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Acuicultura

La sepia, el nuevo horizonte para la acuicultura de la Región de Murcia

Un proyecto del Imida logra avances clave en la supervivencia larvaria y puestas que alcanzan entre los 280 y los 1.900 huevos por hembra

Ejemplares de sepia en cautividad con los que trabaja el equipo de acuicultura del Imida , en sus instalaciones ubicadas en  San Pedro del Pinatar .

Ejemplares de sepia en cautividad con los que trabaja el equipo de acuicultura del Imida , en sus instalaciones ubicadas en San Pedro del Pinatar . / CARM

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

En un contexto de creciente presión sobre los recursos marinos y de búsqueda de alternativas sostenibles, la acuicultura se consolida como una vía estratégica para garantizar el abastecimiento de productos del mar.

En este escenario, la sepia emerge como una especie prometedora, y la Región de Murcia avanza en esa dirección con un proyecto pionero impulsado por el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Medioambiental, financiado en el marco del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural, instrumento clave de la política europea para el desarrollo sostenible del medio rural.

El proyecto, centrado en la "Optimización de la cría larvaria y de juveniles de cefalópodos de interés comercial: sepia", aborda uno de los principales retos que ha frenado hasta ahora el salto de esta especie a la producción comercial: la baja supervivencia en sus primeras fases de vida. Aunque la acuicultura de la sepia (Sepia officinalis) se encuentra aún en fase experimental en España, su potencial es incuestionable tanto por sus características biológicas como por su valor en el mercado.

"El conocimiento actual de las fases de engorde está avanzado para iniciar su acuicultura, pero con limitaciones"

Sara Rubira

— Consejera de Agua

Los investigadores trabajan en varios frentes. Por un lado, el diseño y adaptación de instalaciones capaces de reproducir las condiciones óptimas para estos animales; por otro, la mejora de los protocolos de alimentación en las etapas larvarias, especialmente mediante el uso de zooplancton como Artemia y Mysis. También se estudian parámetros reproductivos clave, como la fecundidad y fertilidad de las puestas, así como los enriquecedores nutricionales más adecuados para garantizar el desarrollo de las crías.

Desde el inicio del proyecto, se han logrado avances significativos. Se ha adaptado un circuito específico para la producción masiva de zooplancton y otro destinado al mantenimiento de reproductores. Paralelamente, continúa el desarrollo de una instalación especializada para cefalópodos. Estos esfuerzos ya han dado resultados: el equipo ha conseguido la reproducción de sepias en cautividad, con puestas viables que alcanzan entre 280 y 1.900 huevos por hembra y una tasa de fertilidad del 60%.

Juveniles de sepias en cautividad.  | CARM

Juveniles de sepias en cautividad. / CARM

En cuanto a la supervivencia, uno de los indicadores más críticos, los resultados también son prometedores. Las mejores tasas al mes de vida se sitúan en el 47% utilizando misidáceos y en el 43% con artemia, cifras relevantes en una fase tradicionalmente muy delicada. Además, el proyecto ha incorporado innovación tecnológica mediante un sistema de análisis de imagen que permite estimar el peso y la longitud de los ejemplares sin necesidad de manipularlos, evitando así el estrés y posibles daños.

La consejera de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, Sara Rubira, ha subrayado la importancia de este tipo de investigaciones. Según explicó, "el conocimiento actual de las fases de engorde del pulpo (un proyecto anterior) y la sepia está lo suficientemente avanzado como para poder iniciar su acuicultura, pero aún existen limitaciones", especialmente en la fase larvaria. En este sentido, destacó que el proyecto incide directamente en dos aspectos clave: "el desarrollo de protocolos de alimentación específicos" y "el diseño de instalaciones adecuadas".

Rubira también enmarcó esta iniciativa dentro de una estrategia más amplia de diversificación del sector acuícola regional. "Es muy importante que el sector pueda seguir creciendo a través de nuevas especies", afirmó, mencionando otros proyectos en marcha como los del langostino tigre o el mújol.

El interés por la sepia no es casual. Se trata de un producto de alto valor comercial, con gran aceptación en mercados como España, Italia o Japón. Su ciclo de vida corto y rápido crecimiento la convierten en una candidata ideal para la acuicultura, permitiendo rotaciones productivas ágiles. Además, frente a la inestabilidad de las capturas salvajes, el cultivo ofrecería un suministro constante durante todo el año, algo especialmente valorado por la distribución y la restauración.

En España, donde la mayor parte de la sepia consumida procede aún de la pesca extractiva, el desarrollo de su acuicultura podría reducir la dependencia de importaciones y contribuir a la sostenibilidad de los caladeros. De hecho, el país lidera la producción acuícola en la Unión Europea, con un 23% del total, aunque centrado principalmente en moluscos y peces tradicionales. La incorporación de cefalópodos representa, por tanto, el siguiente gran salto estratégico.

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