Construcción
Viaje al interior de un búnker en Murcia preparado para resistir la guerra: puerta de 350 kilos, filtro nuclear y autonomía total
La Opinión se adentra en uno de estos refugios, construido en Abarán, tras el aumento de la demanda que ha desatado la escalada bélica mundial

La Opinión
La puerta pesa 350 kilos. No hay forma de disimularlo: antes incluso de cruzar el umbral, ya queda claro que esto no es un simple trastero reforzado. Es un búnker. Y está en la Región de Murcia.
La Opinión de Murcia ha accedido al interior de uno de estos refugios, construido en Abarán por Murcia Bunker Solution, la empresa que, de forma estratégica, colocó a inicios de año vallas publicitarias por la capital del Segura anunciando sus servicios con el lema "¿Listo para asegurar tu futuro?".
Uno de esos carteles fue instalado en la Plaza de las Flores de Murcia y se hizo muy viral en redes sociales. La combinación de su 'desafío' y la imagen de esa imponente construcción plasmada en el papel invitaba a cuestionarse qué era lo que había al otro lado de esa puerta blindada y a que mereciera la pena contarlo.
Una ducha antes de entrar al mundo de abajo
El búnker que visitamos es el de Fernando. El espacio que él escogió para realizar su construcción tiene 30 metros cuadrados. Puede sonar a poco, pero la distribución interior lo aprovecha con una lógica sorprendente. Lo primero que aparece nada más franquear la entrada es una ducha. No es un capricho: en caso de emergencia química, biológica o nuclear, la descontaminación comienza ahí, antes de penetrar en el espacio seguro.

La Opinión
Inmediatamente después, a la izquierda, el baño: nada de florituras, pero completamente funcional y muy práctico. A la derecha, uno de los elementos más críticos de todo el sistema: el inversor, el cerebro energético del refugio.
Este aparato es el encargado de gestionar y distribuir la electricidad dentro del búnker. Y para saber en todo momento si algún enchufe falla o si la carga es correcta, el sistema está conectado a una aplicación móvil que permite monitorizar el estado energético en tiempo real. La tecnología, también aquí abajo.
"Son totalmente personalizables, el cliente puede elegir qué quiere incorporar. Todos llevan filtro NBQ de última generación, son completamente estancos y están fabricados con acero de máxima calidad, utilizando soldadura de titanio"

Este aparato es el inversor: el encargado de controlar el suministro de energía de todo el búnker. / L. O.
El aire que se respira: 99,8% de pureza
Uno de los elementos que más llama la atención es el filtro NBQ (siglas de Nuclear, Biológico y Químico). Este dispositivo purifica el aire que entra del exterior hasta un 99,8% de pureza, garantizando que lo que se respira dentro no contiene agentes contaminantes ni partículas peligrosas. En un escenario de emergencia real, sería literalmente lo que mantiene vivos a sus ocupantes.
Junto a este sistema, el búnker cuenta con un depósito de agua de 750 litros para consumo humano. Una reserva pensada para garantizar la autonomía durante un periodo prolongado sin necesidad de acceder al exterior.
Cocina, lavadora y nevera: la vida continúa bajo tierra
Avanzando por el interior, la sorpresa continúa. El área de cocina incluye un lavamanos, una vitrocerámica portátil, una lavadora y una nevera. La idea, explican desde la empresa, es que la estancia pueda prolongarse en condiciones de cierta normalidad. No se trata solo de sobrevivir, sino de hacerlo de la manera más llevadera posible.

Fernando, propietario del búnker, muestra la zona de descanso, con dos camas. / L. O.
Los kits de supervivencia completan este espacio: mecheros, alimentos no perecederos y otros utensilios de primera necesidad. También hay un apartado específico para protección personal: máscaras homologadas y trajes antirradiación, que cualquier persona podría necesitar si tuviese que salir al exterior tras un incidente de naturaleza química o nuclear.
Al final del recorrido, las camas. En este modelo concreto hay dos individuales, pero la empresa adapta la distribución según las necesidades del cliente: si hay más personas, se instalan literas para rentabilizar al máximo cada metro cuadrado disponible. La personalización, insisten desde Murcia Bunker Solution, es total.
¿Cuánto cuesta este búnker?
El refugio que ha visitado este diario ronda los 150.000 y 200.000 euros, dependiendo de los acabados interiores que elija el cliente. No es el más básico (el modelo de entrada, de unos 12 metros cuadrados para cuatro personas, parte desde los 80.000 euros) ni el más ambicioso: la empresa llega a construir búnkeres de hasta 500.000 euros para los proyectos más exigentes.
El mundo se ha vuelto más incierto. Y algunos murcianos, cada vez más, prefieren tener un plan B enterrado bajo su jardín. El negocio del miedo (o de la prudencia, según se mire) está más vivo que nunca en la Región.
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