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Política

El escrito íntegro de Virginia Martínez anunciando que abandona Vox: "Hay una cúpula que acumula cargos para recibir sobresueldos"

La diputada autonómica, que se pasa al Grupo Mixto junto a José Ángel Antelo, expresa su "profunda decepción con el rumbo que ha tomado Vox bajo la actual dirección del partido"

Virginia Martínez ha presentado este martes su escrito para abandonar el Grupo Parlamentario Vox y pasarse al Grupo Mixto

Virginia Martínez ha presentado este martes su escrito para abandonar el Grupo Parlamentario Vox y pasarse al Grupo Mixto / Iván J. Urquízar

Adrián González

Adrián González

Virginia Martínez, hasta ahora diputada del Grupo Parlamentario Vox, abandona el partido y se pasa al Grupo Mixto junto a José Ángel Antelo como consecuencia de su "profunda decepción con el rumbo que ha tomado Vox bajo la actual dirección del partido".

Así lo dice ella misma en el largo escrito que envió esta pasada medianoche a la Asamblea Regional y al que ha tenido acceso en exclusiva La Opinión de Murcia.

Este es el texto íntegro con el comunicado oficial que ha realizado la diputada autonómica para la Mesa de la Cámara:

Tras haberlo meditado detenidamente y como consecuencia de mi profunda decepción con el rumbo que ha tomado Vox bajo la actual dirección del partido, acabo de comunicar a la Mesa de la Asamblea Regional de Murcia mi decisión de dejar de pertenecer al Grupo Parlamentario Vox y, en consecuencia, incorporarme al Grupo Mixto hasta el final de la presente legislatura.

Vox se creó como un partido diferente, un partido que venía a cambiar la política tradicional de redes clientelares, subvenciones, abusos con el dinero público y políticos al uso que hacían carrera de ella. En Vox defendíamos que los partidos se tenían que financiar exclusivamente con las cuotas de sus afiliados y ser transparentes e independientes. Vox nació para acabar con los 'chiringuitos', para huir de la mediocridad y para atraer la profesionalidad y el talento, con una máxima indispensable, que las personas que lo integraran viniesen a servir a España y no a servirse de ella.

Pero lo que nos encontramos actualmente es con una cúpula que acumula cargos para recibir sobresueldos y que se dedica a expulsar a referentes de talento que brillan con luz propia, para que no hagan sombra a quienes no la aportan. Nos encontramos con familiares y amigos de esta cúpula no solo en puestos de responsabilidad, sino también en los múltiples satélites: medios de comunicación cuyo máximo financiador es el partido, una fundación -Disenso- a la que se le desvían ingentes cantidades de dinero, o un centro de formación -ISSEP- que vive de la formación interna. Y todo ello, pagado con el dinero de los afiliados y con la financiación pública que se recibe a nivel nacional, autonómico y municipal, dejando sin recursos económicos suficientes a los equipos provinciales, que se ven obligados a funcionar con voluntarios que trabajan de manera desinteresada y que, en la mayoría de los casos, tienen que poner dinero de su propio bolsillo.

Adicionalmente, el partido -construido con el esfuerzo de miles de afiliados y voluntarios- se ha visto dañado por decisiones que no solo han proyectado desorganización y falta de criterio, sino que también han provocado conflictos internos absolutamente innecesarios. Los constantes y desafortunados ceses y expulsiones de referentes dentro del partido, la pérdida de talento y de perfiles variados y los insultos cruzados en período electoral, han creado una imagen terrible del proyecto de la que será imposible recuperarse sin realizar profundos cambios.

La carta enviada a los afiliados y simpatizantes el pasado 1 de abril por el secretario general, Ignacio Garriga, es un cúmulo de despropósitos que solo demuestran una absoluta falta de autocrítica.

Cómo se trata a las personas, cómo se utilizan los recursos económicos del partido y, en general, la mayoría de las decisiones que se toman a nivel nacional, solo ponen obstáculos al avance del proyecto, porque teniendo desde 2018 en el gobierno de España al peor Partido Socialista de nuestra historia, apoyado por los peores socios posibles para España y teniendo como primer partido de la oposición a un Partido Popular tremendamente débil, sin principios ni valores, Vox no debería seguir siendo la tercera fuerza política en todos los sondeos, incluso sin volver a alcanzar, ni por asomo, los casi cien escaños que llegó a alcanzar en sondeos de 2021.

Es incomprensible que todavía seamos la tercera fuerza política cuando nuestros homólogos en Europa o están gobernando o están ganando elecciones.

Por otra parte, la deriva ideológica reciente y los pactos mal gestionados están dando pie a acuerdos que no son reconocibles por aquellos que nos han votado: los ciudadanos votaron a Vox para que cerrásemos los centros de menas, no para que los abriésemos a las afueras; votaron a Vox para que cerrásemos las televisiones autonómicas, no para que nuestro Director de Comunicación cobrase un sueldo de una de ellas; votaron a Vox para que frenásemos la inmigración ilegal, no para que cobrasen ayudas a los tres años de haber llegado, y votaron a Vox por ser el único partido verdaderamente liberal en lo económico, no un partido estatalista e intervencionista con frases e ideas sacadas de algún discurso de Podemos.

Desgraciadamente estamos acostumbrados a que la política sea lejana, apartada de las necesidades reales de los ciudadanos, envuelta en escándalos de unos y de otros y llena de políticos que te venden unos programas que nunca implementan cuando llegan al poder. Políticos generalmente sin cualificación, adheridos y sometidos a unas siglas por mantener un estatus de vida al que nunca podrían haber llegado por capacidad propia.

Pero Vox no vino a la política para ser un partido más y hacer lo mismo que los demás. Los sobresueldos, la falta real de transparencia, la mala gestión, la deriva ideológica, la atracción de la mediocridad, la expulsión del talento, el enchufismo y el maltrato a los compañeros, no tienen cabida en este proyecto y debería ser corregido de inmediato. Lo he comunicado internamente a todos los niveles, incluso pidiendo dimisiones y ceses en sendas cartas enviadas al Secretario General y al Presidente del partido, sin obtener una respuesta, por lo que nada puedo esperar de quienes ni se atreven a contestarme.

En consecuencia, solo me queda dar un paso a un lado y esperar a que el partido se recomponga, ya que seguir en él sería avalar las malas actuaciones de unos pocos con mi silencio.

El tiempo que queda de legislatura trabajaré desde el Grupo Mixto, para defender que los principios, valores y objetivos originales por los que los ciudadanos votaron a Vox, sean adecuadamente defendidos y representados dentro de nuestra Región de Murcia.

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