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Energía

El autoconsumo colectivo en la Región apenas despega pese a las ventajas de la energía solar, según Aremur

Los empresarios de renovables reclaman acelerar la soberanía energética de la Región con fotovoltaica, agrivoltaica y producción limpia de electricidad frente a la guerra

Energia Agrovoltaica

Energia Agrovoltaica / L.O.

Alejandro Lorente

Alejandro Lorente

En una tierra donde el sol no es solo paisaje sino promesa, la energía se ha convertido en un relato de futuro. La Región de Murcia, bañada por más de 3.300 horas de luz al año (frente a la media nacional de 2.500), mira al cielo no solo como horizonte, sino como respuesta a una de las grandes inquietudes del presente: la dependencia energética.

La Asociación Empresarial de Renovables de la Región de Murcia (Aremur-FREMM) ha defendido el refuerzo de la producción de energía limpia como una vía clave para garantizar la soberanía energética, la competitividad empresarial y la estabilidad económica en un escenario internacional marcado por la volatilidad del petróleo y el gas. En esta línea, el director general de la Unión Española Fotovoltaica, José Donoso, ha subrayado que "la fotovoltaica nos garantiza un cambio en ese modelo geoestratégico", reduciendo la dependencia de regiones políticamente inestables. "Cuanto más consigamos extender las renovables, mayor independencia energética tendremos", ha afirmado.

La Región parte con ventaja: su abundancia de sol la sitúa por encima de la media nacional y muy lejos de países como Alemania. Este recurso, comparado por el sector con el 'oro energético', ya permite que el precio de la electricidad alcance valores cercanos a cero en momentos de alta producción, beneficiando directamente a consumidores y empresas. Sin embargo, desde el sector advierten de que para aprovechar plenamente este potencial es imprescindible seguir impulsando inversiones, infraestructuras eléctricas y políticas públicas ambiciosas.

Un modelo en construcción

El desarrollo de la energía solar no se limita a la fotovoltaica convencional. Aremur apuesta por ampliar el foco hacia el autoconsumo, el almacenamiento, la agrovoltaica, la energía flotante y tecnologías emergentes como el hidrógeno verde, con inversiones previstas de hasta 300 millones de euros por parte de Repsol.

Este impulso energético resulta clave para el éxito del Plan Industrial de la Región de Murcia 2026-2035, que prevé la creación de 60.000 empleos ligados a la reindustrialización verde y digital. "Sin energía limpia y estable no puede haber industria fuerte", insisten desde el sector. Los datos respaldan esta tendencia: según Red Eléctrica Española, en 2025 la Región generó 9.505 GWh de electricidad, de los cuales el 41,4 % procedió de fuentes renovables. Un avance significativo que, no obstante, exige continuidad.

Instalación SotySolar para autoconsumo.

Instalación SotySolar para autoconsumo. / SotySolar

En este contexto, Aremurvalora positivamente las nuevas ayudas del Gobierno regional, que ha activado subvenciones por 5,3 millones de euros para pymes: 1,8 millones destinados a eficiencia energética y 3,5 millones a instalaciones de autoconsumo fotovoltaico. Estas medidas buscan reducir costes energéticos y reforzar la competitividad del tejido productivo.

El impacto de la transición energética también alcanza al campo. Más de 43.000 agricultores se han beneficiado de ayudas por valor de 12,3 millones de euros para modernizar regadíos e incorporar energías renovables. En este marco, el presidente autonómico, Fernando López Miras, ha inaugurado recientemente la mayor planta solar flotante en una comunidad de regantes de España, destacando su papel como símbolo de innovación aplicada al sector agrícola.

A pesar de estos avances, el autoconsumo —con 533 MW instalados— sigue concentrado en modalidad individual. Las comunidades energéticas y el autoconsumo colectivo apenas han despegado, en gran parte por la falta de implicación de los ayuntamientos.

Desde Aremur insisten en que la transición energética no es solo una cuestión ambiental, sino una oportunidad económica y estratégica. Con un amplio respaldo social —el 84,2 % de los españoles considera viable la energía solar—, el reto ahora pasa por transformar ese apoyo en decisiones concretas que consoliden un modelo productivo más resiliente, sostenible y menos dependiente del exterior.

Porque, como concluyen desde el sector, las energías renovables no solo combaten el cambio climático: también reducen las dependencias que alimentan los conflictos globales.

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