nacen nuevas crías de sepia en cautividad en las instalaciones acuícolas del Imida en San Pedro del Pinatar / CARM

El investigador también pone en contexto el carácter pionero del proyecto. Aunque existen experiencias previas en otras zonas, como Galicia, y especies similares cultivadas en otras partes del mundo —como la sepia faraónica en el Índico—, la producción de sepia común en acuicultura sigue siendo muy limitada. De ahí que el trabajo del Imida se centre en resolver ese 'cuello de botella' que impide su desarrollo a gran escala.

Como la sepia es una especie con bajo contenido graso el sabor apenas varía en función de su origen

En cuanto a la calidad del producto, Cerezo descarta diferencias significativas respecto a la sepia salvaje. Al tratarse de una especie con muy bajo contenido graso, el sabor apenas varía en función de su origen.

El interés por los cefalópodos responde tanto a sus características biológicas como a su valor económico. Se trata de especies con alta aceptación en el mercado, precios elevados y proyección internacional, lo que las convierte en una opción atractiva para diversificar la producción acuícola, actualmente dominada por especies carnívoras de alto nivel trófico.

En paralelo, el Imida avanza en otros proyectos como el cultivo de mújol o el langostino tigre. Los datos respaldan esta apuesta. La acuicultura en la Región de Murcia alcanzó en 2025 una facturación de 124 millones de euros, un crecimiento notable respecto a la última década. Para el Gobierno regional, el reto ahora es consolidar ese liderazgo mediante la innovación y la transferencia de conocimiento.

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