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Envejecer sin renunciar a la autonomía: el papel esencial de la fisioterapia

Uno de los grandes aliados de los mayores es el ejercicio terapéutico: se trata de ejercicios adaptados a cada persona, pensados para mejorar su movilidad, su fuerza o su equilibrio

La fisioterapia se posiciona como una herramienta fundamental para cuidar la salud de las personas mayores, favorecer su autonomía y prevenir situaciones de dependencia.

La fisioterapia se posiciona como una herramienta fundamental para cuidar la salud de las personas mayores, favorecer su autonomía y prevenir situaciones de dependencia. / La Opinión

La Opinión

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El envejecimiento de la población es una realidad cada vez más presente en nuestra sociedad. Vivimos más años, pero el gran reto no es solo alargar la vida, sino hacerlo con calidad. En este contexto, la fisioterapia se posiciona como una herramienta fundamental para cuidar la salud de las personas mayores, favorecer su autonomía y prevenir situaciones de dependencia.

Desde el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de la Región de Murcia insisten en algo claro: es imprescindible que todas las residencias cuenten con fisioterapeutas colegiados en plantilla. No se trata solo de tratar dolores o lesiones cuando aparecen, sino de ayudar a las personas mayores para que se mantengan activas, seguras y lo más independientes posible.

Con el paso de los años, el cuerpo cambia. Se pierde fuerza, cuesta más moverse, el equilibrio empeora y aumenta el riesgo de caídas. Esto es normal, pero también es algo que se puede trabajar. Si no se trabaja de forma continua, estos problemas pueden agravarse, por lo que la fisioterapia debe formar parte de las actividades diarias y no limitarse a intervenciones puntuales.

Uno de los grandes aliados de los mayores es el ejercicio terapéutico: se trata de ejercicios adaptados a cada persona, pensados para mejorar su movilidad, su fuerza o su equilibrio. No es hacer deporte sin más, es moverse con un objetivo y con supervisión profesional sanitario.

En las residencias, donde muchas personas pasan muchas horas sentadas o con poca actividad, este tipo de ejercicio es especialmente importante. Con rutinas simples y bien guiadas de ejercicio terapéutico se pueden conseguir grandes avances, como caminar con más seguridad, levantarse sin ayuda o reducir el riesgo de caídas.

Pero no todo es físico. El movimiento también influye en el ánimo. Sentirse capaz, autónomo, poder hacer cosas por uno mismo o participar en las actividades más activas mejora la autoestima y el bienestar emocional. Y eso, en una residencia, es clave.

“La fisioterapia en residencias no puede ser algo puntual. Es una necesidad básica para que las personas mayores tengan una buena calidad de vida y puedan ser independientes”, explica Ángeles Fernández Cadenas, decana del Colegio Oficial de Fisioterapeutas de la Región de Murcia. “Contar con fisioterapeutas colegiados es la mejor forma de garantizar una atención de calidad, segura y adecuada”.

Tener un fisioterapeuta en el centro no solo sirve para tratar problemas, también ayuda a prevenirlos. Un fisioterapeuta puede detectar a tiempo si una persona está perdiendo movilidad o fuerza y actuar antes de que la situación empeore. Además, los fisioterapeutas diseñan ejercicios adaptados a cada usuario para mejorar su estado físico.

Un problema frecuente en las residencias es que, cuando una persona mayor reduce su actividad, pierde fuerza y movilidad, lo que a su vez hace que cada vez se mueva menos. Es un círculo dañino que contribuye a que se pierda independencia. El ejercicio terapéutico permite romper esa dinámica, fomentando el movimiento de forma segura y adaptada, y generando confianza en la persona para realizar las actividades, ya que se siente acompañada en todo momento por un profesional sanitario.

El Colegio de Fisioterapeutas insiste en que la fisioterapia no puede limitarse a intervenciones puntuales. Es fundamental que las residencias cuenten con fisioterapeutas colegiados en plantilla, que trabajen a diario con los usuarios mediante programas de ejercicio terapéutico. “Invertir en fisioterapia es invertir en salud, pero también en dignidad. No podemos permitir que las personas mayores pierdan autonomía por falta de atención adecuada, cuando tenemos las herramientas a mano”, subraya Ángeles Fernández Cadenas, decana del Colegio de Fisioterapeutas.

En definitiva, la fisioterapia es mucho más que rehabilitación. En las residencias, es una herramienta clave para que las personas mayores se mantengan activas, seguras y con mejor calidad de vida. Apostar por el ejercicio terapéutico y por fisioterapeutas colegiados es apostar por un envejecimiento activo y más digno para nuestros mayores

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