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Acuicultura

Impulsan el cultivo del mújol y el langostino tigre

Ambas especies ofrecen un alto valor comercial para consolidar el crecimiento del sector

Ejemplar de mújol en el Mar Menor.

Ejemplar de mújol en el Mar Menor. / Canal Mar Menor

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

La estrategia de diversificación de la acuicultura murciana sigue sumando pasos. A los avances recientes en especies como la sepia, se añaden otras líneas de trabajo centradas en el langostino tigre, que refuerza la apuesta regional por ampliar el abanico productivo con criterios de sostenibilidad e innovación.

En este contexto, el Imida, tal y como ya informó La Opinión, participa en el proyecto BIOKERAS, una iniciativa iniciada a comienzos de 2026 que explora la viabilidad del cultivo en cautividad de esta especie autóctona (Penaeus kerathurus). Su presencia en la acuicultura nacional es aún muy limitada y se reduce prácticamente a experiencias puntuales, mientras que la mayor parte del suministro sigue dependiendo de la pesca extractiva.

El planteamiento del proyecto introduce un cambio de enfoque respecto a modelos tradicionales. La investigación se apoya en sistemas cerrados de recirculación de agua, que permiten optimizar recursos y reducir el impacto ambiental. Estas instalaciones facilitan un control preciso de variables como la temperatura o la salinidad, al tiempo que minimizan los vertidos. Desde el ámbito científico, subrayan que se trata de una alternativa alineada con la economía circular y con los objetivos de descarbonización del sector.

Más allá del componente tecnológico, el interés por esta especie responde a una necesidad de fondo: equilibrar una producción acuícola dominada por especies carnívoras. El langostino tigre presenta un perfil diferente, con una alimentación más eficiente y un menor nivel trófico, lo que lo sitúa como candidato atractivo desde el punto de vista ambiental. A ello se suma su valor en el mercado, donde mantiene precios elevados en función de la demanda.

Las líneas de trabajo incluyen razones de sostenibilidad como la reducción de la presión pesquera

Entre los objetivos a medio plazo figura la posibilidad de reducir la presión sobre las poblaciones naturales, cuya captura ha mostrado signos de descenso en el Mediterráneo occidental. Incluso se abre la puerta, en una fase más avanzada, a iniciativas de refuerzo de los recursos marinos mediante repoblación.

El Imida desarrolla este trabajo junto a la Universidad de Murcia y la Universidad de Alicante, en una fase inicial en la que aún no se han definido calendarios productivos.

En paralelo, el instituto mantiene otros proyectos con objetivos similares. Entre ellas, destaca el estudio del mújol como especie emergente. El director del Imida, Andrés Martínez, explicó que la intención es incorporar alternativas "con potencial productivo y buena aceptación en el mercado", ampliando la oferta disponible. Los mugílidos presentan ventajas relevantes: gran capacidad de adaptación, resistencia a condiciones variables y una dieta basada en recursos de bajo coste. Estas características encajan con los principios de sostenibilidad que guían actualmente la política europea en materia de acuicultura.

Este conjunto de proyectos dibuja una hoja de ruta que prioriza la diversificación frente a modelos intensivos centrados en pocas especies. En contraste con otras iniciativas que han generado debate en los últimos años, como el cultivo del pulpo, la línea murciana apuesta por un desarrollo más gradual, apoyado en la investigación y con menor controversia.

Así, junto a los avances en la cría de sepia, el trabajo con langostino tigre y mújol consolida una visión de futuro basada en la innovación, la sostenibilidad y la adaptación a un mercado cada vez más exigente.

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